La pasada semana se presentó la próxima edición del Festival Riesgo, que incide en un circo híbrido, complejo, estimulante y reflexivo con seis espectáculos en Teatros del Canal del 12 de febrero al 1 de marzo. La segunda edición del festival, pensado para un público juvenil y adulto, presenta montajes de España, Bélgica, Francia, Suiza y Canadá, cuatro de ellos de estreno en nuestro país. Acrobacias, malabarismos, manipulación de objetos, danza, teatro, música en directo, tejen historias repletas de poesía y humor en los seis espectáculos que presentarán People Watching, Les Vélocimanes Associés, DelsAltres, Cirque la Compagnie, Collectif d’équilibristes y Takakrôar.
Después de una primera edición planteada como una introducción a la pluralidad y multiplicidad del circo, desde estéticas clásicas a dramaturgias más contemporáneas, esta nueva edición el festival profundiza en las diferentes corrientes y en “cómo el circo convive, se nutre y se construye a partir de otras artes, con la hibridación como motor”.
Los espectáculos procedentes de España, Bélgica, Francia, Suiza y Canadá, que han pisado los mejores escenarios del mundo, ofrecerán reflexión, emoción y asombro. Basculan, afirma Luna García-Mauriño, directora artística del festival, de lo íntimo a lo expansivo. “De la sencillez más cruda a la explotación de la adrenalina como bandera adherida al riesgo. Todas tienen algo en común: el deseo de contar y hacer sentir desde el cuerpo, el movimiento y la imagen, sin renunciar a la complejidad intelectual”.
El festival sigue apostando por públicos juveniles y adultos, dispuestos a dejarse conducir por universos donde lo físico y lo poético conviven sin jerarquías y donde se habla de lo íntimo y lo colectivo, del vértigo, de la velocidad y de la pausa.
La compañía canadiense People Watching reinventa el circo contemporáneo con "Play Dead (Hacerse el muerto)" (12 y 13 de febrero), una propuesta que el público de danza o las artes vivas también disfrutarán especialmente. Este es el espectáculo debut de un grupo creado en plena pandemia mundial por seis artistas, que se habían conocido en la escuela de circo de Montreal. Y algo de aquel mundo que de repente se tornó irreal lo trasladan a la escena. Con una fuerte conciencia colectiva, sus creadores llevan a cabo un experimento onírico donde las disciplinas de cada artista (malabarismo, acrobacias, trapecio) se combinan, entrelazan y fusionan en un escenario que semeja una sala de estar. Allí se reúnen los personajes de la obra para, a través de sus cuerpos, contar, sin palabras, pequeñas historias cotidianas, surrealistas, que nos muestran lo hermosa, retorcida y risible que puede ser la realidad.
La acrobacia del más alto nivel se fusiona con la poesía y el humor. Los artistas saltan, caen, vuelan, bailan sobre botellas de champán, hacen girar platos sobre varillas... Reflexión sobre el ocaso de la juventud y las incertidumbres, los ideales viciados y el regocijo que esa edad encierra, Play Dead celebra, no obstante, la vida como un baile perpetuo, con un deseo de conectarse con los demás y compartir la intimidad.
Del mundo absurdo de People Watching, el festival salta a "Der Lauf (La carrera)" (14 y 15 de febrero), de la compañía belga Les Vélocimanes Associés. Estrenado en 2018 en coproducción con el Cirque du Bout du Monde, su atmósfera hace pensar en las películas de David Lynch, con sus personajes estrambóticos y situaciones extrañas, como las que protagonizan en Der Lauf sus dos personajes, con las cabezas ocultas bajo cubos.
Y así, a ciegas, con la participación de los espectadores, ejecutan sus números de malabarismo: hacen girar, por ejemplo, platillos situados en lo alto de varillas, se retan a un duelo enfundados en guantes de boxeo o lanzan bolas contra el otro para intentar derribar un objeto que este lleva sobre su cabeza. La interacción de público es crucial para la construcción del riesgo.
La atmósfera lynchiana se prolonga en el teatro y circo sin palabras de "Bürstner’s Club" (19 y 20 de febrero), la aportación española a la segunda edición de Riesgo. Es el primer proyecto de gran formato de la compañía valenciana DelsAltres, fundada por Eleonora Gronchi y Pablo Meneu, dos artistas que han realizado la mayor parte de su carrera profesional en el extranjero.
Todo en esta obra inspirada en la vida comunitaria de las compañías de circo itinerantes sucede durante una noche, como en un sueño. Los números de circo de alto virtuosismo se entrelazan con escenas cotidianas, en las que los personajes viven el miedo a la soledad, la angustia ante el vacío, la complejidad de sus relaciones de pareja. Siete personajes ejecutan números de circo (una cuerda colgando a siete metros de altura, juegos icarios en el que un acróbata lanza y atrapa a otros artistas usando solo sus pies mientras está tumbado de espaldas...). Pero no solo de circo, también bailan, cantan, actúan. La obra fue reconocida como mejor espectáculo circense de los Premios de las Artes Escénicas Valencianas de 2022.
