Teatro: Vientos de Levante. Sala Cuarta Pared

Los viajes pueden llegar a cambiarte la vida. Una visita a una amiga, situaciones vitales fronterizas, pueden convertir unas vacaciones en una evolución, en un cambio de piel, en una metamorfosis que haga que la vida de un vuelco para siempre. La vida te lleva por lugares que desconoces y llevada por el viento te dejas empujar hacia parajes desconocidos, la brisa marina te guía a aventuras fantásticas, el levante que todo lo cambia y nos vuelve a todos un poco locos.

La maravillosa historia de estas dos amigas que se reencuentran en la bahía de Cádiz es de una belleza y una ternura difícil de explicar. Todo resulta conmovedor en esta fábula de almas heridas, mentes diferentes, corazones rotos, que crean un amalgama de seres que consiguen que en la diversidad más absoluta se cree un estado de bienestar en el que todos consiguen plantar cara a sus miedos. La amistad, el amor, el dolor, la enfermedad, los miedos, todo tiene cabida en este pequeño universo en el que todos aportan sus particularidades para levantar ante nuestros ojos un castillo que no podrá derribar ni el viento de levante, tan bello como una puesta de sol desde la costa gaditana.


La compañía La Belloch Teatro se ha caracterizado, desde su nacimiento en 2012, por la sensibilidad tan particular con el que moldean cada uno de sus proyectos. La compañía formada por Carolina África (autora y directora de este montaje), Laura Cortón, Almudena Mestre y Virginia Frutos ha realizado hasta la fecha seis montajes, entre los que destacan "Verano en Diciembre", por el que fueron galardonadas con el Premio Max 2013 a Mejor autoría revelación, "La penúltima" o "Cuando caiga la nieve", que podemos disfrutar estos días en el Teatro Fernán-Gómez. Para "Vientos de Levante" han contado con el apoyo de FUNDELA (fundación para el fomento de la investigación de la esclerosis lateral amiotrópica).


La polifacética Carolina África ha sido la encargada de crear esta bellísima historia, sin estridencias y cargada de magia. Un texto contundente, mimado, en el que cada personaje nos seduce y nos enternece, creando un universo de lo más poliédrico (por las diferencias tan abismales entre los distintos personajes) pero que gira en completa armonía. La autora también es la encargada de dirigir (con Laura Cortón como ayudante de dirección) esta interesante pieza que nos habla del amor, de la amistad y del compañerismo, tratado todo ello con una delicadeza soberbia. Una manera muy humana de tratar una historia que podría resultar incómoda, tratada con respeto hacia los diferentes personajes, a los que se les da la misma relevancia, huyendo así de absurdas etiquetas y mimando cada escena para que nada parezca forzado y todo resulte natural.

Como actriz, Carolina África ha participado en películas como "Carmen y Lola", "La reina de España" o "Vivir es fácil con los ojos cerrados", en series como "¿Qué fue de Jorge Sanz?", "El secreto del puente viejo" o "Ella es tu padre", pero donde más ha trabajado ha sido en teatro, con títulos como "Festén", "Beaumarchairs" o "Loca". Como autora destacan sus textos (al margen de la Belloch) "Calderon Project", "A siete pasos del Quijote" o la participación en "Mapa de recuerdos de Madrid" con la pieza "Homenaje íntimo".



"Lo primero que recibimos al nacer y lo último de lo que nos desprendemos al morir es el regalo invisible del aire" con esta bonita frase nos pone en contexto la autora sobre uno de los puntos sobre los que trata la obra, el viento de Cádiz que hace que todo varíe de forma más intensa, que convierte este lugar en una veleta que hace cambiar el destino de la vida según de donde sople el viento. La historia se va desarrollando como una bonita metáfora de los fuertes vientos que azotan la costa gaditana. "El poniente es fresco, suele despejar el cielo dejando un sol brillante y se respira mejor. El levante en cambio es seco, caluroso, destroza los nervios, ilusiones y cristales y viene del Este, como Mary Poppins" analogías utilizadas por la artista para crear los personajes y las relaciones que los unen. Porque en Cádiz todo se mueve al ritmo que marca el viento, "no se puede elegir el viento, pero sí lo que hacemos con él: guarecernos, contemplarlo tras un cristal, seguirle la corriente, marchar en su contra... o utilizarlo para volar".



Al comenzar la obra nos zambullimos de lleno en este viaje que emprende Ainhoa (Carolina África) a Cádiz para visitar a su amiga Pepa(Paola Ceballos), una premisa sencilla, la del reencuentro de dos amigas, para una obra que nos habla de lo cotidiano, de la amistad y de la vida. Historias sencillas que nos hablan desde el corazón, con mucho humor y con la sinceridad de quien habla de sentimientos, de amor y de amistad. Una obra que desde la sencillez de su planteamiento consigue crear un precioso universo, lleno de personas especiales que crean vínculos de la nada, para soportar la dura carga de la vida. Una preciosa historia (con momentos dolorosos, pero siempre tratados con suma delicadeza) que nos habla de personas normales, con las que cualquier espectador puede sentirse identificado, tanto con sus sentimientos como con las reacciones que toman en diversos momentos de la obra. Una historia plagada de gente normal que nos demuestra lo extraordinarios que podemos llegar a ser.


