Teatro: Tito Andrónico. Teatros del Canal

 Tras su abrumador éxito en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida del pasado verano, llega a Madrid este apabullante montaje, lleno de venganza y dolor, de ambición y traiciones, de asesinatos y venganza. Las luchas de poder son un tema muy recurrente en el teatro, ya que la vida está plagada de ellos. Esta obra, además de su poderosa facturación visual, es una crítica al poder, a la venganza, a la ambición desmedida, que enmarcada en la época romana podría ser el triste reflejo de cualquier sociedad contemporánea, en que muchos son capaces de cualquier cosa por conseguir sus objetivos.



Poderosa y desgarradora, esta obra nos habla de los instintos más básicos del ser humano, centrándose en la figura de Tito Andrónico. El tortuoso viaje que recorre entre el dolor y la venganza, entre la cordura y la locura, hace que este personaje transite todos los estados anímicos posibles. La historia le golpea, le castiga sus hechos iniciales, le condena al ostracismo, a vagar sin rumbo por el mundo de las tinieblas. Un personaje condenado a recluirse en un mundo de dolor por la pérdida de sus hijos, por todos los agravios que han realizado a su familia. Pero Tito Andrónico, lejos de bajar la cabeza, parece crecer con cada nuevo golpe, como si la sed de venganza fuese la vitamina que le guía.


La Compañía Teatro del Noctámbulo ("Contra la democracia", "Edipo Rey", "La decisión de John", "Áyax") nos traen este prodigioso montaje, cargado de violencia y dolor, de tragedia y venganza, de vísceras y sangre. Una pieza que conmueve, que sorprende, en la que la historia va degenerando hacia el lado más oscuro del alma humana, mostrando a seres maquiavélicos capaces de cualquier cosa por saciar su sed de venganza. Todo el montaje es espectacular, con ciertos tintes gore, escenas embadurnadas de sangre, personajes pasados de vueltas, épica y nobleza, bajeza y venganza. Todos los ingredientes propios de una película de Álex de la Iglesia o de Quentin Tarantino



El novelista y autor teatral Nando López ha sido el encargado de la versión de la que se dice que es la obra más violenta y brutal de Shakespeare. El autor de textos tan brillantes como "Barro", "De Federico a Lorca" (ambos estrenados en los Teatros del Canal), "Malditos 16", "La edad de la ira" o "Los amores diversos", se muestra fiel a su compromiso social, resaltando en el texto las luchas sociales, el virus que supone la ambición desmedida, la locura a la que lleva la obsesión por la venganza. El autor hace hincapié en el interior de los personajes, en su lado más instintivo, más animal, centrándose en los sentimientos como base de sus actos. La complejidad de cada uno de los personajes pone en valor a cada uno de ellos, con sus propios miedos y ambiciones, con su dolor expuesto de maneras muy diversas. Un viaje a lo más mezquino del ser humano desde los sentimientos que abocan a los personajes a cometer semejantes atrocidades.



El director de la obra Antonio C. Guijosa (con Pedro Luis López Bellot como ayudante de dirección) afirma que "la versión de Nando López es magnífica. Mantiene toda la acción, resalta el vuelo poético que tienen muchas de sus partes y la dota de un ritmo fenomenal. Hace lo que yo creo que debíamos hacer: facilitar que Shakespeare nos llegue de manera que con nuestra sensibilidad actual lo disfrutemos al máximo. Además ha introducido pequeñas variaciones -pero sustanciales- en los dos personajes femeninos, dándoles más recorrido y profundidad". El director de algunos de los mayores éxitos de los últimos años, como "Iphigenia en Vallecas" o la reciente "Solo un metro de distancia", aborda esta obra desde una plasticidad impactante, con la violencia explícita que nos llega a plantear a donde es capaz de llegar cada personaje por conseguir sus propósitos. Para Guijosa, la obra "nos enfrenta a nuestra pulsión de violencia, a la que pensamos que tiene justificación, a la que obtiene resultados deseables y a la que es un desastre en todos los aspectos. Nos coloca también frente a la dicotomía entre lealtad y rebelión de una manera muy interesante, puesto que ambas opciones en la función tienen resultados indeseados".


El propio autor de la obra, Nando López, habla así de la obra: "Tras diez años de guerra, Tito Andrónico regresa al fin a Roma, victorioso y con la reina goda Tamora y sus tres vástagos como prisioneros. Después de sacrificar, tal y como ordenan los ritos sagrados, al mayor de ellos, Tito solo aspira a buscar tranquilidad y reposo, pues bajo su duro gesto de general triunfante, vive también un hombre con el alma fatigada por la dureza de la contienda y la temprana muerte de la mayoría de sus hijos. Solo cinco quedan a su lado y entre todos ellos, no puede disimular su devoción por Lavinia, en quien ve la esperanza de un futuro que quizá pueda escapar a la violencia que lo ha acompañado a lo largo de su vida.
Poco durará, sin embargo, la calma: enseguida se verá obligado a interceder en las intrigas políticas entre Basiano y Saturnino, dos hermanos enfrentados por su derecho a la corona del Imperio. El voto de Tito a favor de Saturnino precipitará una cadena fatal de hechos que convergerán, siempre, en un instinto tan universal como peligroso: La Venganza".


