Teatro: Escenas de la vida conyugal. Teatros del Canal

La vida en pareja siempre es un mundo complejo. Tanto se ha escrito sobre ello que debería ser algo que se pudiese "regularizar", pero cuando los sentimientos de las personas entran en juego es difícil poder hacer alguna teoría razonable sobre lo que ocurre. Los hijos, los celos, las infidelidades, la complicidad, la amistad, el sexo, miles de factores que convierten cada nueva relación en un libro por escribir, en una nueva aventura de la que nadie sabe el final.




Los continuos tumbos que puede dar una pareja, en sus mejores y en sus peores momentos, cuando todo parece que es perfecto pero en el ambiente se respira que algo marcha mal. La vida va llevando a cada uno de los miembros de la pareja por derroteros muy distintos, por los que en ocasiones es imposible caminar acompañado. Una relación que se va minando con el paso de los años, con la llegada de la odiosa rutina, con la consecución de todos esos planes que se nos fueron marcados de niños. Pero cuando todo se tuerce la vida continúa, y las parejas con hijos en común deben mantener, en mayor o menor medida, una relación amistosa. Pero los caminos de la vida son inexcrutables, y muchas veces podemos acabar en los lugares más insospechados... o de vuelta a la casa donde todo comenzó.


El gran Ingmar Bergman escribió este texto como miniserie para la televisión, con Liv Ullman y Earland Josephson como protagonistas. Tras su gran éxito y la difusión por diversos países, el propio Bergman decide adaptarla como obra teatral, para estrenarla en 1981 en el teatro Marshall de Munich, donde residía por aquel entonces. El autor sueco nos plantea la relación de una pareja a lo largo de unos "movidos" veinticinco años, desde su idílica etapa inicial hasta los trámites para legalizar su divorcio. Bergman nos muestra a lo largo de siete escenas todos los momentos claves de la vida de esta pareja, en una montaña rusa de sentimientos que cambiaría para siempre el significado de la palabra matrimonio.





Tras el éxito abrumador de la pasada temporada (agotaron entradas meses antes de su estreno) regresa a los Teatros de Canal esta producción de Maipo Teatro con la intención de igualar los registros cosechados el año pasado. Esta versión la firman Federico González del Pino y Fernando Masllorens, que han conseguido una interesante entre mezcla la comedia y el drama, somete al espectador a un continuo vaivén de emociones que nos hace viajar junto a los personajes en sus mejores y sus peores experiencias vitales. Las escenas se suceden ante la estupefacción del público, ante los giros tan bruscos de la historia, una historia llena de capas y matices que los personajes nos van desvelando poco a poco, en un bonbardeo constante de risas, discusiones y llantos.


La gran dama del teatro argentino Norma Aleandro, que ya interpretó esta obra en 1992 junto a Alfredo Alcón, es la encargada de la dirección en esta versión. La prolífica artista es recordada en nuestro país por sus papeles en películas como "El hijo de la novia" (en la que coincidió con Ricardo Darín), "Sol de otoño" "Una noche con Sabrina Love". Por la película "Gaby: a true history" fue nominada al Oscar en el año 1987. En teatro, en su faceta de actriz, ha participado en más de una treintena de montajes, entre los que destacan (además de la obra que nos ocupa) "Mi querido mentiroso", "Masterclass", "Las pequeñas patriotas", "Sobre el amor" o "Agosto". En estos momentos prepara "Mi abuela, la loca", que se estrenará esta temporada en Argentina, a las órdenes de Claudio Tolcachir. Aleandro dirige con maestría un texto que conoce a la perfección, dando a cada escena una singularidad particular, y dotando a unos personajes de una personalidad compleja, que vemos nítidamente como evoluciona a lo largo de la obra.



La historia nos presenta a un matrimonio, Juan y Mariana, al que parece que todo les va bien, quizás demasiado bien. Una vida hecha a imagen de lo que se espera de ellos, pero en la que los dos se sienten vacíos, necesitan algo más. Los protagonistas nos guiarán por la historia de su matrimonio, por las desavenencias que empiezan a aparecer por pequeñas cosas, hasta la ruptura y la situación que viven ambos cuando están tramitando el divorcio. Las secuencias se van agolpando ante nosotros, con escenas de amor, de odio, de complicidad, todo aquello que marca al ser humano y sus relaciones de pareja. No se sabe en ningún momento donde ocurre la historia, sólo pequeñas pinceladas de que viven en una ciudad, una casa de veraneo en el campo, pero esta falta de referencias (ni físicas ni temporales) hace que el espectador pueda verse reflejado en muchos de los conflictos que sacuden la relación. Ambos actores pasan del personaje a ser los narradores, incluso haciendo partícipe al público, lo que nos convierte en cómplices de todo lo que les sucede. Una historia real, que podría ocurrirnos a cualquiera, lo que hace que la historia se convierta en familiar, todo nos resulta conocido y eso nos hace valorar más la historia.


