Teatro: Curva España. Naves del Español.

Un hecho puntual, ocurrido en un lugar recóndito de la geografía, pasa de generación en generación, adquiriendo la dimensión de leyenda. El misterio y la ambigüedad rodean todo lo que tiene que ver con este hecho, que a poco que se investiga parece poner nervioso a ciertas personas relevantes. Poderosa, emotiva, actual, diferente. Con toda la retranca gallega nos llega esta pieza que nos explica una pequeña historia lejos de lo que fue su versión oficial, descubriendo las muchas caras que se pueden conocer de una misma historia, dependiendo de quien te la cuente




A modo de documental, este montaje se sumerge en una historia local ocurrida en la comarca de Verín (Ourense) y que se ha ido transmitiendo oralmente de padre a hijos, durante los últimos cien años.  la Mezclando realidad con la ficción, el thiller con ese humor tan gallego al que llamamos retranca, lo actual con el pasado, la obra consigue ir enlazando los acontecimientos como si de las piezas de un rompecabezas se tratase. Ingeniosa combinación de teatro, cine, televisión, edulcorado con algún baile regional y momentos didácticos de lo más visuales y efectivos.



La compañía Chévere ("Citizen", "Eurozone", "Eroski Paraíso", "Ultranoites") se ha especializado en los últimos años en montajes centrados en el teatro documental y la memoria colectiva para realizar sus potentes proyectos de ficción teatral. La realidad entrelazada con pinceladas de ficción, o ficciones creadas con retazos de realidad. En esta coproducción con Teatros del Canal, MIT Ribadavia y el Concello de Teo (con el apoyo de AGADIC-XUNTA DE GALICIA) siguen por esos derroteros, intentando indagar en los mecanismos que les llevan a crear sus historias en la difusa frontera entre la realidad y la ficción, entre lo real y lo inventado. Una historia con épica de leyenda, un relato con el costumbrismo de hechos que pudieron haber ocurrido, una ingeniosa fórmula con la que han creado unos montajes primorosos, entre la vida y la narración, entre lo real y lo inventado, entre la pantalla y el escenario.



Este nuevo proyecto del Grupo Chévere (Premio Nacional de Teatro 2014) vuelve a estar capitaneado por Xron (actor, dramaturgo, director y activista cultural) que es el encargado de la dramaturgia y dirección de este singular montaje. Los últimos trabajos de este polifacético artista han sido "Divinas palabras Revolution", "Anatomía dunha serea", "Eroski Paraíso" o "As fillas bravas e o mito de Casandra". Un texto ingenioso que navega con soltura entre la realidad y la ficción, con un resultado divertido, sarcástico y muy contundente. En lo que se refiere a la dirección, Xron nos propone un montaje pausado, más cercano a los tiempos y desarrollos del documental que a los del teatro. Una decisión que potencia el montaje, singularizando cada escena, haciendo de cada una de las pequeñas secuencias una historia en si misma, tratada con su propio lenguaje en cada caso.




El montaje se centra en un crimen que curiosamente quedó sin resolver y que ha trascendido a lo largo de los años por el halo de misterio que lo rodeó. La historia de la curva en la que se mató el ingeniero José Fernández España en 1927, cuando trabajaba en el trazado de la línea ferroviaria que uniría Galicia con Castilla León, concretamente Ourense con Puebla de Sanabria. Una muerte violenta, muchas incógnitas por resolver, demasiados lugares oscuros en una investigación que levantó mucho recuelo en la época. Se habla de autores poderosos, de intereses ocultos, de motivaciones concretas para el asesinato, de las consecuencias que todo este episodio tendría para el desarrollo de la comarca. Tras la muerte del ingeniero se optó por un trazado que supuso un enorme coste económico y humano para la región, prolongando el atraso y aislamiento de muchas zonas de Galicia casi hasta nuestros días.

El montaje intenta, en palabras de la compañía, "contar la historia de nueve maneras distintas, contando con seis avatares (tres personajes femeninos y tres masculinos) que interactúan enfrentándose por parejas. Tras su anonimato enfurecido nos podríamos esconder cualquier de nosotros". Ahora toca que cada persona del público elija cual de estos personajes le resulta más creíble, con que versión decide quedarse. Pero tras el montaje quedan en el aire interesantes cuestiones, fundamentales en estos tiempos, que no se resuelven y se dejan a la reflexión del espectador, algunas tan importantes como ¿Qué es España? ¿Es más una curva o una línea recta? ¿Es un accidente o un asesinato?