La obra se centra en la figura de Tito Andrónico, interpretado por José Vicente Moirón, y su guerra continua con Tamora (Carmen Mayordomo), lo que les lleva a ambos a entrar en una espiral de violencia que no acaba en nada bueno. Moirón nos presenta a un Tito leal, que por cumplir con las leyes que le imponen se ve abocado a tomar decisiones que desencadenan la tragedia. El actor nos muestra un personaje al borde de la locura, impetuoso, que se va encolerizando al ver las desgracias que sufre su familia. Tito es impulsivo, impetuoso, visceral, agresivo por momentos, en una montaña rusa de dolor y venganza en la que se irá creciendo ante la adversidad. Junto a él, permanece en todo momento Marco Andrónico (interpretado por Quino Díez) su fiel escudero que le acompañará en su tortuoso viaje a los infiernos. 

El personaje sobre el que pivota todo el dolor de Tito es el de Lavinia (interpretada por Lucía Fuengallego), su única hija y la "niña de sus ojos", que sufre la ira de la familia de Tamora en una de las secuencias más desgarradoras de la obra. La interpretación de Lucía Fuengallego es desgarradora, tanto por lo que le ocurre a su personaje como por la manera tan magistral en la que lo muestra. La escena en la que la vemos tras ser violada es brutal. La actriz se descompone ante nosotros, notamos su dolor y su angustia, vemos en su rostro la incredulidad ante lo ocurrido, notamos en sus gestos la desesperación ante un acto tan cruel.



Como si de una lucha de bandas callejeras se tratase, en el otro lado tenemos a Tamora, una siempre eficaz Carmen Mayordomo, que sufre desde la primera escena el asesinato de su primogénito, lo que condiciona su sed de venganza durante toda la historia. Mayordomo nos muestra a una Tamora sedienta de poder y con ansia de venganza, cegada por conseguir su objetivo no presta atención a las consecuencias de sus actos. Tamora es una mujer altiva, que cree tener todo controlado y a la que sólo le importa su propio bienestar y la obsesión por la venganza. Junto a ella, sus dos hijos Guirón (Alberto Lucero) y Demetrio (José F. Ramos), hacen las veces de sanguinarios secuaces, obedeciendo cada una de las grotescas órdenes de su madre. Estos personajes nos son muy familiares, son los típicos matones que cualquier "malo de película" tiene a su servicio. Dos perros sabuesos sin muchas luces que sólo piensan en obedecer a su madre, sin importarles las consecuencias.



El resto del elenco lo forman Gabriel Moreno, en el papel de Saturnino, Jorge Machín (dando vida a varios personajes, como son Alarbo, Basiano, Marcio y Emilio), Alberto Barahona, interpretando a Lucio (el hijo de Tito que se revela contra la tiranía de Saturnino) y Guillermo Serrano (que da vida a Mucio y Aarón). Todos ellos hacen un trabajo excelso, en el que destacaremos a Guillermo Serrano con su maquiavélico personaje de Aarón, el moro que siembra el pánico y el dolor con cada una de sus acciones y disfruta enormemente viendo sufrir a sus víctimas. Un personaje desatado, a mitad de camino del bufón y el diablo, un loco que solo persigue el sufrimiento de los poderosos, sin temer siquiera por su vida.



La historia transcurre en un espacio escénico, diseñado por Juan Sebastián Domínguez, sencillo pero muy "moldeable". Varias piezas metálicas irán cambiando de forma y lugar para crear los distintos lugares en los que transcurre la historia, dando un aspecto de lugar frío que ayuda al ambiente general de la obra, en el que la tensión de las escenas piden un espacio neutro como el creado por Juan Sebastián Domínguez. Para crear este ambiente de misterio y tensión es fundamental el cuidado diseño de iluminación de Carlos Cremades, con un trabajo que juega con las luces y las penumbras de forma muy efectiva, dando en todo momento una textura siniestra a la obra. Interesante por lo singular es el vestuario creado por Rafael Garrigós, que viste a los personajes con indumentarias actuales, para hacernos ver la universalidad de la historia. La composición musical corre a cargo de Antoni M. March, dotando al montaje de un tono fúnebre y apocalíptico. Capítulo aparte merece el trabajo de caracterización y maquillaje de Pepa Casado, que consigue un efecto brutal con el personaje de Lavinia. Imponente y desgarrador, su trabajo marca el tono siniestro y gore de todo el montaje.


En definitiva, estamos ante un montaje primoroso. Una historia demoledora que nos pone frente a cuestiones como la violencia, el poder, la ambición o la venganza, tratados todos ellos de forma muy directa e impactante. Una obra visualmente poderosa, conceptualmente desgarradora, que nos lleva a transitar lugares oscuros, ambientes tenebrosos. Una pieza que nos lleva a plantearnos por qué todos los personajes utilizan la violencia para conseguir sus fines. Será que no creen en la justicia, será que la sed de venganza les ha cegado el intelecto, o será que hay en ciertos momentos en los que sale a relucir nuestros instintos más básicos.

El único pero que podemos ponerle a esta obra es el poco tiempo que va a permanecer en cartel, ya que pensamos que montajes como este deberían "dejarse ver" durante más tiempo. Esperemos que pronto podamos volver a disfrutar de esta sanguinaria genialidad. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatros del Canal
Dirección: Calle Cea Bermudez 1.
Fechas: Del 27 al 31 de Enero. De Miércoles a Domingo a las 18:00.
Entradas: Desde 9€ en teatroscanal.

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