Se esquivan moscones en los jardines de este palacio, se esquiva el deseo agitando la varita matamoscas como símbolo de la razón por encima de cualquier impulso espurio. Zumbidos que han sobrevivido varios siglos para permanecer impertérritos; moscas que revolotean impertinentes, un zumbido que no cesa por mucho que se esquiven los moscones del jardín. Un zumbido que suena muy actual.
Teatro del Temple en colaboración con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, nos acerca un texto complejo, con multitud de aristas conectándola con una estética más actual, una academia que nos lleva de la mano a las sufragistas que ponían en valor el papel de la mujer en una época donde toda función era eclipsada por ellos.
María López Insausti y Alfonso Plou, en el trabajo de dramaturgia, acentúan el ritmo y difuminan el contexto histórico; se infiere una sensibilidad política más actual, unida a una emocionalidad más cercana a la poética del Siglo de Oro. Nos acercan a dos mundos que nosotros debemos saber desenmarañar. Una estructura que mantiene al público atento, presente y parte activa de enredos y desvaríos, entendiendo que el humor no está reñido con el pensamiento.
Compleja empresa para Carlos Martín en el trabajo de dirección, que tenía por delante hacer que todo fuese entendible y tuviera sentido; construir identidades cambiantes mientras cambian las obras pictóricas, que observan y son observadas. Mientras se reconstruyen ellos, se contradicen ellas y se pincelan diversidades. Además, existe juego teatral, coreografías y diferentes niveles, donde parece no existir punto ciego.
Lope de Vega quizá no llegaba tan lejos y es ahora cuando se pueden establecer asociaciones certeras. Es indudable que Lope firmaba la pieza adelantándose a su tiempo en valores y formas que no eran propias de la época, poniendo en cuestión el matrimonio como única opción o la superioridad masculina, y enfundando de espada a las damas, mostrando su igual capacidad para defender su honor y su dignidad por sí mismas. Defender el honor no era cosa menor; pareciera este poder ser únicamente defendido por los varones de la época, siendo ellas convidadas de piedra a la espera de ser casadas para que su dignidad quedase restituida.
Se lo contamos: Laura, princesa de Bohemia, lidera una escuela de mujeres donde estas se forman para ser libres, educarse intelectual y físicamente y, una vez preparadas, poder emanciparse del poder masculino. Sus alumnas son Lucela y Diana, con diferentes formas de entender el amor y la emancipación; ambas de corazón más puro todavía, aún abierto a intuiciones y deseos. Siempre junto a ella, Julio, su criado.
El hermano de Laura requiere que ella se case para mantener el poder en la corte, y es sobre ella sobre quien cae el peso de una casa en la que, a posteriori, previsiblemente no tenga ni voz ni voto. Por la casa rondan Alejandro y Augusto, que la pretenden, y se suma Lisardo, que, haciéndose pasar por otro, también intenta conquistarla. Laura prepara un enfrentamiento donde el ganador podrá casarse con ella. Si bien, ella misma luchará sin ser reconocida. A partir de aquí, como siempre, no les contamos más.
Silvia de Pé, en la piel de Laura, está brillante: una princesa que se pone la corte por montera y se impone frente a una cultura impuesta. Laura lidera una academia de mujeres en la que se pondrá en valor la igualdad en todos los ámbitos, educando a la mujer para que pueda ser independiente intelectual y materialmente de un poder masculino sobre el que la academia es duramente crítica.
Lucela (Lorena Berdún) y Diana (Itziar Miranda) serán unas alumnas con contradicciones varias que no tendrán más remedio que cuestionar algunas máximas de la profesora. Basta con que aparezca un hombre para que parezca inevitable que la intuición y, en parte, el deseo se impongan. Acciones infinitas, coreografías y movimientos en diferentes niveles, donde Silvia de Pé se mueve solvente e imprime carácter al personaje. Berdún y Miranda forman un tándem que sincroniza el ritmo más templado de Lorena con la celeridad de Itziar en un personaje con un giro difícil de sostener. Ambas acentúan el carácter de Silvia, aportando valor al personaje protagonista.
Julio, el criado interpretado por Secun de la Rosa, trae toda construcción compleja a tierra y la hace fácil. Para él no parece sencillo expresarse, enamorarse o asumir cada contradicción, sin artificios que favorecen y hacen más ligera la pieza. Gabriel Moreno interpreta a Arnaldo, príncipe y hermano de Laura.
Los pretendientes son Octavio (Xavi Caudevilla) y Alejandro (Nacho Rubio). José Vicente Moirón, en el papel de Lisardo, pretendiente con más giros y matices, se suma al carácter de Silvia de Pé, aportando energía a diálogos de ritmo vertiginoso.
Ya nos dirán qué opinan cuando vayan a verla. Conozco la teoría oficial: a Laura no le hace cambiar un hombre, sino el amor, que en este caso ha sido hacia un hombre, pero podría haber sido hacia una mujer. Allí, en el patio de butacas, yo únicamente veía a una mujer que, antes que amor, sentía celos ante la posibilidad de no ser ella la elegida, y son esos celos los que mueven el amor de sí misma hacia otro, sin importarle el amor que otra pudiera sentir. El otro como propiedad. Esto quizá también sea bien actual. Venía a la cabeza la reciente instalación audiovisual Genias, expuesta en la Sala Tirso de Molina del Teatro de la Comedia, en concreto el soneto recitado por Carolina Rubio: “Ni sé si muero ni si tengo vida”, de Leonor de la Cueva y Silva, que les animamos a descubrir.
Trabajo de vestuario de la mano de Agustín Petronio: colorista para ellos, tonos grises del siglo XX para la academia; soberbios los trajes en negro y blanco para la princesa casadera. Escenografía, trabajo de Óscar Sanmartín y Carlos Martín: jardines y biblioteca que nos sitúan en un palacio, utilizando diferentes niveles y favoreciendo la completa utilización del espacio, acompañado de Felipe Ramos en el trabajo de iluminación. Mención para Pepa Pedroche en la asesoría de verso.
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Teatro: Teatro de la Comedia.
Sala Principal
Dirección: Calle Príncipe.
Fechas: Del 14 al 31 de mayo.
Entradas: de 6€ a 25€ . Encuentro con el público: 20 de mayo .
Reparto
Silvia de Pé
Gabriel Moreno
Secun de la Rosa
José Vicente Moirón
Xavi Caudevilla
Nacho Rubio
Chavi Bruna
Lorena Berdún
Itziar Miranda
Equipo
Escenografía
Oscar Sanmartín y Carlos Martín
Vestuario
Agustín Petronio
Música
David Angulo
Iluminación
Felipe Ramos
Asesoría del verso
Pepa Pedroche
Ayudante de dirección y regiduría
Manuel de Durán
Producción
María López Insausti
Coordinación técnica
Alfonso Plou
Dramaturgia
Alfonso Plou y María López Insausti
Dirección
Carlos Martín
Coproducción
Compañía Nacional de Teatro Clásico y Teatro del Temple