"Vientos de Levante" nos habla del viaje de Ainhoa, una escritora en crisis tanto creativa como personal, hasta la bahía de Cádiz, donde vive su amiga Pepa, una psicóloga que compagina dos trabajos, en una casa hogar de enfermos mentales y en el área de cuidados paliativos de un hospital. La huida hacia adelante de Ainhoa, la llevará a conocer un mundo muy diferente al suyo, en el que todo transcurre a otra velocidad, la que marca el viento de levante. Pepa le presentará a la gente a la que cuida, gente entrañable con la que entablará relaciones de lo más particular. Mientras tanto, Pepa conoce a Sebastián, un enfermo de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), a quien ayudará a llevar su enfermedad, entablando una preciosa amistad.

En apenas unas semanas, el tiempo que Ainhoa permanece en Cádiz, aprenderá más cosas sobre la vida de las que habría podido imaginar. En esos días conocerá de cerca a esas personas ingresadas en la casa hogar, para descubrir la delgada línea (muchas veces inapreciable) entre la locura y la cordura, la lucidez que por momentos transmiten los enfermos frente a la estupidez de "los cuerdos" nos hace plantearnos lo cerca que estamos de la locura, o lo absurda que puede llegar a ser la vida y la sociedad en la que estamos. En estos días de fuertes rachas de viento, las protagonistas convivirán de cerca con la muerte, esa que nos llegará a todos y a la que debemos hacer frente como algo natural, disfrutando todo el camino hasta su llegada.  



Si preciosa es la historia de estos "Vientos de Levante", con la elección del elenco la obra coge aún más fuerza, por la verdad y sinceridad que transmite cada uno de los actores, haciendo del conjunto una auténtica delicia, de la que se degusta cada una de las escenas por lo entrañable, disfrutando de cada uno de los personajes, auténticas joyas para unos actores que en algunos casos deben desdoblarse en dos personalidades antagónicas, sin por ello perder ni un ápice de credibilidad ni de sensibilidad a la hora de transmitir los miles de matices de cada uno de ellos. 

Las relaciones que se van creando entre los distintos personajes de la obra son conmovedores, con amigos que se apoyan hasta el final, amantes que ocultan su identidad, enfermos que se agarran a la vida y ayudan a que el resto disfrute más de la suya, relaciones que nos conmueven y nos llegan muy dentro, por lo bien tratados que están los personajes y las situaciones, sin ningún alarde, caminando de forma mesurada por una realidad que podríamos vivir cualquiera de nosotros, pero con una pátina de optimismo que no suele acompañarnos.




Carolina África (Laura Cortón en tres de las funciones) y Paola Ceballos están maravillosas en sus papeles de Ainhoa y Pepa. Las dos desprenden una vitalidad abrumadora, y a la vez una melancolía que nos arrastra a su lado. Dos amigas que desde la primera escena transmiten su complicidad, su química, aportando a cada uno de los personajes una frescura que nos engancha en todo momento, tanto en su alegría como en su tristeza, por su sinceridad, por su belleza, por su verdad. Ainhoa es una mujer perdida que en este viaje vuelve a sentir, a disfrutar de la vida, y a sufrir por ella. Un personaje cargado de matices que África nos va mostrando en su justa medida, como quien tiene miedo de mostrarse ante el temor de que le hagan daño. Por su parte Pepa es todo alegría y vitalidad, transmite las ganas de vivir que su amiga ha perdido, mientras se hace fuerte a la hora de trabajar con gente a la que debe cuidar en todo momento. 

Si las actrices protagonistas están soberbias, el resto del elenco les secunda con maestría, interpretando dos personajes en cada caso. El genial Jorge Kent da una auténtica exhibición en su doble interpretación de Sebastián (el enfermo de ELA) y de Antonio (uno de los peculiares habitantes de la casa hogar para enfermos mentales). No podría decir en cual de los dos papeles está más descomunal, pero el tránsito continuo entre los dos es sencillamente descomunal. Jorge Mayor interpreta a Juan (amigo de Sebas con el que Ainhoa coincide en el tren) y a Maxi (otro de los pacientes de Pepa), papeles más comedidos que los de Kent pero con gran presencia en la obra. Por último Pilar Manso interpreta a la divertidísima Ascen (hermana de Sebas) y a Carmen (otra paciente). La personalidad de Ascen es uno de los puntos más divertidos de la obra.


En una obra de esta sensibilidad, el tratamiento de las distintas texturas en cada una de las escenas resulta admirable. La belleza de la iluminación creada por Tomás Ezquerra y Luz ET, nos transmite en cada situación una calidez determinada, lo que convierte a la luz en un personaje más de la obra, algo que resulta muy característico de la bahía de Cádiz. Este lienzo de infinitas tonalidades se sitúa en una sencilla e ingeniosa escenografía, creada por Almudena Mestre, que con unos simples elementos de madera es capaz de transportarnos de un tren a la consulta de Pepa, pasando por la casa hogar o la playa. Resulta fundamental el espacio sonoro diseñado por Nacho Bilbao, que hace que nos traslademos a la ventosa bahía y hasta notemos como nos golpea la arena de playa. Por último, el vestuario ha sido realizado por Carmen Mestre, dotando a cada personaje de una particularidad desde su indumentaria.

Todo en esta obra destila calidez, la de una historia cercana contada con mimo. A veces dar visibilidad a las realidades que nos rodean (y que muchas veces somos incapaces de pararnos a apreciarlas) es mucho más interesante, y necesario, que embarcarse en historias grandilocuentes. Una pieza tallada desde la sencillez para que nos llegue a todos como propia, una realidad convertida en teatro, o el teatro abriendo una ventana a la realidad más cotidiana.

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Vientos de Levante
Teatro: Sala Cuarta Pared
Dirección: Calle Ercilla 17
Fechas: De Jueves a Sábados a las 21:00
Entradas: Desde 12€ en cuartapared, entradas.com, atrapalo. Del 11 al 27 de Abril.


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