Teatro: El médico de su honra. Teatro Cervantes

Llega al teatro Cervantes de Alcalá de Henares en el marco del Festival Iberoamericano del Siglo de Oro, la reposición de la obra de Calderón de la Barca, El médico de su honra. La inolvidable puesta en escena de Adolfo Marsillach con la que en 1986 inauguraba la Compañía de Teatro Clásico que vino a dar una nueva visión a la forma de representar los clásicos del Siglo de oro.

 



La mencionada adaptación supuso un punto de inflexión a la hora de representar el teatro clásico y más concretamente nuestro Siglo de Oro. Pero al igual que sucede con todos los cambios trascendentes no estuvo exento de polémica y como suele suceder tuvo tanto defensores (el éxito de público fue considerable) como detractores (la crítica, los estudiosos de Calderón e incluso los filólogos no dejaban en muy lugar la idea de Marsillach).

Como suele ocurrir con las grandes innovaciones, dicho montaje abrió la puerta a una nueva forma de ver, leer, entender y representar a los clásicos. El modo en el que hoy día disfrutamos de los clásicos no se entendería del mismo modo, sin el camino iniciado hace 35 años.

La opción de simplificar y clarificar el verso a costa de la versión métrica original supuso que fuera mucho más fácil su comprensión y consiguió atraer al gran público a estas obras.

 


El médico de su honra es una tragedia ambientada en un periodo muy agitado y turbulento de nuestra historia, el reinado de Pedro I.

Una comitiva real va hacia Sevilla, entre los integrantes se encuentra el infante Enrique (hermanastro del rey Pedro) que sufre una caída de caballo. Como consecuencia de dicha caída es llevado a una casa cercana para que se recupere. Dicha casa es la de Gutierre perteneciente a la nobleza sevillana y su esposa doña Mencía de quien Enrique estuvo enamorada en el pasado.

Nada más volver a verse se reanuda el cortejo por parte de Enrique pero sus propuestas e insinuaciones son rechazadas. El rey continúa el viaje hacia Sevilla y Enrique lo hará unos días después.

 


Por otro lado se encuentra Doña Leonor una joven sevillana que se siente ultrajada porque el mismo Gutierre le había prometido matrimonio y luego es abandonada. En presencia del rey Gutierre admite los hechos, pero justifica su actuación con la excusa de que Leonor era cortejada por otro hombre. Arias, sirviente del infante Enrique, confiesa que fue él quien entró en casa de Leonor, pero para ver a otra dama. Arias y Gutierre traban pelea ante el monarca, quien manda encarcelarlos a los dos. Es el momento que aprovecha Enrique para visitar a Mencía y tratar de seducirla. Gutierre pacta su libertad por unas horas con el carcelero y vuelve a su casa. Enrique se esconde, pero Gutierre sospecha, al encontrar una daga propiedad de aquel. Aumentan sus aprensiones de que su esposa lo engaña con el infante, por lo que su honor estaría en entredicho. Es entonces cuando decide ser él mismo médico de su honra, es decir, curador de su enfermedad social.

Gutierre contrata a un cirujano o sangrador, Ludovico, para que aplique, disimuladamente, sangrías exageradas y continuas a su mujer Mencía, quien acaba muriendo al poco.

 


Las sospechas se extienden muy pronto por toda Sevilla. Don Gutierre se defiende con ambiguas razones ante el rey don Pedro, que lo exculpa a cambio de que se case con Leonor. Esta sabe muy bien lo que ha pasado, pero asume todos los riesgos a pesar de que Gutierre le advierte que es el mejor médico para su enfermedad de la honra. Leonor había rechazado la mano de Arias y acepta casi temerariamente la de Gutierre; se muestra enamorada de él y, aun conociendo su medicina sangrienta para la enfermedad de la honra, piesa que con el matrimonio recupera la suya. El tema principal que trata Calderón en esta obra es la infidelidad y los celos, pero sobre todo el honor y la honra.

 


La obra aborda el tema con una profundidad y crudeza realmente asombrosas.Los hombres, celosos, a veces hasta la enajenación, fían su honor a la fidelidad de sus esposas. Gutierre es un caso extremo, pero seguramente era la típica personalidad del noble de su época. Manda asesinar a su esposa Mencía por sospechas de infidelidad; como las pruebas no son contundentes, actúa artera y maliciosamente. En todo este proceso podemos observar que no se habla de amor, sino de honor. El infante Enrique, hombre impulsivo y violento, se obceca en amar, o sólo yacer, con Mencía. Es el causante de todas las desgracias, pero no muestra ni cordura, ni arrepentimiento. Arias, otro noble, tira de espada para defender su hombría contra Gutierre, ante el mismo rey.

Dejando de lado la historia, destaca la impecable dirección de Roberto Alonso Cuenca que unida a la sobresaliente escenografía de Ricardo Sanchez Cuerda, la iluminación de Ion Anibal y el vestuario de Elda Noriega nos acercan una versión bastante fidedigna de la representación de Adolfo Marsillach, no en vano el director trabajó en estrecha colaboración con este último.

 


Muy acertada la puesta en escena con una forma muy original entrada en acción de los distintos personajes a través de unas rampas inclinadas al fondo del escenario.

Una auténtica maravilla el recurso a los personajes anónimos (vestidos todos de negro), muy útil desde el punto de vista del cambio de decorados y del movimiento escénico.



En definitiva, una manera ideal de dar inicio al Festival a la par que un merecido homenaje a la figura y al trabajo de Adolfo Marsillach, auténtico impulsor y que nos acercó el teatro clásico a todos.

VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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TeatroTeatro Cervantes.                                                                                                            Dirección: C/ Cervantes, 7. Alcalá de Henares.

Fechas: Del 10 al 12 de Junio. De Viernes a Domingo a las 20:00.
Entradas: Desde 12€ en clasicosenalcala.

Ficha artística y técnica.

Dirección de producción: Carmen García y Graciela Huesca.

Producción ejecutiva: GG Producción Escénica.

Iluminación: Carlos Citrynoyski.

Reposición iluminación: Ion Aníbal.

Escenografía: Carlos Citrynowski.

Reposición escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda.

Diseño de sonido: Carlo González.

Vestuario: Carlos Citrynoyski.

Reposición vestuario: Elda Noriega.

Versión: Rafael Pérez Sierra y Roberto Alonso.

Música original: Tomás Marco.

Ayudante de dirección: Pepa Pedroche.

Movimiento escénico y coreografías: Marta Gómez.

Dirección: Adolfo Marsillach

Dirección Reposición: Roberto Alonso Cuenca

Teatro

Una producción de la Comunidad de Madrid para el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro. Clásicos en Alcalá. Con la colaboración de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (INAEM)

Reparto:

Sergio Otegui, Álex Gadea, Manuel Navarro, Jorge Mayor, Verónica Ronda, Marta Gómez, José Manuel Seda, David Bueno, Antonia Paso, Fermí Herrero, Raúl Amores, Iñigo Moro, Andrés Requejo, Tue de Stordeur, Eider Badiola, Sara Cifuentes, Sara Mata.


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