Lo que no te puedes perder en Mayo
Guayominí. Nave 10 Matadero
En un tiempo en el que el éxito parece medirse por visualizaciones, seguidores y segundos de atención, Guayominí, el nuevo texto de Laura Garmo dirigido por Pablo Martínez Bravo en Nave 10 Matadero, llega como una comedia afilada, incómoda y profundamente actual sobre el fracaso público y la devastación privada. Bajo la apariencia de una sátira pop sobre el universo de los concursos musicales televisivos —con una referencia inevitable al imaginario eurovisivo—, la obra termina revelándose como algo mucho más profundo: una reflexión amarga sobre la identidad, la necesidad de aprobación y la violencia silenciosa de vivir expuesto a la mirada ajena.
Perra cimarrona. Teatro de La Abadía
Hay piezas que no se dejan mirar desde un solo lugar. “Perra cimarrona” de Lucía Trentini, en el Teatro de La Abadía, es una de ellas. No funciona como relato lineal ni como propuesta cerrada, sin como un dispositivo escénico donde se cruzan lo performativo, lo musical y lo simbólico de manera constante.
Panorama desde el puente. Teatro Fernán-Gómez
Acción comadres. Sala Mirador
49 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro
GREENPISS. Gran Teatro Pavón
Hay funciones a las que una entra
buscando pasar un buen rato y sale habiéndose reído mucho… pero también
pensando algo más de lo esperado. Eso me pasó con “Greenpiss” de Yllana en el Gran Teatro Pavón. Fui sabiendo más o menos el tipo de lenguaje que maneja la
compañía, pero aun así siempre sorprende ver hasta qué punto dominan un código
tan propio y tan eficaz.
La doble vida de Virginia Woolf. Teatro del Barrio
Hay algo en el Teatro del Barrio que siempre me coloca en un estado distinto. No sé si es el espacio, la cercanía o esa sensación de que lo que va a pasar ahí dentro tiene algo de íntimo, de compartido. Entré a ver “La doble vida de Virginia Woolf” con cierta curiosidad, pero también con una disposición más abierta, quizá más receptiva a dejarme atravesar por lo que pudiera surgir.








