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La dama boba en Teatros del Canal

 


Actores en escena antes de que la función comience: unos pasean, otros esperan, algún que otro habla un poco, se saludan. El teatro dentro del teatro.

Impecable idea en esta pieza, en la que ya desde el inicio nos dan una pista: las identidades se interpretan.

Nos sitúa en la profundidad de la pieza, nos sienta frente a un texto de poso universal que interpela a todo tiempo y condición. Xus de la Cruz, en la versión del texto junto a Josep Maria Mestres, se alejan de la ñoñería en la que fácilmente se puede caer y nos presentan una pieza inmensamente humana. No cae en moralinas. Respetan la forma de los tiempos áureos, en la que el interés por la dote se une al interés sentimental, siendo ambos absolutamente compatibles, sin que proceda juzgarlo.

El peso de la pieza está en la palabra, en un ejercicio actoral del más alto nivel. La solvencia de Joaquín Notario, la grandeza de Carolina Rubio, la templanza de Silvana Navas. Un maravilloso juego de equilibrios, mientras se llena el espacio, y Alberto Granados, como Euterpe, marca el ritmo de la comedia con música original en directo, que nos lleva de lo más lírico a la música electrónica.

Lo que son mujeres en Teatro de la Comedia

Morboria Teatro acá y acullá, ha pasado por  Alcalá, Almagro, Olmedo, Guadarrama, Arenas de San Pedro, Madrid, Ciudad Real,  Huelva, Toledo lleva meses haciendo las delicias de un público entregado que les sigue y repite con "Lo que son mujeres" para disfrutar de lo que los ojos y la atención fueron incapaces de apreciar la primera vez. Con Morboria es imposible poder percibirlo todo, cada detalle, cada matiz, siempre mejorado si cabe.

Lo que son mujeres en Clásicos en Alcalá


Morboria Teatro ha cumplido 40 años y lo está celebrando a lo grande, haciendo las delicias de propios y extraños en esta etapa estival.  Almagro, Olmedo, Guadarrama, Arenas de San Pedro, Madrid, Ciudad Real,  Huelva, Toledo suma y sigue.

Cuarenta años de oficio, de buen hacer, de amor por el teatro. Morboria nos ha enseñado lo que es una Compañía en el sentido amplio de la palabra. Una casa que abre puertas y ventanas, por la que han pasado andariegos y artistas de toda condición, unos siguiendo su camino, otros permaneciendo. Una casa y un taller en el que se fabrican otros mundos, otros lugares que nos llevan a otro tiempo.  Un juego en el que todo parece ser posible, algo que va mucho más allá del proceso creativo. Una forma de entender el teatro y la vida, donde importa el texto, pero a partes iguales, todo elemento que forme parte del hecho teatral.

Coriolano en Teatros del Canal

 
 

Fiel al texto Antonio Simón dirige una pieza del todo compleja, difícil intento el de acercar una obra de tal magnitud a la actualidad. Referencias universales, particularidades ignotas de la obra Shakesperiana, donde Juan Asperilla y Antonio Simón en la adaptación trazan la deconstrucción espacio tiempo para poder conversar con los siempre enemigos del pueblo. 

En este caso, como en otras ocasiones, primero se lo contamos: 

El general romano Coriolano al derrotar a un ejército enemigo y defender Roma, forjó su reputación de valor, honor y gloria. Nombrado cónsul por el Senado, no logró el voto popular, y fue desterrado de Roma, tal fue su cólera, que contra pueblo, madre, esposa e hijo se alió con el que fuera su antiguo enemigo.

Antonio Simón se acompaña de un elenco de talento monumental para dar forma a empresa de tal envergadura. Roberto Enríquez sobresale mecido entre el tirano y el hombre apegado a la soberbia de una madre de tal pragmatismo que duele como la estocada mas feroz, dejar de ser por el poder mismo. Mientras tanto todo sin el pueblo y contra el pueblo si es necesario. Alianzas, egos, odios, intereses de unos pocos contra los de todos. 

Manipulación y tonos populistas en los tonos, en las palabras de Santiago Molero como Bruto y Juan Díaz en la piel de Licinio, también en los tonos y formas en el patio de butacas, en el transitar de Beatriz Melgares como ciudadano. El pueblo no grita, a la actriz le cuesta y parece no llegar porque nos es reconocible, porque el pueblo ya está cansado y deja a los tiranos hacer y quedamos como espectadores impávidos, impertérritos esperando a saber cual es el destino, del patio de butacas, perdón, del pueblo y así parece que esto se va pareciendo mas a la actualidad aunque teatralmente no acabo de atisbar si funciona. El ciudadano hablaba a un pueblo con hambre y este pueblo al que se interpela, puede que tenga apetito pero no hambre.

