Miss cosas y yo. Teatro del Barrio

Tras dos temporadas arrasando en el Teatro de La Abadía, la benjamina de la familia Travy nos presenta su montaje más personal en el Teatro del Barrio. Una divertida y particular versión del mundo, de su mundo, en el que podremos conocer un poco más a esta polifacética intérprete. Desde antes incluso de entrar a la sala, salió al bar del teatro y saludó a los presentes con ese buen rollo que desprende, ya nos tenía ganados para la causa. Pero lejos de conformarse con eso, Diana juega con nosotros, nos engaña y nos sorprende, hasta hacernos cómplices de su manera de ver el mundo.




Diana Pla Solina es una bomba de relojería que transmite empatía en todo momento. Con su cara risueña consigue enganchar al público desde que entramos por la puerta. El espectáculo comienza con el público aturdido, sin saber diferenciar la realidad y la ficción, el juego nos ha atrapado y solo podemos aplaudir, por la sencillez y la cercanía con la que ha sucedido todo. El público ha entrado de lleno en la trampa, ha mordido el anzuelo. Tanto, que se dirigen a la actriz para preguntarle por la salud de su padre (que sufrió un desmayo en una de las funciones de "Travy" en el Teatro de La Abadía hace unos días), le dicen si pueden salir a fumar, o hablan con ella como si la función no hubiese comenzado. Objetivo conseguido, el público ha entrado de lleno en la función. Diana debe gozarlo en estos momentos, al ver como la gente le sigue la corriente. No ha empezado el show (o al menos eso piensan algunos) y ya estamos rendidos a su simpatía, su vitalidad y su generosidad. 




Estrenado en La Badabadoc en el 2022, estamos ante una experiencia teatral casi inmersiva, en la que se rompe la cuarta pared para hacer partícipe al público del proceso creativo, para jugar entre todos en esta historia de autoficción en el que la actriz nos habla de sus procesos, de sus miedos y de su experiencia vital en la búsqueda de su lugar en las artes escénicas. Un ejercicio catártico de autoficción que, con una honestidad brutal, mezcla danza, teatro, clown y mimo para hablar desde el humor de cosas muy serias. Diana juega con nosotros, para pasar de la broma continua a hablarnos de sus miedos, de su infancia en la Barcelona de los 90. De repente el giro es total y la risa se convierte en silencio, al conocer lo que le pasó, simplemente por venir de donde venía. La crueldad en la niñez puede marcarnos toda la vida. Pero Diana nos sabe reconducir a la comedia, pero dejando claro que hay mucha verdad y mucho intento de sanación en este proyecto. Un trabajo de honestidad donde, descubriendo las heridas de infancia de Diana, posiblemente revisitaremos las que nos son propias.




La dramaturgia de Diana Pla Solina y Ferran Vilajosana es un meticuloso trabajo de orfebrería, en el que ir encajando la realidad (dura en la mayoría de los casos) con la ficción alocada y desenfrenada. Los dos han sabido como encajar cada pieza para tener al espectador entretenido en todo momento, para que no vea venir los continuos giros que hace la obra. La ficción y la realidad se solapan de forma ingeniosa, con precisión, en una especie de caos perfectamente estudiado. Todo parece que se desmorona en una puesta en escena centrada en la figura de la actriz, que como si de un mago se tratase, nos esconde las cartas para hacernos ver lo que ella quiere que miremos, mientras juega con el público entrando y saliendo de la ficción. Una fabulosa estructura que rompe con todo para hacer la obra mucho más cercana y accesible, para que Diana interaccione con el público para hacernos partícipes de todo lo que está ocurriendo. Hasta que la realidad del relato nos golpea, con la guardia baja, para que no olvidemos lo dura que puede ser la vida.




La actriz se ha atrevido a dirigir también la pieza. El resultado es impecable, pero viendo la complejidad de lo que quería contar, me imagino que habrá sido muy complejo acotar lo que quería decir y como decirlo. En esa reunión de sus siete personalidades supongo que alguna preferiría hacer más hincapié en la realidad y otra en la ficción, mientras una tercera continuaba pidiendo que hiciesen algo de comedia. El resultado de esta reunión salió redondo, ya que cada una de las personalidades de Diana se ven reflejadas en esta obra tan sencilla y compleja al mismo tiempo. Sencilla por el resultado, una obra muy divertida que convence a todo el que la ve. Pero de una complejidad máxima en la estructura de la misma, en la forma en la que todo encaja con precisión, en la profundidad de lo que cuenta, disfrazada de ligereza para divertir a la vez que deja poso para la reflexión posterior.




Con estos mimbres nos adentramos a conocer esta historia, mitad realidad mitad invención, donde conoceremos a una persona solitaria, que vive aislada del mundo. Una persona que solo quiere jugar para convertirse en todo aquello que anhela. En un viaje entrañable iremos conociendo sus continuos tropiezos y desdichas, al mismo tiempo que van apareciendo distintos personajes que le van robando el protagonismo. Este sería el argumento básico del montaje que Diana quiere presentarnos, pero la obra es mucho más compleja, comienza mucho antes de la entrada de este patoso personaje a escena y acaba con miles de ramificaciones en las que conoceremos la vida de la creadora al mismo ritmo que intentamos ver el final de este caótico montaje. Una diversión absoluta. Teatro y realidad unidos para llevarnos de la mano por distintas propuestas, para hilvanar diferentes argumentos, para ir conociendo poco a poco lo que llevó a Diana a convertirse en lo que vemos a día de hoy sobre el escenario. Una actriz impresionante, que se abre ante nosotros desde su clown más gamberro.



