Teatro: Alocada rutina. SOJO Laboratorio teatral.

La vida cotidiana puede ser en muchas ocasiones un gran escenario del que sacar grandes escenas, impecables momentos de ternura, dolorosos dramas que nos desmonten, divertidas anécdotas que nos hagan reír. Esta divertida comedia nos presenta la realidad que vivimos en píldoras edulcoradas, para que vemos nuestros propios errores y manías, nuestras paradojas, para que nos riamos un poco de nosotros mismos. En estos tiempos de tanta incertidumbre, es muy necesario aprender a reírnos de las cosas más rutinarias, para poder sacar el lado bueno a esta realidad que nos golpea.




Cuatro son las escenas más o menos cotidianas que se nos muestran en este ingenioso montaje. Tratadas desde muy diferentes perspectivas, nos llevan desde el esperpento más absurdo al realismo más desgarrador. Historias todas ellas de la vida cotidiana, pero pasadas por el filtro de la comedia, llevando las situaciones a extremos insospechados, pero dejando en cada uno un interesante poso para la reflexión. Esta producción de dSOJOproduce nos plantea situaciones que nos hacen revisar nuestros propios principios. Desde la comedia más desenfrenada nos hablan de la vanidad, del amor propio, del egocentrismo, del miedo al fracaso o de las relaciones personales. Muchos temas que se tratan de forma sutil, pero que dejan poso, para que nos los llevemos en la cabeza y sigamos dándoles vueltas.


Textos de Javier Galindo, Charlie Round o los hermanos Quintero que nos muestran un irreverente mosaico de lo que somos como sociedad, de nuestros miedos y nuestras concesiones, los estereotipos que marcan nuestras vidas y el "postureo" al que nos empuja la sociedad. Personajes de muy diverso pelaje que quieren huir de la rutina, de lo cotidiano, para explotar nuevas experiencias vitales. Algunos de ellos han sido empujados por la sociedad a encaminarse por estos nuevos senderos, otros intentan cambiar su propio destino engañándose a si mismos, pero todos ellos huyen de lo cotidiano y transitan espacios limítrofes, lugares más estrambóticos, más originales, menos comunes. La dirección corre a cargo de Juan Carlos Gandía, que hace una cuidada parodia de nuestra sociedad desde lugares muy diversos. Interesante trabajo desde la extracción de la esencia de cada escena y de cada personaje.



Este periplo por la cotidianidad más absurda nos coloca nada más y nada menos que en un velatorio, curioso lugar para comenzar una comedia. Tras el shock inicial de ver el féretro con el muerto presente (Javier Galindo impertérrito en su papel), asistimos a un divertido duelo de dos mujeres (fabulosas Marga Benedicto y Alejandra Casarrubios) en su afán por ser la más triste de la sala. La escena comienza fuerte, con la "desastrosa actuación" de Alejandra Casarrubios al intentar llorar al muerto. Pero si este comienzo nos parece del todo surrealista, la acción se va enredando en un sinfín de despropósitos, a cual más excéntrico, que nos deja atónitos. La secuencia se enreda sobre si misma hasta límites insospechados, para demostrarnos que nada de lo que veíamos de inicio era lo que parecía...


Si absurda y alocada nos pareció esta primera situación, no le va a la zaga la esperpéntica cita con la que nos sorprenden Alejandra Casarrubios e Irene Miranda en la segunda de las historias que componen la obra. Esta curiosa cena nos muestra a dos mujeres que se sitúan en las antípodas la una de la otra. Irene Miranda interpreta a una mujer elegante y educada, con cierto aire de superioridad y altanería, que guarda una exquisita educación pese a su corrosiva lengua que no deja títere con cabeza. En el lado opuesto nos encontramos a Alejandra Casarrubios dando vida a una histriónica friki, con una risa contagiosa, varios tics y muchos complejos no resueltos que intenta esconder con una verborreica conversación (casi podríamos decir que monólogo), en el que esquiva las excusas de su acompañante. Desternillante y muy bien llevada, no dejará de sorprendernos, con inesperados giros, en todo momento. Duelo interpretativo de dos inmensas actrices, que desde la comedia sacan a relucir todo su arsenal de muecas, gestos y verbo fácil, para regalarnos una brillante velada con sorprendente final.



