Taxidermia de una alondra. Teatro del Barrio

Estamos ante uno de los títulos más originales y divertidos que hemos visto en los últimos meses. Como ocurre con algunas genialidades extravagantes que exploran lugares tangenciales de lo que se considera una obra de texto, esta pieza es compleja e irreverente, divertida y poliédrica, asombrosa y genial. El artefacto escénico creado por Iván López Ortega es una verdadera joya, que destila originalidad en cada giro del texto, que son muchos. Acompáñenos a conocer algo más de esta brillante creación.



Podemos decir, sin ánimo de equivocarnos, que estamos ante una de las obras que mayor revuelo causaron la pasada temporada en el circuito más alternativo de las salas madrileñas. No en vano, fue galardonada con el Premio MAX a la "Mejor autoría revelación" para Iván López Ortega (fue nominada también a espectáculo revelación), un nombre que habrá tener muy en cuenta a partir de ahora y seguirle la pista de cerca. Tras su estreno al comienzo de la pasada temporada en El Umbral de Primavera, todo han sido buenas noticias para esta obra. Tras varios meses agotando entradas, el pasado mes de Mayo llegó al Teatro del Barrio, donde también ha tenido una gran acogida. Ahora, dentro de la nueva Temporada chica del Teatro de Barrio, regresan para hacer las delicias de los que se la perdieron.




Iván López Ortega se está haciendo poco a poco con un nombre dentro de la escena madrileña, por insistencia y polivalencia. Estuvo de técnico de iluminación en el Teatro del Barrio con la obra "La persistencia" de Fernanda Orazi, y en los últimos tiempos lo hemos visto en montajes como "Vulcano", "Blast" (ambos en el Centro Dramático Nacional), "Luces de bohemia", "Viaje hasta el límite" (ambas en el Teatro Español), "Comedia sin título", "El público" (ambas en Teatros del Canal), además de dirigir "Tormenta" de August Strindberg en el Teatro Español o crear las escenografías de "Aromas de soledad" o "El dios de la juventud". Un talento precoz que con solo 23 años ya tiene la atención de crítica y público por su originalidad y talento.




Iván López-Ortega ha creado, protagoniza (junto con Macarena Sanz) y codirige (junto con Sergio Iglesias) este interesante propuesta que se mueve con soltura entre la realidad y la ficción. Una pieza atrevida, que juega en todo momento con la metateatralidad y la ruptura de la cuarta pared, ampliando el escenario a todo el patio de butacas, algo que amplifica la propuesta, la hace más arriesgada y a la vez más interesante. Un juego que difumina los límites entre lo real y lo ficcionado, entre la historia que nos están contando y sus propias realidades. Una apuesta atrevida que el público acepta, un salto al vacío que la platea aplaude, se involucra y disfruta. El director involucra al espectador al preguntarse los motivos por los que nos interesa el dolor dentro de la ficción, porque nos vemos atraídos por la desgracia, todo ello desde un lugar lúdico y festivo en el que nos lanzamos todos a la piscina, sin importarnos las consecuencias.




Centrándonos en lo que veremos sobre el escenario, lo primero que hay que decir es que se dejen llevar, jueguen y diviértanse con lo que van a vivir a lo largo de este original espectáculo sobre lo morbosos y cotillas que somos los seres humanos. Porque aunque parezca extraño, a todos (en menor o mayor medida) nos entra la curiosidad al ver una pelea, un accidente, una tragedia. El ser humano, por instinto natural, curiosidad mal entendida o vouyerismo social, necesitamos asomarnos a los males ajenos para analizarlos, comentarlos, incluso disfrutarlos (por ser nosotros los que los sufrimos). Comenzando la historia en un museo, ante un animal disecado, los protagonistas van hilando un fabuloso relato en torno al morbo de mirar. Desde la idea de observar a un ser que parece real, aunque está disecado, la historia comienza a expandirse para plantear infinidad de cuestiones sobre lo que somos, nuestro afán por mirar en las vidas ajenas, por el placer por observar el desastre para confirmar la suerte que tenemos por que no nos pasó a nosotros. Pero el relato se expande, la historia inicial era solo un anzuelo para atrapar al espectador en un juego metateatral del que no podremos, ni querremos, escapar.



