Tebanas. Teatro de La Abadía

Donceles y doncellas en escena al son de violines, a golpe de campana en el templo griego, en el Abadía madrileño, en esta ágora de discernimiento, en esta ánfora de humo y asfalto que se prepara para la tragedia, para la autodestrucción, para que el coro heleno nos narre este clásico más vigente que nunca, esta versión libre de "Edipo Rey" y "Antígona" de Sófocles, "Siete contra Tebas" de Esquilo y "Fenicias" de Eurípides. “Tres piezas esenciales del ciclo tebano en un solo espectáculo coral, con un joven elenco que canta y cuenta, encarnando a todos los personajes de una saga familiar que transgrede los tabúes sociales hasta las últimas consecuencias”. 


Y qué mejor que con Ay Teatro, de la mano de ese tándem que no nos cansamos de ver, que seguimos disfrutando, que seguimos teatrando, en esa simbiosis olímpica, pues del Olimpo se habla, de Tato y Cáceres, de Álvaro y Yayo, de dos teatreros con mayúsculas que una vez más, y ya van seis con este proyecto tan teatral, nos vuelven a seducir, nos vuelven a iluminar, nos vuelven a cantar y contar. A contar y cantar. Nos vuelven a enamorar. En el escenario, y cerca, muy cerca… 




Tebas y esa familia, y sus dioses, y su Edipo, sus descendientes, sus antecesores, sus otros padres, su sed de poder, su Tebas de fondo y presente. Seres humanos y dioses, con sus profecías, sus maldiciones, sus esfinges, sus barqueros, sus inframundos, sus canciones, su coro, sus muertes, sus no vidas, sus sacrificios, con ese ansia de aplastar al otro, de conquistar, de amor y violencia, de vivos y no vivos. De pasado y presente. “ Hace más de miles de años, antes de contarse el tiempo…”. 


Un arcón de madera, unas lanzas y una luz misteriosa nos invade en el Abadía, con esas sombras macabras, fantasmagóricas, clásicas que nos trasladan a mundos e inframundos con el negro de fondo, y el rojo como estandarte, con esa sangre que todo lo tiñe, con ese coro , testigo de destrucción tras destrucción de un pueblo que pudiera ser cualquiera, de una sociedad tan actual, con otros registros, que hace que nuestras mentes vuelen al interior, hacia dentro, muy dentro , y nos preguntemos el porqué de todo este sinsentido tebano en nuestros días. Sigue la tragedia en este nuestro querido mundo, tan lejano y tan cercano…”Todos temen a la esfinge”, y su acertijo la teme más. 




Estas tragedias griegas, estos cánticos fúnebres se apoyan, se sostienen por un joven elenco muy jasp, ¿recuerdan esa campaña? Jóvenes aunque sobradamente preparados, haciendo fácil lo difícil, manteniendo el cruce de registros, lo solemne y lo cómico, lo trascendental y lo terrenal, lo divino y lo humano. El teatro y el más teatro. Elenco maravilloso que nos encandila, que nos seduce, que nos narra esta sucesión de hechos clásicos con una sencillez digna del púlpito divino. De una cena de pobres también. Cira Ascanio, Marta Estal, Mario García, Fran Garzía, Daniel Migueláñez y Mario Salas de Rueda nos duelen y nos ganan, nos divierten y nos piensan, nos cantan y nos lloran, nos ríen y nos instrumentan, nos elevan y nos descienden. Nos ganan. Nos ganan. Elenco que transita de puntillas bailando en este lago infernal que queremos cruzar, con propuestas brillantes, sencillas y complejas, con armonía, con escucha, con mirada. Con gritos y silencios. Grandes actores y actrices entre los grandes, con una profesionalidad y un trabajo detrás excelso, extenso. Excelente, con equis. 


Ese negro que predomina en el negro Abadía, salpicado de esos rojos dolorosos, de esos dorados que nos ciegan, de esos focos que nos congelan, de esas sombras que nos queman, esa escenografía de Ay Teatro y Tatiana de Sarabia, junto a la iluminación de Miguel Ángel Camacho nos dramatiza el drama, nos comiquiza la comedia, nos permite sentir esos lugares, esas sombras, esas puertas, esas murallas, esa Tebas tan tebana, porque “Quien podría no amar su propia patria”.




Y el tándem mágico , la extraña pareja pampera y castiza, que nos lleva de la mano a la dirección y a la dramaturgia, al talento y al estudio, al amor por lo clásico en cualquier faceta y en cualquier realidad. Lo han vuelto a conseguir, solo nos queda dar las gracias a este dúo eterno que nos transmite esta pasión clásica, esta pasión por esa vigencia antigua, por esa modernez de antaño. Y lo hacen con tanto gusto, con tanto amor, con tanta finura que hace que el aleteo del coro sea aleteo, que el elenco baile al son de danzas y tambores guerriles, que las profecías se sigan cumpliendo. 




Profecitamos que les embriagará Tebanas. Vengan al templo y disfruten. El Teatro de La Abadía como altar de dioses. Tebanas como crónica vital. Ya vaticinó Tilesias que Tebanas enamora. Déjense querer. Quieran, sufran, gocen, bailen, rían, dancen, canten, coreen, vivan, sientan. Templen en el templo. Tebaneen en el XXI, el siglo, también de oro.


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TeatroTeatro de La AbadíaSala Juan de la Cruz.
Dirección: Calle Fernández de los Ríos 42.
FechasDel 22 de Enero al15 de Febrero. De Martes a Sábado a las 19:00. Domingos a las 18:30. 
Función matinal con coloquio: 30 de enero y 4, 11 y 13 de febrero a las 12:00 h
Encuentro con el público: martes 3 de febrero
Función adaptada con sobretitulado y audiodescripción: 28 de enero
Duración: 1 hora 25 minutos
EntradasDesde 19€ en TeatroAbadia.



Textos originales: Esquilo, Sófocles y Eurípides
Dramaturgia y versión:
 Álvaro Tato
Dirección: Yayo Cáceres
Reparto: Cira Ascanio, Marta Estal, Mario García, Fran Garzía, Daniel Migueláñez y Mario Salas de Rueda
Escenografía: Ay Teatro y Tatiana de Sarabia
Iluminación: Miguel Á. Camacho
Vestuario: Tatiana de Sarabia
Música original: Yayo Cáceres
Arreglos: Yayo Cáceres, Marta Estal, Fran Garzía, Gabriel de Mulder, Mario Salas de Rueda
Diseño gráfico y fotografía: David Ruiz
Realización de vestuario: Pablo Alcántara, Juana Matilla
Realización de escenografía: Pablo Alcántara, Scnik
Dirección técnica: Amalia Portes
Producción ejecutiva y gerencia: Marina Camacho
Secretaría de producción: Carmen Quirós
Dirección de producción: Emilia Yagüe
Distribución: Emilia Yagüe Producciones
Producción: Ay Teatro