Violines y pianos nos reciben en esta escuela perdida, antigua, añorada, buscada, que la Sala Tarambana nos ofrece en esta lluviosa tarde de un enero que ha venido a dignificar el invierno , con sus fríos y sus aguas. Aparecen los personajes enfrentados, que no confrontados, aparecen sus historias, sus andanzas, sus ilusiones, sus recuerdos, su propia vida ligada a la de una escuela que se nos escapó, que se nos fue, a la que añoramos y recordamos con inquietud y un poso de amargura de lo que pudo ser y no fue.

“Me llamo Víctor Jiménez y nací e en 1923…”
Y así, en un escenario del Madrid del 36, del preludio del no pasarán, del hambre, de las bombas, de la miseria, del desconcierto, de la sinrazón, niños, niñas, maestros y maestras, inspectores, periodistas, tenderas, columnistas, van rememorando sus vidas, sus vivencias, sus impresiones, sus ideas en esta escuela republicana de Madrid; en ese curso de 1936 con una guerra empezada dos meses antes. Todo nos conduce a ese septiembre, todos esos deseos, esas ilusiones, esos proyectos, esos escenarios, esas vidas. “Ellos, como narradores, sí, porque ya lo han vivido, y nos lo cuentan: cómo irrumpe en sus vidas la guerra civil, cómo intentan combatir sus efectos, cómo sacar provecho de la situación o cómo se frustran sus deseos a pesar de sus resistencias., el exilio…pero, a pesar de todo, siempre queda sitio para la esperanza…” Esas maestras libertarias que escuchaban a sus alumnos, que se emocionaban ante lo desconocido, que plantaban esas semillas de libertad, de crecimiento, de reflexión, de crítica, de sueños…
Vamos con un poco de historia. Esa escuela de la Segunda República impulsó la escuela laica, gratuita, obligatoria y mixta, basada en principios de igualdad , de racionalismo. Dieciocho grupos escolares se establecieron en Madrid, dignificando la labor docente, tomando como modelo la Institución Libre de Enseñanza. La emoción de ir al colegio y de aquellos primeros años. Se promovió una escuela democrática, activa, innovadora, enfocada en “la reverencia por el niño” y la coeducación, con unos planteamientos artísticos, holísticos, creativos, alegres, llevando también esa pedagogía activa e integral a través de iniciativas como las Misiones Pedagógicas que llevaron cultura y educación a zonas rurales donde nada había y nada se esperaba… que fue violentamente interrumpida por la Guerra Civil.
Y resulta que hubo un grupo de teatro, la Compañía Solo es nuestro deseo que se planteó hace unos años hacer un homenaje a estas escuelas republicanas en Madrid, y elaboraron con mucho cariño, rigurosidad e investigación este texto que llevan ya representando durante dos años , con tanta pasión y con tanto amor que nos recuerdan que hubo un tiempo, no tan lejano en esta nuestra querida ciudad, que hubo otro modelo de enseñanza, otra mirada, otro corazón.
Bajo la dirección de Toni Ruíz, estos actores y actrices nos cuentan con nostalgia y cariño como fue esa época perdida, donde la escuela resistió bombas y asedios en pos de una educación integral para esos niños y niñas rodeados de miseria y guerra en sus cortas edades. En esa silla del monólogo Eva Aguado, Mercedes Benito, Manuel Chica, Carlos Díez, Sacri García-Rayo, Juan Jesús Guerrero, María José López y Victoria Martínez nos cuentan sus vivencias, de la mano de sus personajes. De Paquita, la tendera que quería ser actriz de los Holliwoods y que se rebela ante sus hermano y la vida para ir al cine sola y para hacer un taller de cine en la escuela, esa Celia Galindo, maestra que tiene que exiliarse en México, porque “mi deseo es ser maestra, porque siendo maestra sería todo…”.
Esa Adelina y su escuela rural y sus cuatro muleros, ese cine que llega al pueblo que deslumbró a los chiquillos y a ella misma . A su corazón, ese Ramón Hernando, esa Amalia reivindicativa, ese Manuel, esa Lucía, esos personajes que aparecen una y otra vez cambiando de nombres, de caras, de oficios , de gestos, pero con una lucha común, un objetivo común, una escuela perdida que con tanto calor nos acercan en esta noche fría. Personajes que se mantienen en escena , que se miran, que se ven, que se oyen y escuchan, que interactúan y nos acercan esos pueblos de aquella España, esas cárceles, esas tiendas, esos despachos, esas plazas, esas escuelas que creían en una sociedad más justa e igualitaria. Esos ideales que se truncaron con los fusiles, con los aviones y sus bombas, con la sangre de unos y otros, con el sinsentido de esta nuestra sociedad que no conoce más razón que la sinrazón para seguir adelante. “Nuestras escuelas eran las trincheras…”.
La educación debe continuar, siempre. Este grupo nos ha dado su ilusión y su fuerza en este montaje, lleno de guiños al pasado y a unas ideas universales que no todos entienden y donde deberíamos sentarnos a escucharnos y dialogar para llegar a acuerdos, para crecer como sociedad. Este grupo nos ha recordado que hubo una época donde hubo una escuela admirada y admirable, a la que admiramos y a la que a algunos nos gustaría volver y conocer, y como no, replicar en estos momentos. Este grupo nos ha mostrado su amor por la escuela, su amor por la vida y su amor por el teatro. Carabanchel y la sala Tarambana ha acogido este bonito proyecto.
Me llamo Ramón, me llamo Celia, me llamo Adelina, me llamo Manuel, me llamo Paquita, me llamo Amelia, …me llamo escuela. Ayúdenos a encontrarla, ayúdenos a recuperar esa escuela perdida que tanta falta nos hace. El deseo de esta compañía es el nuestro. Solo así tendremos futuro, un futuro con escuela, un futuro mejor.
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Teatro: Sala Tarambana
Dirección: Calle Dolores Armengot, 31.
Fechas: Del 12 de Febrero al 1 de Marzo. Jueves 12, 19 y 26 a las 20:00. Domingo 1 a las 19:00.
Duración: 95 minutos
Entradas: Desde 14€ en SalaTarambana.
Ficha técnica
Dirección: Toni Ruiz
Actuación: Eva Aguado, Mercedes Benito, Manuel Chica, Carlos Díez, Sacri García-Rayo, Juan Jesús Guerrero, María José López y Victoria Martínez
Asistencia general: Fanny Condado
Diseño de iluminación: Clara Gil Martín
Escenografía: José Luis Andrés Monge
Vestuario: compañía Solo es nuestro deseo
Fotos: Clara Gil Martín
Diseño gráfico: Carlos Laguna
Producción: Solo es nuestro deseo y La pera del olmo