La obra mezcla la realidad con la ficción, una historia real disecada revivida en escena. Y en este juego en el que pronto dejamos de saber lo que es real, nos sumergimos en una vorágine de situaciones, de historias, de relatos que se entrelazan, de situaciones dantescas que nos llevan al límite, de escenas aparentemente caóticas que nos ponen al límite. Desde este lugar al borde del precipicio es a donde nos quieren llevar, para desde ahí preguntarnos por el ímpetu morboso de mirar el mal ajeno, con preguntas que sobrevuelan la pieza como ¿Quién decide cuándo una historia deja de doler y puede representarse? ¿Dónde termina la empatía y comienza el placer de mirar? ¿Sentimos el dolor tan ajeno que nos atrae? ¿Qué revela de nosotrxs el deseo de ser testigos o protagonistas de lo trágico? Y nos ha cogido desprevenidos toda esta verdad disfrazada de parodia, y no sabemos que contestar, ni siquiera sabemos si nos habíamos planteado todo esto en algún momento.



Toda esto sucederá en escena de la mano de Iván López-Ortega ("Vulcano", "Blast", "Luces de bohemia", "Viaje hasta el límite") y Macarena Sanz ("Las gratitudes", "La madre de Frankestein", "La distancia", "Top girls"), dos fabulosos intérpretes, que además en este montaje se divierten, disfrutan de vacilar y de sorprender al público, se lo pasan como enanos viendo como reacciona la platea ante cada nueva propuesta escénica. Los dos se compenetran a la perfección y saben jugar su papel en todo momento, llevando las riendas en todo momento, aunque en muchos tramos parece que la locura colectiva les supere. Fantásticos ambos, con la irreverencia de quien sabe que tiene el control absoluto de lo que está pasando, y que no deja de sorprender y de divertir con cada nuevo giro de guion. 




Toda esta maravillosa locura sucede en una escenografía acorde con lo esperpéntico de la propuesta. Lo que a primera vista parece un decorado sobrio, incluso minimalista, acaba despojándose de toda su seriedad para descubrirnos divertidas situaciones y surrealistas propuestas escénicas, a cual más ingeniosa. Como toda la propuesta, sacan petróleo de cada uno de los elementos que forman la escenografía, para deconstruirlos y convertirlo, a modo de sugerente matrioska, todas las posibilidades que la sobria vitrina inicial guarda en su interior. A todo esto hay que sumar un cuidado espacio espacio sonoro y musical, que junto a la parte audiovisual a cargo de Margo García, completan esta fantástica propuesta escénica, que no deja de sorprendernos desde la sobriedad inicial al hilarante final, con un viaje que nos lleva por lugares impensables, todos ellos perfectamente hilvanados. 




En definitiva, estamos ante una obra ingeniosa, diferente, divertida, original, que desde un lugar incómodo nos hace preguntas que nos interpelan a todos. Hablar de obra revelación ya se le queda pequeño, para un montaje que se ha convertido en todo un fenómeno y que entusiasma a todo el que se acerca a verlo. Si ya la propuesta en si me parece acertada y muy valiente, la manera en que la han llevado a cabo Iván López-Ortega y Macarena Sanz sobre las tablas es puro teatro, diversión, compromiso, alegría, convencimiento por lo que hacen y carisma apabullante de los dos a la hora de hacerse con el público. Una experiencia teatral diferente y muy recomendable, que os dejará muchas e interesantes conversaciones sobre las que ahondar en las cañas de después o durante el camino a casa. Esperemos que continúe en cartel mucho tiempo, la propuesta lo merece. Enhorabuena a todo el equipo.

---------------------------------------------------------------------------

Teatro: Teatro del Barrio
Dirección: Calle Zurita 20.
Fechas: Del 21 de Mayo al 1 de Noviembre. Sábado 3 a las 13:00. Domingo 4 a las 20:30. Días 29, 30 y 31 a las 19:30. Domingo 1 de Noviembre a las 18:00.
Duración: 85 minutos
Entradas: Desde 16€ en TeatroDelBarrio.


Ficha artística

Interpretación: Macarena Sanz e Iván López-Ortega

Creación: Iván López-Ortega
Dirección: Iván López-Ortega y Sergio Iglesias

Videoescena y diseño promocional: Margo García
Fotografías: Olivier Theurillat


 

Critica, Blog de critica teatral, Critica teatral. Teatro. Reseñas. Cartelera. Programación, Crítica teatral, critica teatral Madrid, crítica teatro, crítica teatro Madrid, crítica, críticas, Madrid

Traductor