La ópera de tres centavos. Teatro Infanta Isabel

Nos adentramos en la sala del precioso Teatro Infanta Isabel para ver el primer gran estreno de la temporada en la calle Barquillo. Uno de los nombres más importantes del teatro del pasado siglo, Bertolt Brecht, con su teatro cargado de crudeza, para mostrar lo más oscuro del ser humano, los bajos fondos de la sociedad, la realidad desde un prisma más realista, lejos de la pomposidad del teatro de su época. Ahora llega este clásico de la mano de la productora Barco Pirata, con dirección de Mario Vega y protagonizada por Coque Malla, Paula Iwasaki y Carmen Barrantes entre otros. Entren a la ópera de los mendigos, esa en la que todos son bienvenidos. 





¿Quién es un criminal mayor? ¿El que roba un banco o el que funda uno? 

Las expectativas, ¡las dichosas expectativas! Debo reconocer mi devoción ante un músico como la copa de un pino, ante un showman nato que maneja los conciertos a su antojo, como si fuera su elemento natural, como pez en el agua, y ante un prometedor actor cinematográfico en una peli del año de la polka donde junto a Penélope Cruz hicieron una pareja muy divertida en "Todo es mentira", allá por los 90. Las malditas expectativas. Uno llega al Teatro Infanta Isabel, teatro fetiche, precioso, coqueto, cargado de esas expectativas, cargado de la experiencia de los conciertos de Coque, cargado de las obras de Bertolt Brecht siempre mordaces, enrevesadas, buscando el pensamiento del espectador, crítico, sin emociones, muy social. Uno llega cargado de todo eso en su mochila.. Y espera esta ópera de los tres centavos, con esos músicos jazzeros, en ese Londres callejero, pillo, muy de Twist, con esa niebla propia de Jack esperando a despedazarnos. “Tienes dientes tiburón, y los muestras sin pudor…”.




Y aparece esta ópera para mendigos, donde solo ellos la puedan soñar, estrenada en Berlín hace un siglo, ópera convulsa, anticapitalista, que viene de una obra de un tal John Gay, autor de esta ópera mendiguera, con texto de Brecht, con una crítica mordaz a esa sociedad tan económica, tan poco humana, tan ridícula en este juego de sombreros. “A los jueces no se les puede sobornar con nada para que hagan justicia”. 



Maki ha vuelto a la ciudad. Sí, Maki Navaja, y lo mismo se han preguntado lo mismo que yo, y sí, el famoso cómic de Ivá, nuestro Maki Navaja, está inspirado en este clásico delincuente filósofo y crítico. Este antihéroe literario y marginal de la Barcelona ochentera nace de este transgresor londinense, incluso esta misma obra sirvió de inspiración al músico Rubén Blades para componer su himno de la salsa, Pedro Navaja. Todo esto nos trae Maki, Coque, que vuelve a ese Londres con nebulosa para conquistar a Polly, la hija del controlador de los mendigos, un tal Peachum, al que no le gusta la idea. Y de ahí nace la ópera, a lo Romeo y Julieta londinense, con toque de los miserables, con la reina Isabel de fondo. 




Y así van pasando las canciones, los números, los diálogos, con unos personajes desmesuradamente exagerados, con toques a veces incomprensibles, como acentos en catalán, presentaciones monótonas que rompen continuamente la cuarta pared y nos sacan del relato, con un ruido en escena continuo. En fin, muchos clichés que hacen que esas expectativas vayan bajando y bajando sin saber muy bien cómo enfocar lo que viene en este asfixiante escenario, aunque hace frío, porque “mi negocio se basa en despertar la compasión humana”, como nos cuenta sin ningún desparpajo el tal Peachum. 




La historia de Maki nos lleva por los bajos fondos de la ciudad de Londres, en un ir y venir de personajes dantescos, de la peor calaña, que se van entrelazando para intentar dar caza al gran capitán, a Maki Navaja, el señor de la noche, el caballero al que quieren todas las mujeres, al seductor que engatusa al mismísimo jefe de la policía, al escurridizo malhechor al que todos intentan dar caza, porque al final el dinero puede más que la amistad o que el amor. La lucha de este trilero por sobrevivir le lleva a engañar, estafar, y ver la vida siempre desde el borde del abismo. Pero en un ambiente donde todos están demasiado necesitados, no se puede confiar en nadie, y las traiciones precipitarán la caída de nuestro protagonista. Aunque siempre haya tiempo para una redención, aunque venga del lugar más insospechado...




Y van pasando las cosas en este Londres también luminoso, con una escenografía magnífica, diseñada por Mario Vega, a mi juicio lo mejor del montaje, muy del Barco Pirata, con un vestuario increíble, diseñado por Elda Noriega, con unos músicos espectaculares donde Coque también es acompañado por su hermano Miguel al saxo, al igual que en alguna de sus giras, con una cuidada iluminación (obra de Juan Gómez – Cornejo) y un buen sonido (gracias a Pilar Calvo) que dulcifican la trama, fácil de entender. En este sentido también desconcertante el tono de la obra, al conocer algo a Brecht, que no encaja mucho a pesar de esa crítica inherente al sistema y ese alegato a la honradez que declama Coque en uno de los momentos brillantes del montaje. La parte técnica es impecable, todo encaja con gran precisión y está diseñado con mimo y originalidad. Una puesta en escena que sorprende con cada nuevo cambio de escena, con cada puerta que se abre a un nuevo espacio, con cada precisa iluminación que carga de tensión la escena, con un vestuario que muestra a la perfección la personalidad de cada personaje. Gran puesta en escena para un montaje que por momentos parece que se le queda pequeño el escenario del Infanta Isabel.