En cada entrada de Volumnia interpretada por una majestuosa Carmen Conesa que brilla y toma el peso de una escena provista de elementos tan rígidos a los que parece meritorio dar dinamismo por parte de los actores, en los que recae todo el peso. Ella es, la madre, volvemos a empatizar, a tocar lo humano que parece no existir en medio de la urdimbre política, a ver a la tirana frente al hombre, a la tirana junto a la esposa que espera interpreta por una medida María Ordóñez en el papel de Virgilia, que por pinceladas nos iba regalando su canto junto a Conesa.

Beatriz Melgares en la piel de lugarteniente, confidente y sombra de Javier Lara en el papel en Aufidio, preparado para la conquista de Roma y la muerte a cualquiera que pueda ponerse en su camino, con una presencia y fuerza escénica que será foco en cada aparición.La actriz es apoyo para hacer mas grande al personaje de Aufidio, para soportar el coraje cuando al otro le falta, para medir tiempos y ser ancla. Manuel Morón como Menenio y Álex Barahona como como Cominio, son complemento e interpretaciones mas medidas que dan luz a los personajes protagónicos.

La espada, la lucha de armas, las luchas de poder y la perdida del valor, la lucha dialéctica entre Javier Lara y Roberto Enríquez son uno de los valores de esta pieza, compleja, con multitud de elementos cuya fuerza recae en un elenco que al ser de tal envergadura ha podido sostener. Así los diálogos entre Enríquez y Conesa han sido una delicia.

Ana Llena en un impecable trabajo de vestuario apuesta por tonos rojos, estructuras militares en cualquiera de sus acepciones, vestidos de ellas, elegantes, impecables. Paco Azorín en el trabajo de escenografía opta por una estructura rígida, el poder de Roma, quizá demasiado pesado. Destacable trabajo de iluminación de la mano de Rodrigo Ortega. Música original de la mano de Lucas Ariel Vallejos, y necesario nombrar a Jesús Esperanza, maestro de armas.


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Teatro: Teatros del Canal. Sala Roja Concha Velasco

Dirección: Calle Cea Bermúdez 1.

Fechas: Del 4 al 8 de junio. A las 20:00. Domingo a las 18:30

Entradas: Desde 9€

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA.

Reparto:
Roberto Enríquez – Coriolano
Carmen Conesa – Volumnia
Manuel Morón – Menenio
Álex Barahona – Cominio
Santiago Molero – Bruto
Juan Díaz – Sicinio
María Ordóñez – Virgilia
Beatriz Melgares – lugarteniente y ciudadano
Javier Lara – Aufidio

Dirección: Antonio Simón
Traducción: Juan Asperilla
Adaptación: Juan Asperilla y Antonio Simón
Maestro de armas: Jesús Esperanza
Diseño de escenografía: Paco Azorín
Diseño de vestuario: Ana Llena
Diseño de iluminación: Rodrigo Ortega
Música original: Lucas Ariel Vallejos
Ayudante de dirección: Marlene Michaelis
Ayudante de escenografía: Alessandro Arcangeli
Ayudante de vestuario: Tania Tajadura
Ayudante de regiduría: David Meneses
Coordinación técnica y luces: Alfredo Guijarro
Técnico de sonido: Carlos Alberto González
Maquinista: Alejandro Guijarro
Fotografía: Damián Comendador
Administración: Andrea Quevedo
Producción: Ana Guarnizo
Producción ejecutiva: Carles Roca

La alojería en Sala Tirso de Molina en Teatro de la Comedia.

Me gustaron especialmente las palabras de Cristina Marín-Miró, con las que voy a comenzar “La alojería era el puesto de comidas y bebidas situado en los corrales de comedias del siglo XVII, donde los asistentes a la representación podían saciar su hambre y su sed, encontrarse, reír, charlar… cuando ir al teatro era más parecido a ir a una fiesta que a lo que hoy conocemos como «ir al teatro».

De acuerdo con su palabras, un punto de encuentro de vivencias y acomodos, lugares que precisamos, que son mas casa que algunos hogares que hemos habitado, porque te dan palabras, expresan lo que para ti son silencios. Para algunos un entretenimiento, para otros una vía de escape y para aquellos una herramienta con la que sobrevivir en esta vorágine en la que vamos a toda velocidad. Vidas antiguas, vivencias que fueron, palabras que se dijeron y que no difieren tanto de lo que ocurre hoy.

Los dos hidalgos de Verona en Teatro de la Comedia.

