El escondido y la tapada. Festival de Teatro Clásico de Almagro.

Escaleras, idas y venidas en un Almagro caluroso, una vez más , que no descansa en su julio teatral con sus piedras, su majestuosa `plaza, sus bicicletas viajeras, sus gin-tonics de Ezequiel, su lomo de orza o sus lopes, calderones o tirsos que siempre nos acompañan en este encuentro veraniego , señalado en nuestros calendarios. Ocupen sus localidades y abran su imaginación en este Adolfo Marsillach tan entrañable, con sus estrellas al cielo en la noche manchega. Antes de empezar, solo un último favor, porque así a todos conviene, que en el móvil solo suene, un silencio atronador. Y cuidado, “que no podemos entrar en Madrid hasta que sea de noche…”. 




Entre los escondidos y las tapadas, las tapadas y los escondidos, los abanicos, los vaivenes, los amores, los calores y los quehaceres, aquí que Calderón, el de la Barca, nos presenta a Celia, una mujer de aquellas épocas, que urde un plan, ingeniosa, que no para. Esta tapada quiere esconder a su escondido en su casa, en el interior de una escalera. Y arranca la comedia entre capas de colores, que se mueven al unísono como una ola veraniega que nos devora, que nos atrae, que nos subleva. Con sus mosquitos, esos criados pícaros y vivarachos, que salvan en tantas ocasiones a sus pánfilos y enamorados amos, y esos personajes femeninos calderonianos que despliegan encantos, inteligencias y enredos a partes igual en el escenario, repleto de honores, de obligaciones y de disfraces varios que van tejiendo la telaraña de corazones y mentes. 




Félix, el hermano, Juan, el prometido y César, el galán, el escondido, junto a Mosquito, el italiano de la comedia del arte, conviven en estas escaleras de esa casa madrileña con ellas, con Beatriz, la criada de Lisarda, graciosa también, con Inés, la doncella de Celia, la tapada, como ellos mismos nos cuentan. “Tenemos tres galanes, pero tan solo dos doncellas, Lisarda y Celia, a las que César sirve, pero al mismo tiempo, Lisarda, que es la prometida de Juan. Alonso, el personaje muerto es el que desencadena toda la trama y todo lo que ocurre, servidor de Celia y hermano de Lisarda”. 




Menudo batiburrillo el de este siglo de Oro que tanto nos ha dado. Este Calderón tan nuestro, que se ordenó sacerdote a los cincuenta, quizá como respuesta a una supuesta crisis también, cuando se dio a los autos sacramentales. Previamente nos deleitó con este verso tan denso, tan cuidado, tan rico, tan suyo en este escondido y esta tapada, heredera de damas duendes o galanes fantasmas. Este enredador nato, de capa y espada, de duelos de honor, de engaños, de confesiones, de máscaras, de enredos, de humores, de los madriles más palaciegos, de machismos controladores, donde el no sacerdote se rebela, ya que las mujeres de Calderón son el centro de la acción; son ellas las que la lían, las que enredan, las que no obedecen, las que se buscan y las que quieren su beneficio frente al honor masculino, tan manido y tan vanagloriado de aquel siglo de peste y de cieno, donde se rebozaban los guarros. 




Donde hay celos no hay tensiones”. En esta casa tan madrileña, donde se ha jugado con brillantez con los espacios, dando a la escenografía una dimensión fundamental en la obra, con sus dentros-fueras, con sus escondites, con sus tapados, con su subir y bajar, con esas escuchas que generan trama, que generan lo que aquel público, noble y vasallo querían, esos enredos con finales felices, refrendados normalmente por bodas. La escenografía de Alessio Meloni nos traslada a ese Madrid gamberro y nocturno de aquellas luces, de aquellas plazas oscuras, de aquellos despertares a golpe de florete y vino. “¿Habrá sufrimiento para tanta sin razón?”. 




Y en estas que la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico nos acompaña, un año más en estos corrales manchegos. Con la dirección de Beatriz Argüello y la versión de Carolina África, Sam Arribas, Jordán Blasco, Luis Espacio, Laura Ferrer, Zoe da Fonte, Diego Garisa, Belén Landaluce, Julio Montalbán Hidalgo, Gabriel de Mulder, Anna Nácher, Andrea Real y Andrea Santos, nos sirven en bandeja esta comedia caballeresca en un elenco coral, cual selección por tierras americanas, en este enredo tan enredoso donde se movían al unísono con esas capas que nos presentaban los personajes, en esas entradas y salidas embarcándonos con precisión en ese majestuoso texto de la Barca, con escucha, con mirada, con la fogosidad y el entusiasmo de esta joven compañía, que tan buenos ratos nos brinda allá por donde va. 




Bien es cierto que quizá esperábamos un conflicto más dinámico, más original; la combinación de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico y Carolina África nos hacía pensar que quizá íbamos a ver algo más novedoso, con más guiños al presente, con una propuesta más atrevida, con esas combinaciones que nos revientan la cabeza y nos emocionan. La obra no defrauda en absoluto, aunque poniéndonos calderorianos, nos vestimos del siglo de oro, de ese siglo de hiel y de veneno, de hambrunas, donde lo perdimos todo, sin conservar cosa alguna. Y en las tablas de Almagro hallamos en los jóvenes intérpretes diligencia, compostura y honesto celo por servir al verso, a Calderón, su comedia, y sus artificios. Sin faltar donaire, galanura ni discreta traza en el enredo, más echóse de menos, en efeto, aquel aliento que trueca la admiración en arrebato, contentándonos entendimientos y sentidos, pero sin mover afectos, quedando el gusto satisfecho, aunque el corazón no del todo rendido. 




Y en palabras de la gran Carolina África, “La comedia está servida. Disfruten”.



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Teatro: Teatro Adolfo Marsillach. Festival de Almagro.
Dirección: Calle San Agustín 21, Almagro.
Fechas: Del 17 al 26 de Julio a las 22:45. Descanso día 20 de Julio.
Duración: 105 minutos.
Entradas: Desde 21€ en festivaldealmagro. Ficha.


Elenco: 

Sam Arribas 

Jordan Blasco 

Luis Espacio 

Laura Ferrer 

Zoe da Fonte 

Diego Garisa 

Belén Landaluce 

Julio Montañana 

Hidalgo Gabriel de Mulder 

Anna Nácher 

Andrea Real 

Andrea Santos


Equipo artístico y técnico: 


Versión: Carolina África

Dirección: Beatriz Argüello

Escenografía: Alessio Meloni (AAPEE) 

Composición original y diseño de sonido: Yaiza Varona 

Ayudante de dirección: David Roldán Oru 

Vestuario: Ikerne Giménez 

Movimiento escénico: Andoni Larrabeiti 

Ayudante de escenografía: Mauro Coll 

Ayudante de vestuario: Lua Quiroga Paúl 

Iluminación: David Picazo 

Asesor de verso: Ernesto Arias 

Ayudante de Iluminación: Marina Cabrero 

Producción: Compañía Nacional de Teatro Clásico 



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