Una temporada más el Festival de Almagro encabeza su programación con el estreno absoluto del nuevo montaje de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Si la pasada temporada disfrutamos con "Fuenteovejuna" de Rakel Camacho, este año nos deleitamos con la versión de "El caballero de Olmedo" de la mano de Laila Ripoll (directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico), llevando a escena uno de nuestros textos canónicos del Siglo de Oro. Esta maravillosa producción, llena de pasión, humor y honor, hará las delicias de los amantes de la obra de Lope de Vega, pero también de aquellos que quieran ver una propuesta más actual, con una estética que bebe del siglo de Oro pero que lo envuelve de un halo misterioso muy particular. Para el que no la haya podido disfrutar estos días en Almagro, tendrá una nueva oportunidad en el comienzo de la temporada del Teatro de la Comedia.
Teatro: Noche. Teatro Español
Comienza el año en el Teatro Español con esta desgarradora propuesta que nos recuerda lo que era nuestro país hace poco más de un siglo. Una sociedad sumida en la pobreza, que solo se guiaba por lo que le dictaba la Iglesia y por sus creencias. En este caso veremos a una familia sufrir por la obcecación de un padre que lejos de proteger a sus hijas las ha maltratado durante toda su vida. Un apabullante montaje que nos deja helados, con unas maravillosas interpretaciones que nos mostrarán un país machista y patriarcal, en la que las mujeres eran simples objetos que los hombres utilizaban a su antojo. Desolador pensar que haya gente que eche de menos esta época...
Teatro: RIF (de piojos y gas mostaza). Teatro Valle-Inclán.
EL PRÍNCIPE CONSTANTE. Teatro de la Comedia
“Si toda la poesía del mundo desapareciera, sería posible reconstruirla a partir de las páginas de El príncipe constante” (Johann Wolfgang von Goethe), a lo que yo añadiría, si todas las palabras desaparecieran, posible sería volver a comunicarnos gracias a esta oratoria tan bella. La constancia de la palabra, la belleza de cada frase que engloba este texto, es un prodigio ante el que uno solo puede disfrutar, estar muy atento para no perder ripio, y aplaudir al final ante el resultado.