El matrimonio lo forman Ricardo Darín y Andrea Pietra, creando una química entre ambos que hace que todo resulte real. La pareja se compenetra de maravilla, nada en su relación parece forzado, y los dos saben en cada momento a donde pueden llevar la escena, sabiendo que el otro les va a seguir. Un duelo actoral imponente, en el que ambos golpean con fuerza al adversario, pero también comparte momentos de complicidad, dentro de una historia que sufre múltiples altibajos. Los dos actores nos divierten, nos cabrean, nos dejan helados, con situaciones que siempre resuelven con maestría. Tanto en la comedia como en el drama, incluso en su faceta de narradores, los dos actores dan sobradas muestras de su saber hacer.


Ricardo Darín es uno de los actores argentinos con mayor fama en nuestro país. Ha participado en algunas de las películas más interesantes de los últimos tiempos a ambos lados del charco. "Todos lo saben", "Relatos salvajes", "Truman" (por la que ganó el Goya a Mejor actor protagonista), ""Nueve reinas", "Luna de Avellaneda", "Una pistola en cada mano" o "El secreto de sus ojos", son algunos de los ejemplos de uno de los actores más relevantes de los últimos tiempos.

En esta historia Darín da vida a Juan, un hombre que siempre ha actuado correctamente pero que la vida le lleva por caminos desconocidos que necesita explorar. El personaje de Darín sufre una gran evolución a lo largo de la obra, desde la mesura inicial al caos final. Darín nos regala una interpretación cargada de matices, en la que vemos como su personaje se va descomponiendo poco a poco, convirtiéndose en todo lo contrario a lo que era. Una actuación muy medida, en la que cada escena nos va mostrando un poco más de ese declive, que lleva a Juan a oscuros lugares, de los que debe salir para continuar su vida.



Andrea Pietra es menos conocida en nuestro país, pero tiene una dilatada carrera en cine y televisión en Argentina. Películas como "El amor menos pensado", "La señal" (en ambas coincidiendo con Darín), "Yo soy así, Tita de Buenos Aires", "Tuya" o "Las mujeres llegan tarde" la sitúan como una reconocida y contrastada actriz. La actriz ha realizado gran parte de su carrera ligada a la pequeña pantalla, donde ha participado en más de una veintena de series.

Pietra da vida a Mariana, una mujer enamorada de su marido hasta límites insospechados, pero que no encuentra la felicidad absoluta en su vida (aparentemente perfecta). Los reveses de la vida le hacen empoderarse y tomar las riendas de su destino, para poco a poco ir dejando atrás todo aquello que le impide avanzar. La actriz nos muestra un personaje mucho menos disparatado que el de Darín, pero al que vemos crecer poco a poco, del amor incondicional a su marido a la seguridad absoluta en si misma.


La obra, se distribuye en siete escenas bien diferenciadas, marcadas por largos oscuros entre ellas y por cambios drásticos en la escenografía. Este espacio que varia en cada momento de la historia, ha sido diseñado por Juan Lepes, que mantiene una austeridad general en todas ellas, usando los elementos imprescindibles para "ambientar", recurriendo en cada caso a dos o tres elementos, lo suficiente para que el espectador entre en la historia y siempre prevalezca el texto y las interpretaciones. Fundamental en este juego de luces y sombras en el que se convierte el cambio de escena, es la iluminación diseñada por Gonzalo Córdova, que focaliza únicamente el espacio necesario en el que transcurre la escena, y enfoca de manera directa a los actores en la presentación de cada nueva parte de la historia. Por último, la música incidental de Diego Savoretti nos ayuda a meternos en ambiente, mientras el vestuario, diseñado por Renata Schussheim, nos muestra claramente la evolución de los personajes.




Este clásico de la cartelera madrileña (este es el tercer año que se programa en los Teatros del Canal) es una lección de vida, de como el ser humano evoluciona, muchas veces hacia lugares poco apropiados. Una historia cercana, en la que nos vemos reflejados, de personas que podríamos ser nosotros, cometiendo errores y aciertos como cualquiera de nosotros. Un montaje con la sencillez necesaria para que todo quede en su lugar, sin estridencias pero con mucho contenido sobre el que reflexionar, sobre nosotros mismos y sobre nuestras relaciones de pareja.
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Escenas de la vida conyugal
Teatro: Teatros del Canal
Dirección: Calle Cea Bermúdez 1
Fechas: De Miércoles a Sábados a las 20:00, Domingos 19:00.
Entradas: Desde 16€ en teatroscanal. Del 20 de Septiembre al 22 de Octubre.
El 27 de Septiembre no habrá función.


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