Panorama desde el puente. Teatro Fernán-Gómez

Llega a la cartelera madrileña uno de los títulos más reconocidos de la dramaturgia americana, uno de esos títulos de los que todos hemos oído hablar y siempre hemos querido ver representados. Llega al Teatro Fernán-Gómez uno de los grandes, Arthur Miller, para introducirnos en los suburbios más sórdidos y oscuros del Nueva York del siglo pasado. Nos adentramos este universo de la mano de Eduardo Galán, que mantiene en su versión toda la esencia de la obra original, con una impecable dirección de Javier Molina.




La “pasma neoyorquina” nos recibe a las puertas del Teatro Fernán Gómez en esta tarde primaveral con olor a tierra mojada, a páginas de libros, a Valle Inclán y su bohemio Madrid cada vez menos bohemio. Bienvenidos a Brooklyn y a sus puentes, a la eterna mecedora sureña, a los movimientos, a los barcos, las llegadas, las salidas, las mareas humanas buscando un futuro mejor, las fronteras, las banderas, las locuras de los mandatarios locos, la vida que se mueve entre miserias y secretos. Bienvenidos a la atmósfera de Arthur Miller, bienvenidos a la gran manzana, bienvenidos, y bienvenidas. 


Y en estas estamos cuando aparece el meollo de la obra, el conflicto, el drama. Eddie Carbone, estibador macho men, latino, italiano, vive con su mujer Beatrice y con su sobrina, Catherine en los Brooklyns neoyorquinos, una vida plácida, monótona… con sus quehaceres cotidianos. Llegan a casa dos primos de Beatrice, dos inmigrantes ilegales, italianos también, hermanos, que tensionan el ambiente ya que uno de ellos, Rodolfo, comienza un romance con Catherine, y claro, Eddie, celoso, machote él, no lo puede permitir. 


No puede permitir que le roben a su niña, ¿ a su amor? , y el drama se desata, porque “Esto es Brooklyn y no Sicilia”. Y sobre todo, que no me gusta como te miran los hombres, niña. A Eddie no le gusta que su sobrina llegue tarde, que trabaje, que vaya por barrios así o asá, que mueva las caderas al andar, que la miren, que respire sin su permiso y supervisión. No le gusta, no, y tampoco le gusta Rodolfo, un blandengue con sentimientos, que baila, que canta, que no exhibe su masculinidad a todas horas, que tiene emociones y las verbaliza, que sueña con un mundo mejor. A Eddie no le gusta que Catherine confíe en los demás “No confíes en nadie”. 


Y vamos pasando de esas conversaciones amigables en la cena, con una tensión latente y machista que tantas veces hemos vivido en esta nuestra sociedad también, porque hay que contentar siempre al cabeza de familia, al hombre, al que trae el dinero a casa. A esos cafés sin arañas, a las anécdotas cotidianas en el muelle, a las risas forzadas y naturales de cualquier sobremesa, al peligro, a lo desconocido, a volar por uno mismo, a lo que a Eddie no le vuelve a gustar, porque todo gira en torno a él. Su mujer, abnegada, con carácter, pero que en el fondo quiere también ese estilo de vida, a la niña rebelde que le planta cara, al abogado que nos narra este cuento de Navidad sin final feliz, con otra visión de la vida, y a los que buscan una vida mejor, dejando atrás raíces y emociones en busca del gran sueño americano, ese que desde hace ya tiempo, se ha convertido en pesadilla. 




La inmigración, el miedo al otro, a los cambios, a las diferencias, los prejuicios, las oportunidades, los sueños, americanos o no, la represión, la posesión, la fraternidad y el honor, el puto honor que nos vuelve del revés ante los amores prohibidos, las normas y el que dirán, van tejiendo el trágico destino bajo el puente. “Antes volvía a casa y estabas y ahora no estás. Te escapas de mí”. Las luces de Broadway en un sueño inalcanzable al otro lado del río, la triste Navidad que se avecina. 




El elenco que da vida a este drama de ida sin vuelta, con las manos en los bolsillos, siempre en los bolsillos. José Luis García Pérez es Eddie Carbone, es el capo de la casa, el señoro, el honorable Eddie, el que ha hecho una promesa a su cuñada para que a su niña no le falte de nada, ni siquiera su amor inconfesable hacia ella. Y lo borda, nos engancha, nos transmite esa rudeza, esa ternura cínica, esos registros que se mueven dando vueltas hacia lo mismo, hacia el control de su familia. Nos lo transmite en varios planos, en sus movimientos, en su mirada, en sus silencios, pocos pero intensos. El honor por encima de todo, y lo blandengue que se quede fuera. Los hombres sensibles no estaban bien vistos en Brooklyn. 