Qué desbarato, era allá por 1590 cuando Skakespeare se planteaba en Los hidalgos de Verona, la eterna pregunta,  si la amistad entre dos amigos es más importante que una relación entre dos amantes. Pasa el tiempo y la cosa parece no haber cambiado nada, como sucede siempre con los eternos dilemas universales.

Se aprecia la seña de identidad de este trabajo, producida por Teatro Clásico con LAZONA y Cheek by Jowl. La adaptación de la dramaturgia por parte de Declan Donnellan y Nick Ormerod, en la que Donnellan asume la dirección de la pieza.

Los cuernos de Don Friolera en Teatros del Canal

 

Virtuosas ellas, honorables ellos. Personajes presos de miradas, alcahuetes, supercherías,  moral obtusa escrita por unos pocos, impuesta a tantos. Convenciones sociales que obligan a que además de ser haya que parecer. Una panóptica España que Valle Inclán supo dibujar como nadie.

Me preguntaba, me pregunto a  veces  ¿Cuál sería el punto exacto para Valle Inclán cuando urdia el  esperpento?   Para los demás, para nosotros, supongo que es algo así como la utopía, aquello de caminar pero no alcanzarlo nunca, o en este caso no saber si lo has alcanzado o ya te has pasado.

No nos queda por más que disfrutar de las diferentes versiones, los diferentes entendimientos y como en este caso del increíble trabajo de Ainhoa Amestoy y su equipo en una versión que hizo las delicias de todo un público puesto en pie para aplaudir su meritorio trabajo.

La señorita de Trevélez en Teatro Fernán Goméz

Qué tarde mas divertida, qué gozo en las butacas del Teatro Fernán Gómez, qué versión mas disfrutona y actual. Tan cercana que los personajes se fusionaron con el público generando un todo y siendo este patio de butacas vecinos de esta capital de provincias, donde la falta de quehaceres, y los pocos chismes que se suceden en este lugar hacen que parte del ocio de los mas jóvenes sea burlarse  de los demás sin que importe el poso que se deja en el otro. En escena un descarado Guasa Club, que no comprende que si de una broma no se ríe todo el mundo, bromeado incluido,  la broma no tiene gracia.

Monstruos, el Prodigio de los Dioses en Teatros del Canal

Cuatro voces en escena, prosa de la propia historia y verso en las entrañas de lo indefinible. Escenas espejo de la palabra de Calderón, acariciando los límites de lo humano. Incapacidad para comprender,torpeza humana, siempre en manos de los Dioses que hubieron de guiar el destino.

La dramaturga Aurora Parrilla se ha sumergido en los textos de Calderón, extrayendo fragmentos de algunas de sus obras, uniendo poética y actualidad en una reflexión sobre los motivos de la monstruosidad presente. Junto a David Boceta en la dirección han trabajado con libertad lo intangible, el concepto simbólico de las obras sin importar aquí el continente.

Don Juan Tenorio en Teatro Fernán Gómez

Vamos a hablarles de una lectura dramatizada, conocida, laureada, imponente. En estas líneas les hablaremos entre otras cosas del excelente trabajo de Ignacio García que versiona y dirige una puesta en escena potente, un trabajo con foco en la intención, el gesto y la palabra. Una intención que nos acerca a la moral, a los valores de una época y al individualismo del narcisista

Ignacio García se acompaña de un elenco que se mueve solvente. Nombres como Joaquín Notario dicen la talla de actores que forman parte de la pieza.  Carles Francino en la piel de Juan Tenorio nos lleva hasta la miseria del ser, las más bajas pasiones y la falta de escrúpulos de aquél que parece no conocer la empatía. Tenorio el burlador de mujeres, el que con Luís Mejía apuesta sobre otros cuerpos, sobre otros que no son ellos. Un perfecto tandem junto a Chema León en la piel de Luís Mejía movido entre la indignación y la gallardía. Para Tenorio no es suficiente con ganar la apuesta, no es suficiente por pisar el consentimiento de Ana, ni el honor de Luís. Tenorio decide seducir a doña Inés una joven novicia, que acaba sucumbiendo a las palabras de Don Juan. 

Inmaduros en Teatro Reina Victoria

 

Tantas formas de relacionarnos, tantos nombres nuevos para las relaciones  sumado a la necesidad de aparentar, de ser lo que uno no es, que esto ya es un lío. Que no sabemos si vamos o venimos. Menos mal que siempre está ese amigo que está peor que tu, y tu peor que él y es que se lo vamos a contar porque esto es un dislate.