En estos vaivenes entre la realidad y la ficción la actriz nos atrapa, nos invita a participar, nos interpela, juega con nosotros. Pero dentro de la complejidad que para la actriz debe suponer esa sucesión de personajes sobre la escena, ella sigue luchando por decidir hacia donde lleva el espectáculo, que tono quiere darle, hacia donde lo quiere encaminar, que temas debe tratar. Mientras todo esto ocurre, uno de los personajes continúa insistiendo en que debe hacer algo que haga reír. La lucha interior de una joven creadora para intentar crear su primer espectáculo en solitario, del que solo quiere que sea mudo (spoiler, no lo consigue). Un trabajazo de honestidad y sinceridad, de verdad y compromiso por la profesión (más bien con el instinto creativo), que le lleva a exponerse y a mostrarnos sus debilidades, para poder sanar sus propias heridas y conseguir ser honesta con lo que quiere hacer. Siempre con el humor como aliado y bálsamo para todas las heridas.



Estamos ante un espectáculo muy personal, casi autobiográfico, y en él coexisten todas las disciplinas escénicas que la actriz domina, desde el teatro a la danza, pasando por el clown. La función se convierte en un master de expresión corporal, de dominio del espacio y del movimiento, de como usar el gesto como una herramienta más para transmitir emociones. La actriz ha creado esta ingeniosa pieza a partir de unos hechos que le ocurrieron a lo largo de su vida, con los que ha sabido entrelazar otra serie de elementos de los que quería hablar. Los miedos, el peso de la familia, la responsabilidad del nombre, la fragilidad de no poder ser una misma para encajar en determinados lugares. La actriz nos muestra su vida con una picaresca exquisita, que convierte cada hecho en un acontecimiento memorable. Un espectáculo lleno de humor que nos habla de asumir con amor nuestros fracasos.



Tengo que reconocer que no conocía a Diana Pla hasta que no la vi en "Travy" la pasada temporada. Pero desde que la vi en ese maravilloso espectáculo me pareció un portento de la naturaleza (como el resto de la familia). Una energía apabullante, una frescura que invade el escenario, una alegría desbordante, una generosidad que lo hace todo mucho más fácil. Artista formada en teatro físico, danza y clown, verla en escena es toda una experiencia, ya que verla moverse por el escenario es una diversión absoluta. Una artista multidisciplinar que sabe exprimir todos sus conocimientos, que sabe hasta donde puede exponerse para hacer crecer la obra. Un juego plástico impresionante de una actriz en estado de gracia. Un trabajo brutal de honestidad, donde la actriz hace de sus heridas de infancia, la mejor plataforma donde todas nos sentimos invitadas a acompañarla, revisitando al mismo tiempo nuestras propias heridas


Este espectáculo ha sido el primero de la compañía Nemin, creada por Diana Pla en 2018 con la idea de encontrar un espacio de creación e investigación con otros artistas y trabajar el lenguaje corporal, una unión entre danza, teatro y clown. Una obra que parte de la sencillez escénica para poner el foco en la actriz y en lo que se quiere contar. Como ella misma nos cuenta, la escenografía es una serie de retales encontrados en lugares diversos, que ayudan a crear ese espacio ambiguo en el que transcurre toda la trama. El resto hay que dejarlo a la genialidad de Diana Pla, capaz de llenar el escenario con su imponente presencia, sus hiperactivos movimientos y su desparpajo a la hora de contarnos su vida.



En definitiva, estamos ante un montaje delicioso, divertido, gamberro, que nos invita a jugar a la vez que nos deja poderosas reflexiones sobre la vida. La plasticidad de Diana en escena es impecable, cada movimiento sorprende, cada gesto nos recuerda a los mejores mimos, mientras que su verborreica dicción nos transmite una complicidad fabulosa. Todo en este montaje es diversión y buen rollo, saber hacer y precisión en cada paso, todo perfectamente hilvanado dentro de un aparente caos. Esperemos que pronto podamos volver a disfrutar de este espectáculo. Por ahora, como ya nos dijo ella misma, este mes en Madrid la ha destrozado y necesita regresar a su tierra. Esperemos que cuando llegue el Otoño vuelva con esa energía y buen rollo que desprende. Una delicia que todos deberían ver, saldrán felices de la sala, que ya es una gran recompensa.

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Teatro: Teatro del Barrio
Dirección: Calle Zurita 20.
Fechas: Del 28 al 31 de Mayo. De Jueves a Sábado a las 19:30. Domingos a las 18:00
Duración: 70 minutos
Entradas: Desde 16€ en TeatroDelBarrio.


Ficha artística

Creación e intepretación: Diana Pla Solina
Dramaturgia: Diana Pla Solina y Ferrán Vilajosana

Traducción: Espectáculo traducido del Catalán al Castellano por la propia autora y creadora.

Escenografía y vestuario: Duna Homedes
Iluminación: Núria Solina
Sonido: Neus Ballbé, Pau Matas

DIRECCIÓ ARTÍSTICA: Diana Pla Solina - DIRECCIÓ ESCÈNICA : Ferran Vilajosana - MIRADA EXTERNA: Oriol Pla, Jaume Madaula, Duna Homedes, Neus ballvé - VESTUARI ESCENOGRAFIA I ATREZZO: Duna Homedes - PRODUCCIÓ: Cia Nemin - RECEPCIÓ DE PROJECTE I MIRADA EXTERNA: Cia Mar Gómez - PROJECTE ACOLLIT PER : Sala Melmac - DISSENY DE LLUMS: Núria Solina - DISENY DE SÓ: Neus Bellvé, PauMatas. - FOTOGRAFIA: Adriana Olsina


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