Pero no todo van a ser alegrías en esta "Alocada rutina". Cuando parece que hemos entrado en el juego tan absurdo y extravagante que proponen las primeras historias, todo da un giro radical para pasar al más crudo de los dramas. Aunque con cierto toque de humor, bastante ácido y corrosivo, la tercera de las historias nos zarandea con su dosis de cruda realidad, pero esta vez tratada de una manera más cruda, más directa, más real. Un elegante ejecutivo (interpretado por Javier Galindo), estresado por su trabajo y superado por su situación familiar, llega a una parada de bus en la que coincide con una mujer indigente (inmensa Marga Benedicto en los miles de matices que da al personaje). Tras ciertos toques iniciales de humor, la escena se recrudece cuando descubrimos la verdad que cada uno oculta tras su ropa. Demoledora crítica social que nos deja en shock, en el que los dos actores van cambiando de registro de manera magistral, para que no veamos venir los golpes de realidad hasta que ya no podemos evitarlos.


Pero como no podíamos quedarnos con este nudo en el estómago, ya se encarga Irene Miranda de volvernos a la senda de la más desternillante comedia. Ella misma nos avisa que tras el drama vuelve la comedia, pero se queda muy corta, ya que lo que vamos a ver a continuación es una bomba. La propia Miranda hace las veces de narrador, maestra de ceremonias y actriz protagonista, para contarnos que hoy tiene ganas de discutir. Algo tan "aparentemente" serio, se convierte en un absoluto torbellino de momentos divertidos, en los que la actriz vuelve loco a su novio (Javier Galindo en modo de sufridor que no entiende nada y quiere evitar el conflicto). La desternillante actuación de la gallega va a más, no deja títere con cabeza y consigue que todo el público se rinda a sus pies.



El elenco, formado el día que asistimos a la obra por cuatro actores, está a gran nivel en todas las escenas. Todos consiguen grandes giros en sus diversos personajes, consiguiendo llevar al extremo situaciones de lo más diverso. En el caso de Javier Galindo (en este caso haciendo también el papel que en otras ocasiones realiza Iván Martín) pasa de muerto impasible (o no tanto) a novio desesperado, pasando por el ejecutivo que ve derrumbarse su vida ante sus ojos. Marga Benedicto, que comienza siendo la "mujer del fallecido", da un giro radical al transformarse en la ácida y sarcástica indigente de la parada del bus. Alejandra Casarrubios está desbocada en sus dos papeles, tanto en el velatorio como con su maravillosa friki, que nos enamora a todos desde su singularidad. Pero el cambio más salvaje lo experimenta Irene Miranda, que comienza siendo la estirada pija de la cena, para pasar a desmelenarse de forma genial interpretando a esa galleguiña con tan mala leche como retranca. 



Esta divertida secuencia de escenas entrelazan situaciones de lo más dispares. El montaje pierde un poco de ritmo en los intervalos entre ellas, debido a los cambios de escenografía (menos en la última, mucho más dinámica con la actriz retirando los elementos de la escena anterior). Algo a pulir, ya que la escenografía diseñada por Javier Galindo conecta perfectamente, desde su sencillez, con el tono de la obra. Cada una de las escenas contiene unos pocos elementos escénicos para apoyar la historia, que en el caso de la primera escena se convierten en elemento fundamental. Hay que destacar también la música de Natalia Quintana y Adán Huerta, que encaja a la perfección con el tono general de cada escena. El apoyo de la música resulta fundamental para los tránsitos entre las distintas partes de este puzzle.


Como dice la propia publicidad de la obra ¿Quién dijo que morirse, evadir una cita a ciegas, esperar un autobús o discutir con tu pareja tuviera que ser aburrido? Esta comedia nos pone frente a estas situaciones tan rutinarias para que aprendamos a reírnos de nosotros mismo. Una pieza que destila frescura y con la que podréis pasar una divertida velada. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: SOJO Laboratorio Teatral
Dirección: Calle de San Isidro de Sevilla 2.
Fechas: Desde el 5 de Julio. Lunes a las 20:00 y 22:00, Sábados a las 18:00, 20:00 y 22:00.
Entradas: Desde 12,99€ en sojoteatro.


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