El invencible verano de Liliana. Contemporánea Condeduque

Nos adentramos en el auditorio de Contemporánea Condeduque para asistir a uno de los relatos más desgarradores que se pueden vivir. Porque hablar sobre el asesinato de una hermana debe ser uno de los trances más duros para una persona. Esto le ocurrió a Cristina Rivera Garza, que perdió a su hermana Liliana y años después decidió investigarlo para contar su caso y hablar de uno de los problemas más graves que asolan México. Ahora tenemos una nueva oportunidad de verla, aunque en mi humilde opinión debería permanecer más tiempo en cartel para concienciar a mucha más gente. Vayan a verla, saldrán conmocionados y emocionados por la brutalidad del relato.


 


Cuando Contemporánea Condeduque adelantó lo que sería su programación del mes de Septiembre, nos alegramos de ver el regreso de este descomunal montaje, que agotó localidades en su estreno la pasada temporada en el Festival de Otoño, con gran éxito de crítica y público. Una obra descomunal, cuidada hasta el último detalle, para involucrarnos en el relato y encogernos el alma. Porque por mucho que se habla de la violencia de género, por desgracia sigue siendo una de las desgracias más atroces de nuestra realidad cotidiana. La historia que veremos transcurrió en el año 1990, pero todo lo que en ella se cuenta podría ser lamentablemente una noticia de la actualidad de nuestros días. Muchas de las actitudes que relata esta historia se asemejan a la maravillosa novela "Comerás flores" de Lucía Solla Sobral, uno de mayores éxitos editoriales de los últimos tiempos.  




Esta producción de TRESILLO, en colaboración con Contemporánea Condeduque, nos cuenta la terrible historia de Liliana Rivera Garza, que fue llevada al papel en forma de novela por su hermana Cristina Rivera Garza, en lo que es la base de esta demoledora propuesta. La novela, publicada en 2021 por Penguin Random House, fue un éxito absoluto, por lo desgarrador del relato, por la valentía de la autora de enfrentarse a sus miedos y a sus fantasmas, por la necesidad de seguir poniendo el foco en este tipo de atrocidades. La autora tardó varias décadas en poder hablar del tema. El miedo la mantuvo paralizada, colapsada, en shock. La novela ha cosechado innumerables premios, como el José Donoso, Nuevo León, Alfonso Reyes, Xavier Villaurrutia, Rodolfo Walsh y Mazatlán de Literatura, pero por encima de todos ellos, fue galardonada por el Premio Pulitzer de Memorias y Autobiografías en el año 2024. Una recompensa que no creo que compense el sufrimiento que imagino que ha tenido que pasar para escribir la obra.



La versión a cargo de Amaranta Osorio nos narra la historia desde la desesperada de la hermana de la víctima, que tras años sin saber que hacer se decidió a escribir sobre lo que había pasado en aquel fatídico verano de 1990. La obra, se aleja de la crudeza del hecho final para mostrarnos la vida de Liliana, reconstruyendo la vida de una chica alegre, estudiante de arquitectura, brillante y muy querida por su entorno. El texto entrelaza el relato de la propia Liliana con los de su hermana en la búsqueda de un rastro que le lleve hacia el novio, pero también escucharemos a su círculo de amigos, compañeros de la universidad, o a sus padres. La autora construye el relato con los diarios y libretas de Liliana, por los que iremos descubriendo sus pensamientos, sus dudas, pero también sus sentimientos más íntimos y su relación con su novio. Una historia que refleja un sistema atravesado por la violencia que ha silenciado a miles de mujeres.



La dirección corre a cargo de Juan Carlos Fisher ("Prima facie", "Las gratitudes", "El efecto", "La madre") es impecable, consiguiendo un montaje dinámico y angustioso, en el que sabe medir las pausas, los silencios, los cambios de tono en la historia, para mantener la inquietud y la atención del espectador. El director traslada la acción con soltura, con una impecable dirección del trabajo de la actriz, a la que lleva con pequeños gestos a conseguir asombrosos cambios. La escena transcurre en el centro del espacio escénico, con público a ambos lados, con la historia girando por todos los costados del espacio escénico, dotando al montaje de ritmo, soltura y diversos puntos de vista sobre la historia. El director sabe transitar de lo más crudo a lo más cotidiano, así como intercalar la historia de Liliana con la de su hermana buscando la información que necesita para saber más sobre el caso. Esas dos historias que transcurren en paralelo hace que el montaje se vaya configurando como si de un puzle se tratase, poniendo cada nuevo relato una pieza que nos va descubriendo algo más de la historia.