El festival continúa con "PANDAX" (21 y 22 de febrero), un espectáculo de carpa adaptado a sala en formato circular que si fuera una película sería una road movie; pero como es circo, le cuadraría más precisamente la definición de road circus. La historia se le ocurrió a la compañía franco-suiza Cirque la Compagnie, fundada en 2014 mientras sus miembros cursaban los últimos años de estudios en la Escuela Nacional de Circo de Montreal.
Como en las road movies, Pandax describe un viaje de carretera. En un Fiat Panda viajan cinco hermanos de regreso del funeral de su padre, que ha sido incinerado. A los cinco les une el padre, claro, pero no la madre. No todos son de la misma madre. Con ellos llevan la urna que conserva las cenizas de su progenitor. Y de repente ocurre un accidente. Brota entonces un momento de locura circense. Entre peleas y reconciliaciones, los cinco hermanos se lanzan a una secuencia de acrobacias con báscula, palo chino, lanzamiento de cuchillos, escaleras autoportantes y escalera de tijera para homenajear al circo antiguo con los códigos del circo actual. Un trío de músicos interpreta en directo la banda sonora, con música electroacústica inspirada en Goran Bregović, en el klezmer (música festiva judía) y en el jazz.
Una intensa amistad une a Dimitri Lemaire, Charly Sanchez y Louison Lelarge, tres de los fundadores de la compañía francesa Takakrôar. Y esa ligazón se traspasa a su creación escénica. La complicidad, el perfecto engranaje dramático, filosófico y el humor que derrochan en "Si c’est sûr c’est pas peut-être (Si es seguro, no hay duda)" (26 y 27 de febrero) es una decantación de su inventiva musical (pues los tres son músicos), teatral y circense.
Sus personajes comparecen en escena dentro de una yurta, hablan, proponen hacer un espectáculo de acrobacias. Empiezan a rasguear una guitarra a seis manos. Y en medio de la especie de locura que montan, suben a la rama de un árbol a tomar té. Se hacen preguntas, se emocionan... mientras, efectivamente, están haciendo un espectáculo de acrobacias. Con este espectáculo, aseguran, quieren subvertir la vida cotidiana de sus tres personajes mediante el absurdo. Y así se embarcan en actuaciones inverosímiles y desafíos asombrosos.
Como otros espectáculos de la segunda edición de Riesgo, la idea de la creación en común recorre "Le complexe de l’autruche (El complejo del avestruz)" (28 de febrero y 1 de marzo) de la compañía Collectif d’équilibristes. Fundada en Francia en 2010 a partir de las relaciones de amistad y complicidad de varios artistas de circo contemporáneo, la compañía gala ha hecho de la verticalidad, el equilibrio sobre manos (una disciplina habitualmente solitaria), su terreno de juego y creación, un acto coral, coreográfico y casi filosófico. Y este espectáculo es su máxima expresión. Ironiza con esa idea que expresa su título de esconder la cabeza como un avestruz, es decir, desentenderse de las cosas, no implicarse.
Sus nueve artistas le dan la vuelta al dicho con humor, de modo que en lugar de rehuir el mundo lo miran de frente, pero desde una posición invertida. Así, caminan, se mueven, se apoyan unos a otros sobre las manos en un equilibrio perfecto, coreográfico de cuerpos en tensión que oscilan entre el riesgo y la calma, entre el control y el temblor.
Riesgo no olvida la importancia de la divulgación, para promover pensamiento, y convoca este año a un maestro internacional: Roberto Magro, que dictará la ponencia “Los siete hilos invisibles: un diálogo artístico entre el significado y el significante dentro de la escritura creativa en el circo contemporáneo”. Director y pedagogo, Magro fue fundador del ICCAR Centro Internacional para la Investigación Artística en Mallorca y dirigió la parte artística de la FLIC y de La Central del Circ en Barcelona. En 2006 creó Brocante. Encuentro Internacional de Circo en la Valcóvera (Italia). Es miembro del Jurado de CircusNext desde 2013 y profesor del Certificado de Dramaturgia de la CNAC (Francia). Imparte regularmente conferencias en Europa acerca de la escritura escénica en el circo contemporáneo. Su intervención está dedicada a los siete vectores que crean equilibrio en la escritura circense y que inscriben la técnica y el vocabulario circense en un paisaje definido por la coherencia de los elementos que allí se representan.
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Teatro: Festival de Circo Riesgo. Teatros del Canal.
Dirección: Calle Cea Bermúdez 1.
Fechas: Del 12 de febrero al 1 de marzo. Varios horarios.
Entradas: Varios precios, en TeatrosCanal.