A partir de esta historia plagada de claroscuros, Chévere ha creado esta pieza contundente, metiendo el dedo en la llaga, dejando muchos frentes abiertos sobre los que dialogar y recapacitar. Un montaje que da pie a múltiples lecturas, a distintas visiones del hecho y de los motivos, a toda una variopinta colección de culpables y todas las consecuencias que este hecho, aparentemente ocasional, ha traído a la región. Una obra de lo más actual, ya que nos habla de conflictos que siguen vigentes en nuestros días pero echando la mirada a los convulsos acontecimientos que sembraron nuestro pasado de luces y sombras. El punto de partida del proyecto puede ser la situación actual y la manera en la que contamos lo que ocurre, nuestra manera de escuchar, la forma en la que nos cuestionamos la información. "Nos preguntamos por qué la mentira es tan eficaz para encontrar explicaciones simples a problemas complejos. Entonces nos encontramos con la idea de las alternativas infernales expuestas por Isabelle Stengers y Phillippe Pignarre".



Todo esto lo cuentan en escena Miguel de Lira ("Rio Bravo", "Eurozone", "Ultranoites", "Citizen") y Patricia de Lorenzo ("As fillas bravas e o mito de Casandra", "Divinas Palabras Revolution",  "Eroski Paraíso", "Ultranoite no País dos ananos"), con el apoyo de Leticia T. Blanco y Lucía Estévez en la parte audiovisual. Los dos actores nos dan un auténtico recital de personajes de lo más diverso, cargados todos ellos de intención. Miguel de Lira esta brillante en todo lo que hace, con momentos cómicos deliciosos y otros de gran impacto por su trascendencia, siempre con una sencillez y un saber hacer encomiables. Por su parte Patricia de Lorenzo está más comedida en la parte cómica (salvo la escena inicial en la que interpreta a la guardia civil) pero se prodiga más en momentos más intensos en las partes dramáticas. Ambos encajan a la perfección, todo lo lo hacen sencillo, todo fluye con una naturalidad asombrosa.



En esta propuesta en la que tiene tanto peso lo audiovisual, cobra especial relevancia el trabajo de Lucía Estévez con la cámara (y alguna pequeña intervención como periodista que entrevista a Eloi Luis André) y Leticia T. Blanco con el montaje de las imágenes. Trabajo meticuloso el de ambas que se hace esencial a lo largo del montaje, convirtiéndose en personajes de tanta relevancia como los propios actores. Los planos que elige en cada momento Lucía Estévez son de una belleza impactante, que por momentos nos hace desviar la atención de la escena para centrarnos en la pantalla. El montaje de Leticia T. Blanco es eficaz y sin fisuras, con toda la dificultad que acarrea la velocidad con que cambia todo y el continuo intercambio de imágenes y escenas reales. Completa el gran equipo de audiovisual Laura Iturralde.



Todo esto ocurre en un espacio vacío, como si de un set de rodaje se tratase. En el espacio escénico aparecen todos los pequeños lugares en los que en un determinado momento se desarrollará parte de la historia. Un escenario desnudo, con las pequeñas escenografías necesarias para cada momento de la historia. Todo este montaje basado en gran parte en su vertiente audiovisual, se apoya en una iluminación creada con extrema precisión por Fidel Vázquez, que juega con las luces y las sombras de una manera muy efectiva. Todo el conjunto viene unificado por el espacio sonoro diseñado por Xacobe Martínez Antelo, que consigue potenciar aún más un montaje mayormente visual. Por último tenemos que hablar del vestuario, obra de Renata Uzal, que consigue diferenciar en todo momento al actor de sus personajes.



En definitiva, estamos ante una obra singular en todos los sentidos. Por el formato en el que nos la presentan Chévere, pero también por la manera de narrar la historia, por la desnudez del espacio escénico, por la continuada mutación de los actores, por la sencillez aparente con la que todo sucede, con la maestría con la que todo se desarrolla. Una pieza de esas que nos dejan una sonrisa permanente en el camino a casa, al recordar en nuestro camino de vuelta todos esos momentos inolvidables que se quedarán en nuestra mente para siempre. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Naves del Español
Dirección: Paseo de la Chopera 14.
Fechas: Del 4 al 28 de Febrero. De Martes a Domingos a las 19:00.
Entradas: Desde 15€ en navesmataderoPrograma de mano.


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