Comenzamos el año teatral de Nave 10 Matadero. Volvemos a sumergirnos en el universo de La Zaranda, un lugar oscuro y complejo, donde habitan esos personajes alejados del foco, aquellos que viven al margen de la sociedad, los secundarios de cualquier obra, los furtivos a los que nunca iluminan los focos. Con su nuevo montaje nos vuelven a sorprender y a enamorar a partes iguales, descubriendo la belleza de esos lugares tenebrosos, mostrándonos la delicadeza y fragilidad de la vida en las fronteras. Historia de personajes marginales que intentan escapar del infierno para alcanzar el cielo, aunque el destino sea cruel en la mayoría de los casos y los finales felices no abunden en estos relatos.
Teatro: De dónde venimos. Teatros del Canal. Sala Negra.
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Frankie y Johnny en el Claro de Luna. Teatro Lara. Sala Lola Membrives.
Partiendo de un texto excelente, a modo de comedia, cuya
historia despide un aroma a Tennessee Williams, sin superarlo,
pero sin desmerecerlo en absoluto, nos cuenta un “polvo” de fin de semana entre dos compañeros de trabajo en Nueva
York, que se convierte en un combate amoroso entre la realidad y la ilusión. El
lecho de esta pareja de vidas mediocres cargadas de cicatrices y un horizonte
gris se nos presenta como un ring pugilístico o un tablero de ping-pong donde
las palabras de Johnny (el amante, Guillermo
Manuel Ortega) parecen empeñadas en rescatarnos del dolor, del desgaste de
la existencia y de su mezquindad.
La vida… y nada
menos. Johnny frente al mundo, junto a su desencantada musa, Frankie (Fátima Baeza).
La mort i la primavera. Centro Danza Matadero
Al ir a un centro de danza, pensé que iría a ver danza, ¡loco no! A lo mejor pensáis que soy muy inculta teatralmente pero no conocía a la compañía La Veronal, por lo que no estaba preparada para lo que vi, escuché, sentí… Y es que estuve tan tensionada durante toda la obra que acabé con dolor de espalda, pero con el alma plena. No es solo un espectáculo de danza, es también un concierto de María Arnal, es un cuadro de la época oscura de Goya, es arte y emoción. Todo se entrelaza, el cuerpo, la música, el libro de Mercè Rodoreda.
Teatro: Noche. Teatro Español
Comienza el año en el Teatro Español con esta desgarradora propuesta que nos recuerda lo que era nuestro país hace poco más de un siglo. Una sociedad sumida en la pobreza, que solo se guiaba por lo que le dictaba la Iglesia y por sus creencias. En este caso veremos a una familia sufrir por la obcecación de un padre que lejos de proteger a sus hijas las ha maltratado durante toda su vida. Un apabullante montaje que nos deja helados, con unas maravillosas interpretaciones que nos mostrarán un país machista y patriarcal, en la que las mujeres eran simples objetos que los hombres utilizaban a su antojo. Desolador pensar que haya gente que eche de menos esta época...
Teatro: Gula / Gola. Teatro Valle-Inclán
Oda al gag efímero
La que escribe se ha tenido que preparar una tisana de tila y melisa para bajar revoluciones y digerir lo que acaba de ver antes de escribir este texto. Porque cuando algo te atraviesa de semejante manera, sabes que no vas a poder dormir. Estamos a 11 de enero y aquí la menda, puede prometer y promete, que ya ha visto lo mejor que va a haber en cartel en este 2026 convulso.
Lo que no te puedes perder en Enero
Comienza el año y la cuesta de Enero se puede hacer más llevadera con los interesantes estrenos que se presentan para las próximas semanas. Tendremos a oportunidad de ver lo nuevo de La Zaranda, La Veronal, Oriol Pla, Matías Umpierrez, Luz Arcas y La Phármaco, Tiago Rodrigues, Juan Carlos Fisher, Chevi Muraday, La Belloch Teatro, La_Compañía exlímite o del tándem formado por Álvaro Tato y Yayo Cáceres. Un mes cargado de emociones para dejar atrás los atracones navideños y comenzar el año disfrutando de grandes obras de teatro.
Rent (30º aniversario). Teatro Fernán-Gómez
Rent no es solo un musical generacional, es una herida abierta que sigue supurando preguntas incómodas: cómo vivir cuando el tiempo es precario, cómo amar cuando el cuerpo enferma, cómo sostener una comunidad cuando el sistema empuja al aislamiento. Esta versión del clásico de Jonathan Larson no busca actualizar el texto desde el artificio, sino escucharlo desde el presente, entendiendo que su potencia sigue viva precisamente porque nunca fue complaciente.
Teatro: Danzad, malditos, danzad. Nave 73
Nos adentramos en este baile para disfrutar y sufrir. Porque esta competición solo terminará cuando caigan todos menos uno, cuando el dolor y el cansancio hagan desfallecer al resto de los participantes. El ritmo vertiginoso se apodera de la sala, las coreografías lo invaden todo y el ritmo no deja de subir. Es agotador hasta para el espectador. Una abrumadora propuesta que nos lleva en volandas por esta majestuosa competición, en la que irán saliendo los tratos sucios de cada uno de los participantes y la parte más oscura del negocio del espectáculo.







