Toda persona vista de cerca es un monstruo. Teatro Lara

 Una cena con dos parejas, aparentemente algo de lo más común y un espacio seguro en el que se puede estar tranquilo y disfrutar de una entrañable velada... o quizás es el momento en que todo tiene que explotar. Ese momento de intimidad se convierte en el instante en el que todo salta por los aires, en el que los rencores acumulados explotan, en el que todos los reproches salen a la luz, el instante en el que todos se quitan las caretas para hablar desde la más absoluta sinceridad, caiga quien caiga y pase lo que pase. La línea que separa una velada tranquila y el caos más absoluto es cuestión de pequeños matices, que en esta preciosa pieza son traspasados hasta llegar a la hecatombe total. 



Todos escondemos cosas, tanto a nuestro entorno como en muchos casos a nosotros mismos. Nos construimos como seres sociales para gustar, para agradar, para encajar en una sociedad que nos exige cada vez. Una sociedad que te marca el camino, te empuja a seguir unos cánones que debes cumplir para no ser señalado. Cada uno de nosotros se verá representado en determinados momentos por estos cuatro personajes que deciden quitarse la máscara, ser sinceros por una vez y gritar todas las verdades que llevan ocultando durante años, quizás durante toda la vida. Unos personajes que representan una clase media acomodada, sin aparentes problemas, sin muchos traumas que les persigan. Pero todos ellos tienen al monstruo dentro, acechando para salir y destrozar todo ese decorado que era su propia vida.



Esta producción de Matías Galimberti fue un gran éxito en Argentina, con el reconocimiento unánime de crítica y público durante cinco temporadas en las que se mantuvo en la cartelera de Buenos Aires. Y desde su llegada a Madrid, parece que va por el mismo camino. Este verano comienzan su cuarta temporada y podemos augurarle un gran éxito en las próximas representaciones, viendo la respuesta del público en la función a la que asistimos (hubo personas que comentaron que la habían visto hacía solo dos semanas y ya repetían). En Argentina pasó por diversos festivales como el festival de Ciudad autónoma de BsAs, mes de la cultura independiente, Fiesta de Teatro CABA 2020, Festival Qué Ganas de Volver, Ciclo Volver A Ver (online), formó parte del Mes de la Cultura Independiente y estuvo en el Ciclo MÁS Teatro.

En sus temporadas en España, el elenco lo forman una pareja argentina con una española (no me quiero imaginar los ensayos y la función previas al Mundial de fútbol). En la obra se hace mención a la polémica de la final del Mundial, algo añadido en las últimas funciones. Uno de los actores comentaba al finalizar la función que suelen ir metiendo pequeñas pinceladas de actualidad, por lo que la obra va cambiando cada cierto tiempo.




El texto original de María Zubiri es ingenioso, mordaz, ácido, contundente. Desde la naturalidad de un hecho cotidiano, comienza a desgranar los miedos y las rencillas de cada uno de los personajes. Con cuatro personajes muy bien definidos (todos conocemos personas que encajan a la perfección en cada uno de los cuatro prototipos de persona, incluso personas que encajan en varios), todos entramos de lleno en la historia, porque las situaciones que pasan nos podrían pasar a nosotros en cualquier cena de compromiso con personas a las que en el fondo no quieres invitar. La estructura del texto es precisa, consiguiendo que la historia vaya creciendo conforme avanzan las escenas, apoyado en unos diálogos brillantes y unas interpretaciones fabulosas. Toda la obra toca temas que nos interesan por su universalidad y su actualidad. Desde la lucha por ascender en el trabajo (con las envidias que ello provoca) al miedo a la maternidad (sabremos ser buenos padres), pasando por la autoestima, la pareja como escenario tóxico en muchas situaciones o los estereotipos marcados por la sociedad que nos ahogan en la rutina diaria.




La obra se sostiene en la gran tensión que le aplica a toda la trama la precisa y delicada dirección de Matías Benedetti, que sabe jugar con maestría con las situaciones, para tensarlas de tal manera que al espectador lo mantiene atrapado en todo momento. Desde el trabajo con los actores (impecables interpretaciones) hasta los juegos con los diálogos y los silencios, todo juega a favor de una historia que crece vertiginosamente, que se tensiona con cada nueva confesión, que hierve con cada discusión, hasta convertirse en una gran olla a presión que no sabemos por donde puede estallar. El director sabe entrelazar momentos de un naturalismo cotidiano que todos hemos vivido a situaciones surrealistas en las que no sabemos donde está el límite. La tragedia unida magistralmente con la comedia, lo real con lo absurdo, la mentira dando paso a las confesiones más extravagantes y a la vez más sinceras. Todo tiene cabida en esta bomba de relojería en el que Benedetti ha convertido esta reunión de amigos...



