Este año que se celebra el
30 aniversario del Teatro de la Abadía, llega Francisco Ferrer. ¡Viva la
Escuela Moderna! de la mano del que fuera su fundador y director durante muchos
años, Jose Luis Gómez. Tomando como base el texto del escritor belga Jean-Claude Idée.
Francisco
Ferrer i Guardia nació en Alella (Barcelona) el 10 de enero de 1859 en el seno
de una familia de pequeños propietarios rurales, católicos y monárquicos. Por
razones familiares tuvo que irse a vivir a Barcelona y entró a trabajar con un
comerciante de harina de Sant Martí de Provençals. Se consideraba ateo, anarquista, masón y republicano.
Con
apenas quince años el comerciante le apuntó a clases nocturnas, donde se fue
introduciendo en los ideales republicanos.
Proclamada
la 1ª República, Ferrer participó con gran entusiasmo en experiencias de
educación popular. Durante los años siguientes el joven autodidacta estudió a
fondo el ideario de Pi y Margall y conoció las doctrinas de los
internacionalistas. Fruto de todos estos estudios se convirtió en un activista
del librepensamiento de la época cuya deriva le condujo hacia los presupuestos
anarquistas y la masonería en la barcelonesa Logia La Verdad.
En
1906, tras el atentado frustrado contra Alfonso XIII en Madrid perpetrado por
el anarquista Mateo Morral (quien había trabajado como bibliotecario en le
Escuela Moderna) Ferrer fue detenido y juzgado bajo la acusación de ser el
ideólogo del complot, cuando fue absuelto en 1907 se trasladó a Francia.
En 1909
regresó a España y a raíz de los sucesos de la Semana Trágica en Cataluña fue
detenido y juzgado. Ese "juicio" militar (por llamarlo algo) al que
fue sometido Francisco Ferrer i Guàrdia es el epicentro sobre el que gira la obra.
"El optimismo es mi vicio favorito"
Ese libro fue el germen de una gran corriente
humanista que se extendió por toda Europa a finales del siglo XIX, un modelo de
pedagogía basado en la renovación educativa donde la libertad se convierte en
un principio vertebrador, ideas que hoy vemos normalizadas supusieron en ese
momento un hito sin precedentes. No separación entre hombres y mujeres ni
entre personas de distinta clase social en las aulas o la defensa de un escuela laica, crítica y libre de injerencias.
Todo ese
vanguardismo e innovación le hará pagar un alto precio, la desconfianza y el
recelo de los grandes poderes de la época, principalmente los sectores más
conservadores de la sociedad y la iglesia.
A lo
largo de poco más de una semana -entre el seis y el trece de octubre de 1909-
acompañamos a Ferrer en los últimos días de su vida. Aunque resulte sorprendente
en esos siete días somos testigos del juicio, la sentencia y la ejecución de la
misma.
La
propuesta de Jose Luis Gómez aúna la memoria histórica, el pensamiento crítico
y la justicia tomando como punto de partida la vida de Ferrer. Una trama que se
centra principalmente en los interrogatorios y el proceso que acabó con la ejecución
por un pelotón militar.
Esa
injusta ejecución generó una ola de protestas no sólo en España sino en gran
parte de Europa, además, supuso la caída del gobierno de Maura. Un año después el
congreso reconocería la inocencia de Ferrer.
Paradójicamente
a día de hoy todavía no ha sido anulada dicha sentencia, lo que resulta cuanto
menos sorprendente.
No dejan
de ser curiosos los giros de la vida y del destino pues más de cien años después
de esas ideas revolucionarias y del alto precio que tuvo que pagar Ferrer por ellas,
son muchos los sectores que vuelven a defender la implantación de determinadas
ideas que ya se consideraban desterradas del sistema educativo como la
segregación de alumnos por sexo.
Quizás
lo más destacable de esta obra es la sensación, mezcla de impotencia y desasosiego
que nos invade al saber el fatal desenlace de Ferrer y acompañarle de alguna
manera en esos últimos días de su vida.
Curt
Allen Wilmer y Leticia Gañán son los responsables de la escenografía,
formada por un enorme muro y varios pupitres que van cambiando de posición y
adaptando para crear el espacio escénico necesario en cada momento, donde
destaca la gran campana colgada en el centro del escenario. La cuidada
iluminación es obra de Pedro Yagüe las proyecciones que van cambiando el paisaje
de Jorge Vila, Deborah Macías es la encargada del vestuario y la
música y el espacio sonoro de Alberto Granados.
El gran
Jose Luis Gómez es el responsable de la brillante dirección. Toda una
institución en el mundo del teatro con una carrera como actor y director de más
de 60 años. Que nos brinda toda la sabiduría y el saber hacer que ha ido germinando durante su dilatada trayectoria.
"Si no hay vida después de la muerte, la eternidad es aquí y ahora"
En
cuanto al elenco lo forman Ernesto Arias (Viaje hasta el límite, Luces de bohemia, La vida es sueño, Antonio y Cleopatra) da vida a Francisco Ferrer al que dota de
realismo y credibilidad, mostrándonos la firmeza de sus principios e ideales.
Le acompaña Lidia Otón (Los cuernos de don Friolera, Arte de sermones para tiempos inciertos, Vuelan palomas) que
da muestras de su enorme versatilidad al interpretar a todos los personajes
femeninos que tuvieron mayor o menor trascendencia en la vida de Ferrer, desde
Teresa su primera mujer con la que tendrá hasta cuatro hijos, la Señorita
Meunier su segunda pareja o Sol su hija pequeña.
Junto a
ellos Jesús Barranco (El Mercader de Venecia, El rey Lear, Mesías y El
Rey se muere) magistral como el fiscal Negrini y algo menos como el
cura que asiste a Ferrer en sus últimas horas. Completa el reparto David
Luque con una dilatadísima carrera en cine, televisión y teatro (Historia
de una escalera, La vida es sueño, Luces de bohemia) impecable en su papel
de abogado defensor que hace lo humanamente posible para intentar salvar la
vida de Ferrer con el que llega a empatizar e incluso al que llega a entender.
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Teatro: Teatro de La Abadía. Sala Juan de la Cruz.
Dirección: Calle Fernández de los Ríos 42.
Fechas: Del 13 de Noviembre al 7 de Diciembre. De Martes a Sábado 19:00. Domingos 18:30.
Duración: 1 hora 45 minutos
Entradas: Desde 19€ en TeatroAbadia.
FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA
Texto: Jean-Claude Idée.
Dirección: José Luis Gómez.
Reparto: Ernesto Arias, Jesús Barranco, David Luque y Lidia Otón.
Traducción: Pollux Hernúñez.
Escenografía: Curt Allen Wilmer y Leticia Gañán (AAPEE).
Iluminación: Pedro Yagüe (AAIV).
Proyecciones: Jorge Vila.
Vestuario: Deborah Macías.
Música y espacio sonoro: Alberto Granados.
Ayudante de dirección: Roberto Mori.
Ayudante de Producción: Maria Teresa Ferrara.
Realización de vestuario: Jota Studio y Paloma de Alba.
Realización de escenografía: Scnik Móvil y Miguel Ángel Infante
(Utilería – Atrezzo).
Producción: Teatro de La Abadía.






