Teatro: El Viaje (Las crónicas de Peter Sanchidrián II). El Pavón Teatro Kamikaze

Es la ciencia ficción un género que no se estila mucho sobre los escenarios de los teatros, pero en ocasiones nos encontramos con montajes que nos recuerdan que cualquier género puede llevarse a cabo si se sabe como hacerlo, si se muestra desde lugares nuevos, con puntos de vista novedosos, con propuestas que, además de ser de un género determinado, nos engancha por lo mucho que contiene, tanto en lo que cuenta como en la manera de hacerlo.




La divertida comedia que aquí se nos plantea nos lleva por mundos de lo más variopintos, con personajes que se entrecruzan en un ramillete de historias de lo más surrealista, todas ellas con toques de humor realmente sublimes. Al entrar en la sala nos encontramos ante un espacio de lo más futurista, con extraños elementos suspendidos que serán parte esencial de la historia. Una desternillante historia mezcla de pequeños relatos que nos hacen una composición de lugar de lo que es el alocado viaje que emprendió la temporada pasada Peter Sanchidrián.



El Pavón Teatro Kamikaze vuelve a asumir la producción de este viaje interplanetario, en el que todo es posible. La obra que continúa la estela dejada por "Las crónicas de Peter Sanchidrían" vuelve a estar en manos de José Padilla, responsable del texto y de la dirección. Este viaje comenzó hace unos años en el Teatro Abadía con la pieza "Aracnos" (enmarcada en el ciclo "Entusiasmo"), que se puede considerar el germen de todo este peculiar viaje por mundos de lo más peculiares. Padilla comenzó a construir este viaje con una de las becas Kamikaze de dramaturgia, que desde el primer momento fue concebido como una trilogía (despegue, viaje y aterrizaje). El propio autor confiesa "como los kamikazes habían acogido dos estrenos míos, "Perra vida" y "Papel", y me produjeron mi versión libre de "La isla púrpura" de Bulgakov, tuve el morro de proponerles "Las crónicas de Peter Sanchidirán" para seis intérpretes, y pude escribir con un repartazo en mente", el resto forma parte de la leyenda que se ha ido creando en torno a este peculiar personaje, que parece salido de una de las películas de Javier Fesser (no de "Campeones" precisamente).


Padilla ya apostó en su debut "Sagrado corazón 45" por un género poco habitual, en este caso el terror. Autor de fulgurante carrera, cuenta sus trabajos como éxitos arrolladores. En su faceta de autor y director destacan títulos como "Haz clic aquí", "Dados", "Por la boca" o "Los cuatro de Dusseldorf", pero también destacan sus adaptaciones de clásicos como "La importancia de llamarse Ernesto" (Oscar Wilde) o "Trabajos de amor perdidos" (Shakespeare).



El autor, que gusta indagar en géneros poco habituales en las tablas como el terror y la ciencia ficción, dice que "mi teoría es que, después de cuarenta años de dictadura, había una necesidad social de tratar lo que se había vivido de la forma más real posible, se quería analizar en qué punto nos situábamos desde la cotidianidad. Esto fue en detrimento de géneros como la fantasía y la ciencia ficción. Ha habido mucho complejo y ya es hora de cambiarlo y de demostrar la profundidad que pueden tener". Padilla nos muestra como se pueden tratar todo tipo de temas enmarcándolos en una trama apocalíptica de ciencia ficción. Con un humor vehemente que nos engancha desde el primer momento, consigue poder hablar política, medios de comunicación o relaciones personales sin que nos demos cuenta de los saltos mortales a los que nos somete.



En este segundo episodio del viaje, los tripulantes tendrán que vérselas con todo tipo de personajes maquiavélicos que intentarán que no lleguen a buen puerto, en su búsqueda por encontrar al desaparecido Peter Sanchidrián. "En la anterior contábamos como un grupo de humanos escapaba del Apocalipsis en la Tierra a bordo de una nave espacial. Ahora narramos su viaje, y quedaría por ver el destino al que llegan". Pero no se asusten, cada una de las obras es independiente y puede degustarse sin haber visto la otra, quizás incluso sorprenderá más al descubrir el humor y todo lo que envuelve a esta misteriosa travesía intergaláctica. Como bien comenta Padilla "ambas están formadas por historias autoconclusivas, un poco al estilo de la serie de culto "The Twilight Zone"". Inspirado en autores como Robert Louis Stevenson o Arniches, esta pieza resulta un continuo sobresalto, en el que cada nuevo giro nos lleva a un lugar aún más insospechado en el que puede ocurrir cualquier cosa, sobre todo aquella que no imagines...



Los tripulantes del C.R.I.S.T.I.N.A. continúan su viaje por el espacio décadas después de la destrucción del planeta Tierra. En este viaje en busca de su capitán Peter Sanchidrián, desaparecido en extrañas circunstancias, tendrán que enfrentarse a todo tipo de pruebas que intentarán que no consigan su objetivo. Una nave intentará secuestrarlos para extorsionarlos, OPAS hostíles, viajes en el tiempo, personajes de dudosa reputación que intentarán sobornarles, pócimas que tienen efectos curativos, todo ello en un contexto de fantasía en el que todo puede suceder. El universo creado por Padilla no dejará de sorprendernos desde el primer instante, con situaciones que nos trastocarán de principio a fin. Un viaje en el que no debemos poner límites a nuestra imaginación. 