La función transcurre en el piso de Matías y Amalia, que ya desde el primer momento se nota que tienen sus desavenencias sobre la velada. Matías ha invitado a un compañero de trabajo al que acaban de ascender a un puesto que se deja entrever que pensaba que debería haber sido suyo. Ya antes de comenzar la velada se nota en el ambiente que la tensión es más que evidente, y que la pareja no está en su mejor momento. Que puede salir mal... Con la llegada de la otra pareja, la cosa solo puede empeorar. Como era de esperar, las dos parejas son la antítesis la una de la otra, aunque por momentos, y de forma individual, tengan ciertos momentos de complicidad. La cena, que nunca se llega a producir, se convierte en una auténtica batalla campal, en la que salen a relucir todos los miedos, los odios y las rencillas que existen entre los cuatro. Cada uno saca el monstruo que lleva dentro, para dejar claro su opinión sobre todo lo que le rodea, desde su propia vida hasta su relación de pareja. Una explosión escénica maravillosa que no deja títere con cabeza.



Pero si algo destaca por encima de todo en este montaje es la descomunal interpretación del reparto, encabezado por Fiorella Pedrazzini, en el papel de AmaliaMatías Galimberti como Matías. Ellos son la pareja anfitriona y los artífices de que todo funcione. Dos interpretaciones descomunales, que marcan el ritmo de la función. Durante este mes de Agosto les acompañan en escena Yoska Lázaro, dando vida a Roberto, el compañero de trabajo que acaba de ser ascendido, y Patry Calzada, interpretando a Joana, la mujer de Roberto que se mantiene en un segundo plano y nunca da su opinión, hasta que estalla y decide ser ella misma. Los dos recién llegados cumplen a la perfección, en un trabajo difícil, con el listón tan alto que ponen los "anfitriones".

En mi opinión, el alma de la función es Fiorella Pedrazzini, que maneja el ritmo, la tensión, dominando en todo momento el tono de la historia y marcando la intensidad que en cada momento debe tener la escena. Su Amalia esta creada desde una complejidad pasmosa, con una cantidad de matices y giros que la convierten en todo un hallazgo, que deja en un segundo escalón al resto de los personajes. Su duelo interpretativo con Matías es prodigioso, con miradas que matan, silencios que se clavan, y medias verdades dichas con la boca pequeña que duelen más que las grandes mentiras. Fantástica pareja que nunca sabemos por donde va a salir.


Todo esto transcurre en un sencillo e ingenioso espacio escénico diseñado por Matías Benedetti, que con unos pocos elementos consiga que veamos todo el piso con claridad. Los actores transitan el espacio con la misma naturalidad que si existiesen los tabiques, por lo que el piso va cogiendo forma conforme avanza la historia. Incluso "vemos" la ventana por la que fuman o el espejo del baño en el que se miran antes de volver al campo de batalla en el que se ha convertido el salón. Toda esta recreación del espacio se apoya en la cuidada iluminación diseñada por Damián Giménez, que sabe como enfatizar la tensión en los momentos adecuados. Por último, Fiorella Pedrazzini ha sido la encargada del diseño del vestuario, que nos enmarca perfectamente a cada uno de los personajes.




En definitiva, estamos ante uno de los mejores planes para hacer este verano en Madrid. El recorrido de tantas temporadas les avala. A veces, al salir del teatro, tengo la curiosidad de saber como puede ser que no haya venido antes a ver esta obra, como con lo brillante que es no tiene mucha más repercusión en medios. Supongo que el hecho de que la tuviese apuntada como tarea pendiente quería decir que algo de ella me llamaba la atención. Ahora puedo asegurar que no me equivoqué. Es una obra divertida, mordaz, ácida, con bastante mala leche y con unos personajes maravillosos. Ojalá esa catarsis que sufren los cuatro protagonistas nos sirviera a todos para despojarnos de nuestros miedos y poder ser nosotros mismos. Para que esto ocurra, vayan a verla y disfruten.


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Teatro: Teatro Lara. Sala Lola Membrives
Dirección: Corredera baja de San Pablo 15.
Fechas: Del 7 de Mayo al 25 de Septiembre. Viernes a las 18:15.
Duración: 75 minutos.
Entradas: Desde 16€ en Teatro Lara.



EQUIPO ARTÍSTICO

Fiorella Pedrazzini

Patry Calzada

Yoska Lázaro

Matías Galimberti

EQUIPO TÉCNICO

Producción: Matías Galimberti

Dirección: Matias Benedetti

Dramaturgia: María Zubiri

Asistencia de dirección: Celeste Barrera

Escenografía: Matías Benedetti

Iluminación: a confirmar

Vestuario: Fiorella Pedrazzini

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