El pasado martes se estrenó uno de los platos fuertes de la presente edición del Festival de Otoño, que llega a su fin estos días. La terrible historia de Liliana Rivera Garza fue llevada al papel en forma de novela por su hermana Cristina Rivera Garza, en lo que es la base de la obra de la que hablamos aquí. La versión de Amaranta Osorio llega ahora de la mano del director Juan Carlos Fisher y protagonizada por la actriz mexicana Cecilia Suárez, que nos hiela la sangre con una interpretación prodigiosa. Un relato desgarrador que nadie debería dejar de ver.
No te voy a destripar nada, porque desde el inicio se sabe que a Liliana Rivera Garza la mató su exnovio en 1990. La obra nos muestra la vida de Liliana pero no solo a través de los ojos, si no también de las personas que le rodeaban. Se estrenó el día internacional de la eliminación de la violencia de la mujer, lo que hizo que fuera mucho más mágica la representación. Además, en la platea, Cristina Rivera, su hermana y escritora del libro con el mismo nombre que ganó el premio Pulitzer el año pasado. No me puedo imaginar lo que supone para ella contemplar en una obra de teatro su libro, su historia, su dolor, y ver a su hermana viva en el cuerpo de la actriz mejicana Cecilia Suárez.
La obra está totalmente sustentada por la actriz Cecilia
Suárez. Transmite un gran respeto hacia lo que está contando, pero no es
para menos, ya que se enfrenta a un reto mayúsculo. Interpretativamente, en
su cuerpo y en su voz, se ven a una decena de personas (no me gustaría denominar
“personajes” ya que son historias reales), con un mínimo gesto, posición o
cambio de tono de voz, se identifican claramente. De todas formas, sutilmente,
ponen el nombre para que no nos perdamos ningún detalle. Además, es tan
complejo sustentar un monólogo, por sí, es un monólogo de 1h15min, sin que el
espectador pierda el interés, la emoción, y sienta el dolor, sobre todo
dolor por lo que se está narrando, que hizo que toda la platea se pusiera de
pie aplaudiendo enérgicamente y agradeciendo la gran interpretación.
Pero aunque está sola en la escena, se nota el gran
trabajo de dirección a cargo de Juan Carlos Fisher. Y me encantó la
escenografía e iluminación de Ingrid SAC. Para transformar un libro en obra
teatral, los pequeños detalles son importantes, y la escenografía es muy
poética, sencilla pero efectiva. Las páginas que encontró Cristina de
Liliana, sus textos en el suelo, las cajas para dar alturas, el teatro en
círculo… Y también el espacio sonoro de Alex Aller, todo a favor de la
obra, con una gran belleza y dureza a la vez.
Y es que no nos podemos olvidar que los datos dicen que en México 1 de cada 10 mujeres son asesinadas. Esta es la historia de Liliana, pero también representa a todas las víctimas anónimas asesinadas por hombres, y gracias al Festival de Otoño podemos acercarnos a estos feminicidios, y no olvidarnos de ninguna de ellas. En España son 1.333 víctimas mortales por Violencia de Género desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy. Que no se nos olvide ninguna de ellas.
Texto: Amaranta Osorio a partir de la novela de Cristina Rivera Garza El invencible verano de Liliana
Intérprete: Cecilia Suárez
Dirección: Juan Carlos Fisher
Asistente de dirección: Rómulo Assereto
Escenografía e iluminación: Ingrid SAC
Diseño audiovisual: Emilio Valenzuela
Diseño de vestuario: Juan de Dios
Composición original y diseño de espacio sonoro: Alex Aller
Diseño de cartel: Ernesto Moncada
Fotografía: Valero Rioja
Realización de escenografía: Mambo Decorados
Comunicación: María Díaz
Distribución: Fran Ávila
Coordinación de producción: Giuliana Gabetta
Producción ejecutiva: Rosa Fernández Cruz (COART+E)
Productores: Óscar Carnicero (La Teatrería) y Claudio Sodi (Magnífico Entertainment)
En colaboración con Contemporánea Condeduque