Juan Luis Iborra y Sonia Gómez toman las riendas de la adaptación de esta locura tan divertida cuyos autores son Juan Vera y Daniel Cúparo. Iborra dirige esta pieza dotándola de ritmo desenfrenado, no existe ni un espacio que no esté impregnado de humor. Si hubiere un atisbo de conversación seria, ocurre aquello tan esperpéntico de que detrás sucede algo que no tiene nada que ver. Acompañado de un elenco que se mueve a ritmo de vodevil con un inconfundible protagonista que no pierde foco, pero lo cede al resto de elenco, el bueno de Alfie.

Luces de Bohemia en Teatro Español


Luces de Bohemia, un reto a la hora de ser representada, llega al Teatro Español con la adaptación y dirección de Eduardo Vasco haciendo las delicias de un teatro lleno hasta la bandera que disfrutó de buen teatro y por fin en escena de una Luces de Bohemia en palabras mayúsculas.

Eduardo Vasco en una adaptación y dirección cum laude ha sabido transitar por la poética y la metáfora de las didascalias, nos ha llevado la virtud de la luz y a la decrepitud y la pobreza de las sombras. Una presentación perfecta del contexto, de lo que estaba sucediendo y lo que se vivía en aquel Madrid de los años 20, anacronismos que nos sitúan en una España violenta y convulsa. La decadencia, las diferencias sociales, la pobreza más asfixiante frente a políticos corruptos y una población que se sublevaba ante una sociedad de cimientos podridos.

Hoy tengo algo que hacer en Teatro del Barrio



Qué tarde más especial, qué tarde más bonita y qué suerte hemos tenido de poder celebrar con Teatro del Barrio su  bien merecido Premio Nacional de Teatro 2024, disfrutando de un actor al que desde este medio seguimos en cada uno de sus trabajos.

Paco Rosal se puso manos a la obra para incidir en qué es esto de tener una ocupación, un algo que hacer que sustenta y organiza cualquier existencia.  Hoy tengo algo que hacer” tan sumamente poético, tan cómico y a la vez tan tierno que cumple con todos los elementos de aquello que sería maravilloso que fuéramos como sociedad, si cada uno tuviéramos un poquito del clown de Bermejo no andaríamos con tanto desasosiego.

Después de su pieza “Los que hablan”, Rosal rescata para esta pieza alguno de los tintes inconfundibles de “El minuto del payaso".  Parece que todos, también Rosal, necesitaba que Bermejo, su payaso, nos contase más cosas, de la forma que solo el sabe transmitirlas.

Dos tronos dos reinas en Teatro Bellas Artes


Teatro Isabelino, mujeres que desaparecen para ser interpretadas por hombres. Shakespeare pululando en escena, la muerte constante en escena, sin nombrarla, escondida en la certeza del destino y de saber que mas allá de condiciones, existe una razón de Estado que puede con todo , más allá de que los actores pongan énfasis en la mujer y no en la reina, más allá de valores o el amor y el odio. El poder, la muerte, impertérritas al paso del tiempo.

El fin en Teatro Español

 

La pandemia nos haría mejores, el fin del mundo nos haría tomar conciencia de que el tiempo se escapa. La muerte parece no ser suficiente para hacernos pensar que esto es corto y no podemos perder el tiempo en naderías.

Paco Gamez nos propone el eterno juego filosófico, adentrarnos en el Apocalipsis bíblico para compartir con nosotros una obviedad, que parece compleja e inalcanzable por el común de los mortales. Ser felices con lo que tenemos, con lo que nos rodea, desechando culpas propias y ajenas, destruyendo los inciertos condicionales ¿y sí hubiera sido? ¿ y si hubiera hecho? . La mente es mas poderosa que históricos debates,  lo que subyace en que esta pieza será actual en cualquier tiempo en la que se presente.

El Secuestro en Teatro Lara

El salón de una casa, de cualquiera, con su sofá, su mesa, los cuadros familiares. Una tarde que parece ser como todas las demás. En el patio de butacas no parece que vaya a ocurrir nada del otro mundo, todo parece estar en orden en escena. Ni un cuadro ladeado.

Pero señores, nada mas lejos de la realidad, esta tarde no va a ser  como todas las demás para Paco y su familia. Veremos que la realidad más trágica se puede transformar en comedia, que los políticos además de parecer honrados también han de serlo.  Una tarde con tintes de crítica social, de una positividad desternillante, entendiendo que la risa puede ser el mayor acto de rebeldía y no hay que estar cabreado para ser conscientes de la realidad que nos rodea y que las situaciones pueden ser contadas de muchas formas diferentes, con aristas diversas y un amplio arco de colores.

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