Todo comienza cuando la nave Vorga, capitaneada por Oleg Socuéllamos (el gran Pepe Viyuela, en otra interpretación memorable), asalta la C.R.I.S.T.I.N.A. para intentar extorsionarlos a cambio de su salvación. Lo que parece que será una historia convencional comienza a dar giros de lo más inesperados, para llevarnos a extraños lugares. Así como el Halcón Milenario podía viajar a la velocidad de la luz, nuestra nave irá surcando mundos paralelos, realidades diversas, para vivir extravagantes situaciones marcadas por el humor más descabellado, porque ya se sabe que cualquier cosa contada desde el humor es menos dura. Un universo caótico de personajes a los que sólo une la desesperación y el abandono, la lucha interna por no conseguir los objetivos. La pieza nos va mostrando a personajes de distinto pelaje, todos ellos al borde del abismo, en una carrera insaciable en busca de extrañas salvaciones.


La tripulación de esta embarcación sin un rumbo bien definido, sigue siendo dirigida desde lo más  profundo de la nave por la voz de Laura Barrachina, que será quien vuelva a dar voz a la ingeniosa embarcación. La interpretación de Barrachina es sencillamente portentosa, convirtiéndose (sin aparecer en escena) en uno de los puntos fuertes de este montaje. Como parte del pasaje continúan Cristóbal Suárez, Laura Galán, Antonia Paso y José Juan Rodríguez, mientras que el papel de María Hervás (nominada al Premio Valle-Inclán) es interpretado por Ana Varela (que ya la sustituyó en algunos momentos en la predecesora). Por su parte Juan Vinuesa, en el papel de Peter Sanchidrián, no aparece en escena, aunque su personaje aparece en determinados momentos de la obra en forma de proyecciones. El único "debutante" en esta nueva aventura espacial es el gran Pepe Viyuela, como ya hemos dicho antes, en el papel de Oleg Socuéllamos.



Todos los actores realizan varios papeles, en un alarde de interpretación, dando a cada uno su toque y creando verdaderas joyas en cada una de las historias. El polifácetico Cristóbal Suárez, que vuelve al Pavón tras sus dos colaboraciones con Carlota Ferrer, vuelve a desplegar toda su fuerza y su enorme plasticidad física para deslumbrarnos con papeles de lo más diferentes. Sin querer destripar nada de la obra, tiene un par de momentos estelares interpretando personajes que no tienen nada que ver con su persona... Antonia Paso deslumbra con su sola presencia, y va de menos a más en cada una de las historias, llegando al final con un personaje realmente memorable, con el que no podemos parar de reírnos. Maravillosa como siempre, consigue sorprendernos con sus camaleónicos cambios de actitud en cada momento.

Ana Varela construye cada uno de los personajes con elegancia, desde una imponente manera de saber hasta donde puede llegar en su crecimiento, dando en cada historia interpretaciones que nos sorprenden por su distorsión, su vehemencia y su perfecta composición generalLaura Galán con su apariencia de adolescente nos impone ternura, y con eso juega para abofetearnos con interpretaciones que nacen de las antípodas a todo lo que pensábamos que sería. Su escena final con Cristóbal Suárez como pareja es maravillosa, no la olvidarán en mucho tiempo. Por su parte José Juan Rodríguez explota su facilidad para el verbo rápido para crear unos acelerados personajes que nos inquietan por su velocidad, pero con los que no podemos parar de reír. Su gestualidad y la forma con la que se desliza por escena nos hipnotiza desde el primer momento.



Pero si sus compañeros de viaje están descomunales, el abanico de gestos y muecas, de caras y posturas con las que nos deleita Pepe Viyuela se convierte en uno de los epicentros de la obra. Uno de nuestros actores más capaces ahora de dominar su cuerpo consigue que con su sola presencia no paremos de reír. Con su facilidad para el clown, Viyuela consigue que cualquier gesto que haga se convierta en la mueca perfecta. Su político es una absurda locura, con la que no podemos dejar de divertirnos ni un segundo. Sus cambios de registro, desde el malvado Oleg Socuéllamos al citado político, se convierten en un auténtico crisol de personajes de lo más variado, en el que todo se muestra desde el control absoluto de la escena, su cuerpo, y los ritmos que se le debe dar en cada momento a cada historia.


Esta prodigiosa aventura se enmarca en la maravillosa escenografía creada por Eduardo Moreno y el Estudio Príamo, encargados del "sostenimiento sistémico del transbordador espacial" (como dicen en el programa de mano). Alarde técnico y estético que nos lleva desde el primer momento al espacio exterior, con unos contundentes elementos móviles que hacen las delicias de cualquier cinéfilo. La escenografía se completa con unos interesantes elementos móviles, de lo más polivalentes.

"Dando luz a los Green Lantern" tenemos a Pau Fullana, que consigue hacernos viajar en ambientes de lo más diverso. La "oficial de propulsión sonora" es Sandra Vicente, en un trabajo imprescindible en un montaje tan "tecnológico". La "delineación de los uniformes de la tripulación" corre a cargo de Sandra Espinosa, y la "metamorfosis facial y del cuero cabelludo" ha sido creada por Álvaro Sanper y Lupe Pino, para The Lab Makeup Studio.


El viaje al que nos somete el gran José Padilla es un alarde de humor inteligente, de situaciones extremas, surrealistas, en la que cada uno de los personajes nos encandilará desde sus miedos y sus fobias, en situaciones que parecen sobrepasarles en todo momento. Si el despegue de esta nave ha sido apoteósico, el viaje está siendo una locura genial, llena de momentos memorables. Con una tripulación como esta es difícil que algo salga mal. Impacientes estamos de saber como será el aterrizaje y el final de esta impactante trilogía, en la que la diversión está garantizada.

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El Viaje (Las crónicas de Peter Sanchidrián II)
Teatro: El Pavón Teatro Kamikaze
Dirección: Calle Embajadores 9
Fechas: De Martes a Sábados a las 20:30. Domingos a las 19:00
Entradas: Desde 23€ en TeatroKamikaze. Del 23 de Mayo al 16 de Junio.



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