Pasemos al elenco, comandado por Coque Malla, junto a Andrea Guasch en varios personajes que ella misma relata por si no nos ha quedado claro, Carmen Barrantes, que también le da al chelo, además de ser Polly, Dulcinea Juárez (cover de Paula Iwasaki) como Jenny, Cristina García, Miquel Mars, Diego Molero, Pablo Novoa, que además le da a la guitarra y al banjo, y Néstor Ballesteros, al piano y de policía. Los actores en sus registros están correctos, en sus roturas de la cuarta pared, en sus toques de humor, en sus personajes algo histriónicos. La dirección de Mario Vega podría haber sido diferente, podría haber mostrado otra imagen de la obra de Brecht, más enrevesada, más épica, más oscura, menos mainstream, más auténtica, pero para gustos, colores.




No nos olvidemos de los músicos, además de los actores y actrices que tocan también instrumentos, como Miguel Malla (Saxofón tenor y clarinete bajo), Daniel Rouleau (Saxofón alto, saxofón soprano, flauta y piccolo), Evgeni Riechkalov (Trompeta I), Gabriel Marijuan (Percusión y trompeta II) y Roberto Bazán (Trombón y contrabajo) que le dan ese toque de jazz , cabaret y épica al montaje, desde arriba, siempre ellos arriba. Una propuesta muy interesante y acertada, situándolos en un segundo plano pero siempre presentes en la escena. Son los marcan el ritmo de la función en todo momento.




Volvemos a las expectativas del inicio, a las inevitables expectativas, donde una y otra vez la experiencia nos marca que es mucho mejor la expectativa baja, la ignorancia o la no expectativa. Solo agradecer a Coque Malla, ya para acabar, su valentía para emprender esta aventura teatral, que esperemos que sea la primera de varias en las que le podamos disfrutar porque Dios aprieta mucho, pero nunca nos ahogará. Amén.

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Teatro: Teatro Infanta Isabel
Dirección: Calle Barquillo 24.
Fechas: Del 18 de Septiembre al 1 de Noviembre. Martes a Sábado a las 19:30. Domingo a las 19:00. 
Duración: 120 min.
Entradas: Desde 30€ en Teatro Infanta Isabel. 




ficha artística y técnica


LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS
Die Dreigroschenoper

Basada en “La ópera del mendigo” de John Gay
por Bertolt Brecht (texto) y Kurt Weill (música)
en colaboración con Elisabeth Hauptmann

ELENCO
Coque Malla
Andrea Guasch
Carmen Barrantes
Paula Iwasaki
Cristina García
Miquel Mars
Diego Molero
Pablo Novoa
Néstor Ballesteros

Cover
Dulcinea Juárez

Músicos
Miguel Malla (Saxofón tenor y clarinete bajo)
Daniel Rouleau (Saxofón alto, saxofón soprano, flauta y piccolo)
Evgeni Riechkalov (Trompeta I)
Gabriel Marijuan (Percusión y trompeta II)
Roberto Bazán (Trombón y contrabajo)
Néstor Ballesteros (Piano, celesta y armonio)
Pablo Novoa (Guitarras y banjo)
Carmen Barrantes (Cello)

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO
Dirección Mario Vega
Texto Bertolt Brecht en colaboración con Elisabeth Hauptmann

Música Kurt Weill
Dirección musical Miguel Malla
Diseño de Iluminación Juan Gómez – Cornejo
Diseño de Vestuario Elda Noriega
Diseño de Escenografía Mario Vega
Diseño de Sonido Pilar Calvo
Movimiento y Coach Vocal Óscar Martínez – Gil
Ayudante de Dirección Ruth Sánchez
Ayudante de Iluminación Pilar Valdelvira
Ayudante de Vestuario Natalia Cieza
Ayudante de Escenografía Berta Navas

Dirección de Producción y Producción Ejecutiva Nuria – Cruz Moreno
Adjunto Dirección de Producción Fabián Ojeda Villafuerte
Jefa de Producción Blanca Serrano
Ayudante de Producción y Regiduría Paco Flor
Asistente de Producción Vanessa Tejero

Dirección Técnica Alberto Hernández de las Heras
Técnico de Maquinaria David González
Técnico de Iluminación Eduardo Vizuete y Raúl Baena
Técnico de Sonido Ricardo Márquez, José Peña y Rubén Muiño

Sastrería Jennifer Alonso
Asesoría Coral Jennifer Alonso
Construcción de Escenografía Maroto & Vergara
Asesoría técnica Escenografía Eduardo Rodríguez
Acabados Escenografía Paul Jara
Alquiler de Vestuario Peris Costumes
Confección de Vestuario Elda Noriega, Nines G. Cano y Carlos Pinilla

Administración Henar Hernández
Jefa de Prensa María Díaz
Fotografía Cartel Sergio Parra
Transporte FJS Transportes
Distribución Fran Ávila Producción y Distribución

Una producción de Teatro Pérez Galdós, Barco Pirata Producciones Teatrales, Unahoramenos producciones en coproducción con el Auditorio de Tenerife.


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