Poquito
a poquito el ciclo de poesía y música de la Sala Mirador se está
convirtiendo en un clásico. Este año 2026 se abre con el homenaje a la gran
Gloria Fuertes, una de las principales voces poéticas femeninas del siglo
pasado.
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Es
imprescindible iniciar esta reseña haciendo una breve introducción para conocer
algo más sobre la vida de Gloria Fuertes. Nació en julio de 1917 en Madrid, en
el barrio de Lavapiés en una familia humilde. Su madre, costurera y sirvienta,
casi muere en el parto, así lo cuenta en una de sus autobiografías. Su padre
era bedel, motivo por el que tuvieron que cambiar varias veces de domicilio en
Madrid.
Fue una
niña muy precoz pues a los tres años ya sabía leer y a los cinco escribía
cuentos y los dibujaba. Empezó a escribir versos con catorce años, versos que
al año siguiente ya leía a través de las ondas de Radio España.
"A los nueve
años me pilló un carro y a los catorce me pilló la guerra"
A
principios de los años treinta fallece su madre:
"A los quince se
murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía. Aprendí a regatear en las
tiendas y a ir a los pueblos por zanahorias".
Durante
la guerra civil empieza a trabajar de contable y de secretaria en la fábrica de
Talleres Metalúrgicos. Aunque sus lecturas de juventud son los poemas de
Bécquer, Rubén Darío o Gabriel y Galán, lo que más le influye a la hora de
escribir es la llegada de la Guerra Civil. La dramática vivencia que supuso la
guerra hizo que se hiciera aún más fuerte su sentido de protesta y disconformidad.
Así escribe su primer libro de poemas a los 17 años, Isla ignorada,
aunque no lo publica hasta 1950.
Siempre
se proclamó autodidacta y poéticamente desescolarizada", aunque su trabajo
y su obra ha quedado vinculada a la generación del 50 y el postismo, grupo
literario de posguerra.
En Gloria estamos es
el sentido y merecido homenaje que la Sala Mirador rinde a Gloria Fuertes. Con
una puesta en escena muy sencilla, juguetes de la época, un caballo de madera, una
máquina de escribir y como no, libros, varios libros abiertos, de poemas,
cuentos….
A lo largo del recital
van apareciendo poemas de distintas etapas como Soy alegre
Soy alegre y afable en el invierno,
en el verano piso por la playa,
en el otoño pliso los visillos,
estoy como una cabra en primavera.
La ciudad me da asco.
No así el río.
Los ojos mudos de los hombres pasan.
También somos
testigos de No sé, Cuando Madrid era Sarajevo, Desde que nací en los diarios
siempre vienen partes de guerra o Estamos bien.
Ponen voz a los
textos de Gloria, Elena González, y Pepe Viyuela, mientras que la encargada de
la música es Sara Águeda con su arpa. Una presencia que no se plena hasta que
no se ponen cada uno de ellos una corbata, complemento muy característico de
Gloria Fuertes a a lo largo de su vida.
Los tres con su voz,
su presencia y su música llenan la sala de recuerdos, melancolía y magia. Gloria
Fuertes aparece triste:
Es triste, y porque es triste, lo
confieso;
aquí estoy yo y vengo voceando,
buceando, mejor, en la niebla;
ahorcándome la voz entre los álamos.
Pero también
aparece la Gloria peleona, luchadora y reivindicativa
Hemos cambiado el fúsil por la escoba,
vamos a barrer la trinchera.
Hemos cambiado la bomba de mano
por una mano en la mano.
Impecable
recital que nos muestra que Gloria era mucho más que poemas y cuentos infantiles,
era una autora muy completa que se atrevió con poemas, con cuentos, dibujos e
ilustraciones, artículos… Y digo autora
por que nunca le gustó que la llamaran poetisa.
Hago
versos señores, hago versos,
pero no
me gusta que me llamen poetisa,
me gusta
el vino como a los albañiles
y tengo
una asistenta que habla sola.
Maravilloso
el trabajo de todo el elenco. Elena González sobresaliente en los distintos
registros que los textos van requiriendo, ya sean poemas sociales, versos infantiles
o aforismos. En cuanto a Pepe Viyuela nos muestra su maestría en la expresión
corporal, sus movimientos, su gestualidad, su presencia en el escenario le acompañan
cuando recita, y lo mejor es que lo hace no sólo cuando el que recita es él, sino
cuando lo hacen sus compañeras.
En
cuanto a Sara Águeda es el complemento perfecto con su gran trabajo no sólo con
el arpa, sino con su dulce voz que presta a varias piezas.
Se
trata en definitiva no sólo de un recital, sino de una fiesta homenaje a Gloria
para que disfrutemos de los distintos espacios por los que vamos viajando,
tristeza, lucha, melancolía, humor, esperanza….
Una
demostración de como con muy poco se puede hacer muy mucho.
Pienso
mesa y digo silla,
Compro
pan y me lo dejo,
Lo que
aprendo se me olvida,
Lo que
pasa es que te quiero.
La trilla
lo dice todo;
Y el
mendigo en el alero,
El pez
vuela por la sala
El toro
sopla en el ruedo.
Entre
Santander y Asturias
Pasa un
río, pasa un ciervo,
Pasa un
rebaño de santas,
Pasa un
peso.
Entre mi
sangre y el llanto
Hay un
puente muy pequeño,
Y por él
no pasa nada,
Lo que
pasa es que te quiero.
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Teatro: Sala Mirador.
Dirección: Calle del Doctor Fourquet, 31
Horarios: Hasta el 30 de enero.
20.00 horas.
Precio: 14 €
Ficha artística:
Dirección: Elena González, Sara Águeda y Pepe
Viyuela.
Producción: EL VODEVIL, S.L.
Dramaturgia: Elena González, Sara Águeda y Pepe
Viyuela.
Reparto: Elena González, Sara Águeda y Pepe
Viyuela.