El Silencio de Elvis en Teatro Infanta Isabel

El miedo a lo desconocido, tenerlo todo bajo, control, nos asusta salir de la zona de confort y cualquier persona con necesidades o capacidades diferentes a las nuestras nos inquieta.
¿Imaginan que todos esos ingredientes estuvieran dentro de su propia casa? No saber cada día con lo que te vas a encontrar, que pasar por la puerta sea una encrucijada y así un día y otro y el siguiente. ¿Se imaginan que esos ingredientes convivieran con ustedes? Las veinticuatro horas del día, ser rechazados, juzgados y estar desprotegidos y cada vez mas solos. Hay personas que no tienen que imaginarlo, que viven esto como una rutina a la que una persona no termina nunca de acostumbrarse pero que terminan por pensar “me ha tocado a mí y ya está” quizá ese pensamiento fuera otro, si la sociedad entendiese al que se sale de la norma, si las administraciones ayudasen y pusiesen de su parte, todo quizá sería diferente.
Pasamos a contarles.
Sandra Ferrús nos presenta un texto que nos habla de una problemática silenciada, el drama que viven muchas familias, que no se cuenta porque quizá nos es incómodo saber y preferimos mirar para otro lado, inmersos en nuestra propia rutina.  Ella nos lo contará con el corazón, el  día a día de una persona diagnosticada de esquizofrenia, como lo vive él y como lo hace su familia.
No se trata de un texto denso, ni siquiera intenso, no teoriza, no es una moralina sobre la enfermedad. Pudiera ser mas bien una ventana por la que miramos el transcurrir diario de una familia media con una persona con esquizofrenia en casa. 
Nos contaban en la sinopsis que Vicent, la persona diagnosticada, era un hombre alegre al que le encantaba cantar y bailar y por primera vez con el permiso de la autora, permítannos discrepar. Para nosotros Vicent no es mas ni menos alegre que cualquier chico de su edad, con sus alegrías y sus tristezas, se enfada cuando algo no le convence y está contento cuando algo funciona. Ni mas ni menos que el resto, solo que en este caso con una enorme dificultad que le diferencia del resto.
Un texto cuidado cuasi un homenaje, un grito velado al entendimiento a la tolerancia, la solidaridad y la ayuda y porque no decirlo, una demanda a la administración que parece en ocasiones no escuchar. 
Ferrús dirige está puesta en escena de un modo ágil, frenético en ocasiones, en las acciones mas cotidianas y en la mente de Vicent, parece añadir características con las que todos y cada uno de nosotros podemos sentirnos identificados. Acompañándose de un maravilloso elenco en el que la naturalidad y la verdad en escena se convierten en una seña de identidad constante que no decaerá en ningún momento. 
Vicent interpretado por Elías Gonzalez nos sorprenderá por los continuos cambios de registro, en un personaje que irá creciendo a lo largo de la obra, tomando matices del todo interesantes, no será el odio, ni la rabia lo que veamos en él, sino la desesperanza, el amor a una madre y a una hermana, pero las voces que le atormentan no le dejan ser él.
Su deseo es concursar en todos los realities de la tele, su don saber lo que la gente va a decir, características que le harán peculiar y crearán un personaje de lo mas peculiar. Al inicio no querrá reconocer su enfermedad, y se niega a tomar la medicación, lo que irá agravando mas su situación, la realidad y su realidad comienzan a distanciarse de un modo atroz, que desde el patio de butacas comienza a  generar en nosotros angustia e impotencia, junto a él siempre su madre Vicenta interpretada por la sobresaliente Susana Hernández que se convertirá en una mujer a la que comienzan a flaquear las fuerzas, que se convierte en un hilo de nervios y a la que tendrán que engañar para que quizá no sea ella la que acabe enfermando. 
La actriz transmite amor incondicional, primario, irracional, que nace del vientre, de las entrañas que mataría por ver bien a su hijo, si su hijo no la mata antes a ella. Y de su mano, no en un segundo plano, sino al lado, junto a ella todo el tiempo para que no caiga, para sostenerla si cae, Pepe Viyuela en el papel de Vicente, el padre, que ya resignado, sufre, pero parece sufrir para sí, sin contarlo en alto para no generar mas problemas, Viyuela como siempre espectacular en todos y cada uno de los personajes que representa, sabe medir tiempos, transmite escucha en escena, absoluto compañerismo en escena, dando el lugar que requiere cada actor y actriz. Permítannos, el modo vulgar en expresarlo pero Pepe Viyuela nos gustó, porque es Pepe Viyuela, inimitable e inigualable, y nos adelantábamos en la butaca para ver su gesto y la creación de personaje en el andar y el ser. 
Su hija Sofía será interpretada por Sandra Ferrús, ella tiene su vida y un hijo en camino, pero peleará con la administración, con el sistema sanitario, lleva a sus espaldas la lucha, el arrojo y la fuerza que cada vez le falta mas a su madre. Completa el elenco Martxelo Rubio en el papel de Elvis Presley  un personaje fundamental para  entender esta puesta en escena, será hilo conductor y motor de toda la función, además de psiquiatra. Sutil y discreto en escena Rubio se mueve, como un fantasma, como una voz que atormenta constante, la cabeza de Vicent, de movimientos lentos, de media sonrisa ácida y cruel, para estar instalada en él la calma, cuando está generando todo lo contrario, a la familia a Vicent y a todo un patio de butacas impotente por no poder hacer nada por él.
Fernando Bernués en el diseño y Edi Naudó en la realización de escenografía nos trasladan a una casa de cualquier ciudadano medio, a un hospital y otros lugares que descubrirán, con un decorado sencillo, sin interferencias ni elementos que distorsionen la realidad que nos trasmiten, junto al trabajo de Acrónica Producciones en el diseño iluminación y espacio sonoro.
No les queremos contar demasiado, para que se sorprendan, pero si les diremos que las familias lo intentan, que pelean, que luchan, que todos los días se topan con una burocracia que camina lenta mientras la enfermedad lo hace a un ritmo acelerado, que no se rinden que hay historias que acaban en tragedia y no es porque no intentaron pararlo, que con un correcto tratamiento, con un cuidado apropiado por parte de profesionales, la enfermedad mitiga, que la calidad de vida para todos es un poquito mas eso, calidad de vida.  Necesariamente recomendable.
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El silencio de Elvis
Teatro: Infanta Isabel
Dirección: Calle Barquillo 24
Fechas: Miércoles y Jueves 20:00. Viernes y Sábados 19:00. Domingos 20:00
Entradas: Desde 14€ en teatroinfantaisabel, ticketea. Desde el 30 de Enero hasta el 10 de Marzo.


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