GREENPISS. Gran Teatro Pavón


Hay funciones a las que una entra buscando pasar un buen rato y sale habiéndose reído mucho… pero también pensando algo más de lo esperado. Eso me pasó con “Greenpiss” de Yllana en el Gran Teatro Pavón. Fui sabiendo más o menos el tipo de lenguaje que maneja la compañía, pero aun así siempre sorprende ver hasta qué punto dominan un código tan propio y tan eficaz.


 


Desde el primer minuto la obra entra directa, sin rodeos. El ritmo es rapidísimo, muy dinámico, de esos espectáculos en los que cuando miras el reloj ya casi se ha terminado. No hay apenas tiempo muerto: una acción lleva a la siguiente, un gag desemboca en otro, una imagen sustituye a la anterior con una agilidad constante. Todo está pensado para que la energía no caiga.

Yllana demuestra una vez más que son auténticos especialistas del teatro gestual. Lo que consiguen desde el cuerpo, desde la precisión física, desde la mirada o desde un simple desplazamiento en escena tiene muchísimo mérito. Hay compañías que necesitan grandes textos para sostener una función; aquí muchas veces basta un gesto bien medido para provocar la carcajada o activar una idea.



La pieza está plagada de gags, prácticamente de principio a fin. Algunos son inmediatos y muy efectivos, otros se cocinan un poco más, y varios funcionan por acumulación. Lo interesante es que no se quedan solo en la ocurrencia cómica, sino que muchas veces parten de comportamientos muy reconocibles. Hábitos cotidianos, contradicciones modernas, pequeños egoísmos y costumbres de consumo que cualquiera identifica enseguida.

Y ahí aparece una de las claves de la obra: te ríes de lo que ves porque, en el fondo, te ves ahí. La relación que tenemos con el planeta, con el reciclaje, con la comodidad, con mirar hacia otro lado o con pensar que el problema siempre lo genera otro, aparece llevada al extremo, pero con una base totalmente real. Es fácil sentirse reflejado en varias escenas.



La propuesta juega constantemente con esa dualidad entre entretenimiento y crítica. Por un lado, el público se lo pasa bien, se ríe mucho y entra en el juego sin esfuerzo. Por otro, debajo de esa capa hay un tema serio: la crisis medioambiental y nuestra responsabilidad diaria dentro de ella. La obra no moraliza ni sermonea, y eso la hace más inteligente. Prefiere señalar desde el humor.

También me gustó cómo incorporan al público en determinados momentos. Esa interacción genera cercanía, rompe todavía más la distancia escénica y convierte la función en una experiencia compartida. Se nota que manejan muy bien los tiempos y saben leer la energía de la sala.



El trabajo físico de los intérpretes es impresionante por resistencia, coordinación y expresividad. Mantener ese nivel de intensidad durante toda la función no es menor. Todo parece ligero, pero detrás hay muchísima técnica.

Escénicamente, la sencillez funciona a favor. No hace falta recargar cuando el motor principal está tan claro: cuerpo, ritmo, comicidad y precisión. Cada elemento está al servicio del juego.


Salí con una sensación bastante buena: había pasado un rato divertidísimo, pero además con ese pequeño poso incómodo de reconocer cuánto de lo que critican también forma parte de nuestra vida diaria.

Greenpiss” consigue algo valioso y no tan frecuente: entretener de verdad mientras lanza preguntas reales. Hace reír sin vaciar el contenido.

Y eso, cuando se hace con esta eficacia, tiene mucho mérito.



RESEÑA ESCRITA POR RAQUEL VALERO
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Teatro: Gran Teatro Pavón
Dirección: Calle Embajadores 9.
Fechas: Del 3 al 26 de Abril. Miércoles y Jueves a las 20:00, Viernes a las 19:00 y 21:30 y Sábados a las 19:00 y 21:30 y Domingos a las 17:30 y 20:00. 
Duración: 80 min. aprox.
Entradas: Desde 21,50€ en Gran Teatro Pavón.


Ficha artística:

Reparto:
Fidel Fernández
Luis Cao
Juanfran Dorado
Jony Elías

Compañía:
Yllana

Idea original:
Yllana

Escenografía:
Carlos Brayda

Iluminación:
Fernando Rodríguez Berzosa

Sonido:
Luis López de Segovia

Vestuario:
Tatiana de Sarabia

Coreografía:
Elena Mora

Música original:
Marc Álvarez

Producción:
Yllana

Producción ejecutiva:
Ramón Sáez
Fran Álvarez
Isabel S. Huertes
Marcos Ottone