Teatro: La señorita Doña Margarita. Teatro Español.

Entrar al Teatro Español nos invita a un viaje en el tiempo, al aula de una de esas escuelas de antaño. Cuando una sola maestra impartía todas las asignaturas y donde lo más importante no era la educación.



El brasileño Roberto Athayde escribió la que se convertiría en su ópera prima Apareceu a Margarida en los años 70. La obra ha sido estrenada y representada en más de una veintena de idiomas.

Los espectadores nos convertimos en alumnos de octavo curso de educación básica, estamos en el primer día de clase y doña Margarita nos da las pautas de lo que va a ser el curso escolar. Un curso importante porque es el previo al “BUP”.

Doña Margarita es una maestra que lleva toda su vida guiando a jóvenes como nosotros de la niñez a la difícil adolescencia a su modo, con sus métodos. Hoy día podríamos decir que enseñaba a la antigua usanza, el prototipo de maestra de la vieja escuela.

Nos transmite a la manera de entonces los conocimientos que considera necesarios desde una posición de superioridad, de poder. Pero poco a poco nos va mostrando todo lo que hay detrás, su inseguridad, sus complejos, sus dudas, su infelicidad que intenta ocultar con férrea disciplina, con dureza e incluso con crueldad. Insulta sin contemplaciones a los alumnos, los humilla.

 



En el momento que Margarita nos muestra su lado más interior vemos que tras esa “fachada” de mujer dura y estricta hay una persona con enorme sensibilidad que ha volcado sus frustraciones en su trabajo y por extensión en sus alumnos.

La obra nos muestra la importancia de la educación y como hacen uso de ella los poderosos para generar personas con conocimientos pero sin capacidad de analizar y pensar por sí mismas. Como anular el espíritu crítico que hace avanzar a todas las sociedades. Como un sistema educativo inadecuado hace que se pierdan generaciones de enorme talento creativo y cultural.

 

Nos muestra con enorme claridad los poderes que formaban entonces la sociedad. El triángulo cuyos vértices eran la iglesia, la familia y el profesor con el poder de un dios incluso por encima de la propia familia se ve muy bien reflejado durante la clase a la que asistimos.

Doña Margarita tiene un poder absoluto sobre los alumnos, puede decir y hacer lo que quiera. Utilizando todos los mecanismos a su alcance, la represión, la crueldad, el insulto e incluso el castigo físico para anular el individualismo de cada uno de nosotros y convertirnos en una masa uniforme y sumisa con pensamiento único.

 


Con la “naturalidad” propia de la época se van tratando todo tipo de temas la política, la corrupción, la crisis económica, la sexualidad. Margarita nos abre los ojos a lo que va a ser nuestro futuro, un visión cruel sobre lo que nos espera en el mundo real.

Petra Martínez interpreta a doña Margarita, a quien ya interpretó por primera vez en 1998. Nos da una clase magistral de interpretación y con enorme versatilidad nos va mostrando las distintas “caras” que tiene la protagonista desde la fuerza inicial del personaje que poco a poco se va resquebrajando hasta hacernos ver su lado más sensible y vulnerable.



Brillante la forma en que nos convierte en “sus alumnos”, preguntándonos y hablando con nosotros, creando una relación de complicidad desde el primer momento.

La propia Petra describe al personaje de Margarita "Es autoritaria, se cree buena pero es un cardo borriquero, mala y reaccionaria, con una idea de sí misma de perfección". Y aunque habla a lo largo de la obra en varias ocasiones de cultura “ lo hace para que nadie tenga opciones". En determinado momento plantea “que lo importante son los libros, porque con ellos se construye una nación" pero en realidad  "a ella no le importa mucho".



La adaptación del texto y la dirección corresponden a Juan Margallo, actor, autor y director que junto a la propia Petra forman una de las parejas más sólidas del panorama teatral y cultural. Fundó tras su paso por el Teatro Estudio de Madrid junto a Enriqueta Carballeira, Alberto Alonso y José Luis Alonso de Santos la mítica compañía Tábano (nombre adoptado a partir de una frase de Sócrates). Vanguardia del teatro independiente participaron en Castañuela 70 su obra más destacada. Premio Max de Teatro y nominado a los premios de la Unión de Actores.

Ambos nos muestran con su peculiar estilo una obra llena de naturalidad y cierta nostalgia salpicada de ciertas dosis de humor. Todo ello no exento de cierto espíritu crítico a un modelo educativo desfasado y poco fructífero. Al final del espectáculo ofrecen una charla con los asistentes que es un auténtico regalo donde comparten sus experiencias, anécdotas y recuerdos con una gran naturalidad y dulzura.

 


El director y la actriz señalan que “A lo largo de la historia, se han ido creando formas de pensamiento que ayudan a controlar el rebaño. Por todas partes aparecen estas formas: en refranes y proverbios; en las relaciones familiares, de amistad y amor; en las relaciones laborales y, sobre todo, en la educación… No hay un resquicio libre para esta pandemia llamada poder, que en todas partes aparece y, a veces, de manera casi invisible pero efectiva”.

“El autoritarismo se da a todos los niveles en la sociedad. Y, lo peor de todo, es que casi todo el mundo que puede, lo utiliza. Por eso La señorita Doña Margarita es un ejemplo, como maestra, de cómo se ejercen y transmiten los valores caducos desde la más tierna infancia”.

Notable la escenografía y el vestuario de Alessio Meloni que nos traslada con enorme sencillez y naturalidad a un aula de la época, con el mobiliario y los complementos adecuados, incluido el imprescindible esqueleto. Una esquina repleta de libros amontonados y un proyector del que Margarita hace frecuente uso.


En resumen una obra que a algunos acercará a un modo de enseñar que nunca han conocido y a otros nos traerá recuerdos buenos y no tan buenos. Un monólogo reflexivo que nos muestra algo no tan lejano en el tiempo como es el autoritarismo en las escuelas y la preminencia de la disciplina sobre lo realmente importante que debiera haber sido la educación.

VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatro Español.

Dirección: Plaza de Santa Ana, Calle del Príncipe, 25.

Horarios: Del 3 al 28 de marzo. De martes a domingo a las 19:30 horas.

Precios: A partir de 13,50€ en Teatro Español. Programa de mano.

 

Ficha artística y técnica 

Adaptación y dirección: Juan Margallo.

Texto: Roberto Athayde.

Reparto: Petra Martínez. 

Diseño de iluminación: Leticia L. Karamazana.

Diseño de sonido: Juan Margallo.

Diseño de escenografía y vestuario: Alessio Meloni (AAPEE).

Fotografía y vídeos: Susana Martín.

Ilustraciones: Quique Santana.

Ayudante de dirección: Aída de la Rocha.

Una producción de La Estampida con la colaboración de Nara.




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