Zozobra al entrar en el patio del Umbral anoche en estos Madriles anegados, desbordados, con miedo, con curiosidad también. Reencuentros inesperados, como la vida. Ya vislumbramos algo, ya nos miramos, ya nos preguntamos… Guillermo, Jim, hace de Botto en su Lorca mágico. Nos da la bienvenida a este teatro en ruinas gobernado por las tórtolas y su canto, su soniquete. No se ve nada, no se oye nada, solo las tórtolas, solo las paredes, desnudas, ajadas, como el tiempo, como esta noche invernal que no se quiere ir.
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