Esta obra, como el libro que la inspira, es un acto de amor, una forma de contar la historia de una mujer con su propia voz, de honrar su paso por este mundo. Es un ejercicio de duelo y un acto político de recuperación de la palabra, de la dignidad y de la justicia. No destripamos nada, porque desde el inicio se sabe, al decir que a Liliana Rivera Garza la mató su exnovio en 1990. La obra nos muestra la vida de Liliana pero no solo a través de los ojos, si no también de las personas que le rodeaban. Se estrenó el día internacional de la eliminación de la violencia de la mujer, lo que hizo que fuera mucho más mágica la representación. Aquel día, asistió a la función Cristina Rivera Garza. No me puedo imaginar lo que supone para ella contemplar en una obra de teatro su libro, su historia, su dolor, y ver a su hermana viva en el cuerpo de la actriz mexicana Cecilia Suárez



La historia de Liliana acabó el 16 de Julio de 1990, cuando su novio huyó tras ahogarla. A día de hoy, sigue en paradero desconocido y obviamente nunca fue detenido y juzgado por el delito que cometió. A través de esta obra, su hermana explora su memoria en busca de justicia, para intentar aliviar un poco el dolor por su pérdida. Este dolor la tuvo paralizada muchos años, por lo que toda la investigación se realizó años después del feminicidio. Liliana se convirtió de este modo en una de esas víctimas anónimas que son asesinadas en México y de las que nunca se condena a su asesino. Una lacra, la violencia machista, que azota con fuerza la sociedad de nuestros días, y que gracias a la valentía de personas como Cristina se pone el foco en ello, para que se intenten buscar soluciones. 



La obra está totalmente sustentada por Cecilia Suárez, que nos hiela la sangre con una interpretación prodigiosa. Transmite un gran respeto hacia lo que está contando, pero no es para menos, ya que se enfrenta a un reto mayúsculo. Interpretativamente, en su cuerpo y en su voz, se ven a una decena de personas (no me gustaría denominar “personajes” ya que son historias reales), con un mínimo gesto, posición o cambio de tono de voz, se identifican claramente. De todas formas, sutilmente, ponen el nombre para que no nos perdamos ningún detalle. Además, es tan complejo sustentar un monólogo, por sí, es un monólogo de 1h15min, sin que el espectador pierda el interés, la emoción, y sienta el dolor, sobre todo dolor por lo que se está narrando, que hizo que toda la platea se pusiera de pie aplaudiendo enérgicamente y agradeciendo la gran interpretación.



Otro de los puntos más destacados de este montaje es la escenografía e iluminación de Ingrid SAC. Para transformar un libro en obra teatral, los pequeños detalles son importantes, y la escenografía es muy poética, sencilla pero efectiva. Las páginas que encontró Cristina de Liliana, sus textos en el suelo, las cajas para dar alturas, el teatro en círculo… Y también el espacio sonoro de Alex Aller, todo a favor de la obra, con una gran belleza y dureza a la vez.






En definitiva, estamos ante un montaje muy necesario. Y es que no nos podemos olvidar que los datos dicen que en México 1 de cada 10 mujeres son asesinadas. Esta es la historia de Liliana Rivera Garza, pero también representa a todas las víctimas anónimas asesinadas por hombres, y gracias a este fantástico montaje podemos acercarnos a estos feminicidios, y no olvidarnos de ninguna de ellas. En España son 1.333 víctimas mortales por Violencia de Género desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy. Que no se nos olvide ninguna de ellas.

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Teatro: Contemporánea Condeduque
Dirección: Calle Conde Duque 11.
Fechas: Del 3 al 13 de Septiembre. De Martes a Domingo a las 19:30.
Duración: 75 minutos
Entradas: Desde 24€ en conde-duquePROGRAMA DE MANO



FICHA ARTÍSTICA

Obra basada en la novela de: Cristina Rivera Garza

Adaptación teatral: Amaranta Osorio

Intérprete: Cecilia Suárez

Dirección: Juan Carlos Fisher

Asistente de dirección: Rómulo Assereto

 

Escenografía e iluminación: Ingrid SAC

Diseño audiovisual: Emilio Valenzuela

Diseño de vestuario: Juan de Dios Ramírez

Estilismo: Blancopop

Diseño y realización: Maison Mesa

Composición original y diseño de espacio sonoro: Alex Aller

Diseño de cartel: Ernesto Moncada

Fotografía: Valero Rioja

Construcción: Mambo Decorados

Comunicación: María Díaz

Distribución: Fran Ávila

Coordinación de producción: Giulia Gabetta

Producción ejecutiva: Rosa Fernández Cruz (COART+E)

Productora asociada: Cecilia Suárez

Gerencia y regiduria: Rosa Fernández Cruz y Giulia Gabetta

Jefatura técnica: Juan Ignacio Arteagabeitia

Producción: TRESILLO

En colaboración con Contemporánea Condeduque.

Producción General: Claudio Sodi, Giulia Gabetta, Óscar Carnicero

Project manager: Norma López

Administración: Freddie Verdugo

Auxiliar administrativo: Estrella Orta

Marketing y redes sociales: Tresillo

Diseño gráfico: Fernanda Barrios, Nelly Jasso, Sebastián Aguilera.

Community manager: Marlon Navarrete

Administración: Omar Romero

Contabilidad: Marisol Ventura