A su alrededor giran todos, giran todas. María Adánez, su mujer, relegada a varios planos más atrás según se va desarrollando el drama, que adora al macho, que quiere a Eddie por encima de todo y de todos, por encima de sí misma también , intentando sembrar en Eddie la reflexión, otras miradas. Con carácter de porcelana, relegada tras las pantallas, tras los pensamientos de Eddie, “¿Cuándo seré de nuevo tu mujer, Eddie?”. Ana Garcés, la sobrina, el objeto de deseo de su tío, la niña que ha crecido y que quiere volar, y no entiende nada. Ya no entiende nada, y que teme, que tiene miedo de su tío.




Pablo Béjar, Rodolfo, el Valentino siciliano que viene a América en busca de ese sueño inalcanzable para muchos, pero que sigue soñando , renegando de su propia patria en la que no ve ni presente ni futuro, acompañado de Marco, su hermano, italiano hasta la médula, Rodrigo Poisón, que no entiende ese país, ni sus leyes ni sus normas. La familia por encima de todo. Francesc Galcerán, como abogado narrador que nos cuenta el relato, que poco a poco se va involucrando en la trama, que intenta enderezar a ese Eddie caprichoso que no escucha, que pide ayuda sin querer recibirla. Manuel de Andrés y Pedro Orenes, completan el elenco, inmigrantes también, policías a veces… 




Todo gira y gira a la figura de Eddie, de su respeto, de su presencia, con la versión de Eduardo Galán, y la dirección de Javier Molina. El propio Galán plantea que "la obra de Miller plantea interrogantes y no propone soluciones. Más de dos millones y medio de latinos viven en la ciudad de Nueva York actualmente. Y en Madrid viven casi trescientos mil latinos. Arthur Miller centró la trama de Panorama desde el puente en la ciudad de Nueva York en la década de 1950. Mostraba la migración italiana, que soñaba con vivir en el país de las oportunidades. El sueño americano es también el que ilumina hoy a tantos hispanos que viven en Nueva York. De alguna manera también venezolanos, peruanos, mexicanos, ecuatorianos y otros muchos hispanos vienen a España con la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida que en sus países de origen.En mi opinión, Miller nos plantea un drama amoroso y familiar trágico, donde el deseo reprimido de Eddie Carbone por su sobrina Catherine desencadena celos, obsesión y traición".


Quizá nos ha faltado verdad en el conflicto, quizá han sobrado matices donde el famoso menos es más, hacen que en este caso, el más sea el menos… quizá haya habido personajes forzados, quizá en ocasiones sea necesario cruzar ese puente , ese puente que se tambalea por momentos. Quizá el otro lado nos muestre otras realidades, otras miradas. El otro lado del río siempre es mejor, aunque como decía don Fernando, hay verdades ineludibles. El Martini con aceitunas y las natillas con galletas. Desconecten sus teléfonos porque ahora toca.. soñar.


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TeatroTeatro Fernán-Gómez. Sala Guirau
Dirección: Plaza de Colón 4.
FechasDel 16 de Abril al 17 de Mayo. De Martes a Sábado a las 20:00, Domingo a las 19:30. 
Duración: 110 minutos aprox.
EntradasDesde 17€ en teatro-fernan-gomezPrograma de mano.


FICHA ARTÍSTICA

De: Arthur Miller
Versión: Eduardo Galán
Dirección: Javier Molina
Intérpretes: José Luis García-Pérez, María Adánez, Ana GarcésPablo Béjar, Francesc Galcerán, Rodrigo Poisón, Manuel de Andrés y Pedro Orenes.
Diseño de escenografía: Elisa Sanz
Diseño de vestuario: Emilio Sosa
Diseño de vestuario adjunto y confección: Navascués
Diseño de Iluminación: Nicolás Fischtel
Música y Espacio Sonoro: Manu Solís
Una producción de Secuencia 3 con Teatro Calderón de Valladolid, Tal y Cual ProduccionesEl Terrat (The Mediapro Studio)EsarteTeatros LuchanaGarcía Pérez ProduccionesLilicar FilmsHawork StudioMagasaz y Carlos Arana (Broadway).

NOTA: Los días 7, 8, 9 y 10 de mayo José Luis García-Pérez (Eddie Carboneserá sustituido por Rodrigo Poisón y el personaje de Marco lo interpretará Alejandro Arestegui.

Las funciones de los días 3, 5 y 6 de mayo contarán con subtítulos en inglés.