Los pinceles borrados. Teatro Lara

Lo que pudo ser uno de los encuentros que habrían marcado la vida de ambas, nunca se llegó a producir. Ahora esta preciosa comedia (con los tintes dramáticos que llenaron las vidas de ambas) nos acerca a esa conversación que no ocurrió, pero que estas dos artistas del siglo pasado nos regalan para que podamos conocerlas un poco más, además de ver con perspectiva lo que fueron sus vidas, sus sentimientos, sus impulsos vitales y los hitos que marcaron sus vidas. Un viaje a lo más artístico del siglo pasado, para conocer las luces y las sombras de dos grandes pintoras.



El convulso siglo XX nos dejó historias estremecedoras de todas las personas que fueron víctimas de las Guerras, de las dictaduras, pero también de sus propias desgracias personales. Uno de los ejemplos más emblemáticos de la lucha por sobrevivir ante la adversidad es el de Frida Kahlo, que supo hacer de su drama personal el impulso para crear todo un mito, que en nuestros días es considerada como un referente en todo el mundo. Muy cercana a ella en muchas de sus facetas, tanto artísticas como de pensamiento, estuvo la pintora española Remedios Varo, mucho menos conocida para el gran público (al menos en nuestro país) pero una gran figura dentro del mundo del arte.



Esta producción de Pisando Escenario se estrenó la pasada temporada en los Teatros Luchana con una gran acogida, y llega ahora a la sala Lola Membrives del Lara para hacer las delicias de todo el que quiera conocer un poco mejor a estas dos fabulosas artistas, sus vidas, sus éxitos y los momentos claves que marcaron sus vidas. Con una deliciosa puesta en escena, la obra nos habla de este encuentro ficticio entre las dos pintoras, en el que nos hablarán de arte, política, amor, fama y sobre todo de lucha, de todo lo que cada una de ellas tuvo que hacer para conseguir un hueco en la historia del arte. La repercusión que a día de hoy tiene la figura de cada una de ellas es el punto de partida de la obra, venerada por todos la mexicana, y casi desconocida en su país la española.





El texto de Olga Mínguez Pastor es una preciosa historia que nos adentra en las biografías de las dos artistas a la vez que navegamos en el contexto histórico que les tocó vivir y que marcó claramente sus trayectorias. Una pieza que mezcla la realidad de sus vidas con la ficción del encuentro que nunca se produjo, una pieza surrealista que encaja a la perfección con la trayectoria de ambas (aunque Frida, por lo que nos dice en la obra, renegase de esa corriente artística) y que nos lleva de la mano con delicadeza y dulzura, con parsimonia y tranquilidad, como deben ser todas las conversaciones sobre las cosas importantes. La dramaturga elige a la perfección el carácter bien definido que le quiere dar a cada una de las protagonistas, el ritmo pausado que nos lleva por un sueño en el que recordar la vida, el talento y las desgracias de estas dos mujeres. Más allá de la "excusa" que elige la autora para enfocar este encuentro (el éxito de una frente al de la otra), lo más interesante de esta pieza es conocer la forma de pensar de estas artistas, sus miedos y sus anhelos, sus secretos y sus fobias, para conocer un poco más a la persona, lejos de los estereotipos creados alrededor de su figura (sobre todo en el caso de Frida).




Uno de los mayores aciertos de la obra, además del impecable texto, es la elección del ambiente en el que transcurre la historia. La mezcla entre lo cotidiano y lo divino, entre lo real y lo onírico, entre lo mundano y lo divino, es lo que hace crecer esta función y que nos atrape desde el comienzo. Las elecciones de dirección de Carmen Nieves son muy acertadas, desde la personalidad de cada una de las pintoras hasta el uso de las proyecciones para potenciar ese limbo en el que transcurre la conversación, todas las decisiones que va tomando hacen crecer la propuesta, haciendo que el público empatice cada vez más con los personajes, hasta el punto que querer brindar con ellos en el final de la obra. Hablo de lo acertado de la dirección desde ese lugar de ambigüedad de la escena, porque es lo que hace que la función sea creíble. Ese encuentro imposible debe ocurrir en un lugar en el que todo sea arte, belleza, emoción, misterio, y la directora consigue llevarnos a ese lugar misterioso en el que todo es posible.




La obra parte del encuentro entre Remedios Varo y Frida Kahlo. La española quiere saber en donde reside el éxito universal de la mexicana, mientras ella (considerada referente dentro del mundo del arte) no ha conseguido ese reconocimiento por el gran público, y como dice ella "no soy conocida ni en mi país". Con un talento mundialmente reconocido, Remedios no alcanzó la cotas de notoriedad de su compañera, y en esta conversación podremos conocer un poco más las razones, buscarlas en los resquicios de sus vidas y de las vicisitudes históricas que les tocó vivir. Las dos, en esta entretenida y por momentos tensa conversación, exponen lo que fue su vida y su relación con la fama. Como suele ocurrir, la que la tuvo la detesta y asegura que nunca la buscó, mientras que Remedios la buscó desesperadamente y fue un anhelo constante en su vida. En este punto y ante la perplejidad de Frida, tiene que reconocer que en los últimos años de su vida si alcanzó esa popularidad, o más bien un prestigio labrado con una larga carrera.



En mi opinión, este debate sobre el éxito es solo la punta del iceberg de todo lo que engloba esta fascinante obra, que nos habla de arte, de amor, de la vida de dos mujeres comprometidas con su tiempo, en unos años especialmente convulsos como fueron las primeras décadas del siglo pasado. Con esta discusión sobre la fama como telón de fondo e hilo conductor de la trama, la conversación engloba los pensamientos de dos de las mujeres más complejas e interesantes del mundo del arte. Desde dos vidas antagónicas, el arte las va acercando hasta coincidir en muchas de sus ideas sobre la política, el amor y el arte. Uno de los puntos más divertidos de la obra es el debate sobre la corriente del surrealismo, de la que Remedios era uno de los emblemas y de las que Frida siempre renegó. Mientras la mexicana huía de las etiquetas y del encasillamiento, la española se mueve más en los ambientes del arte europeo y se deja impregnar por las corrientes más vanguardistas de la obra. Una fabulosa lección de historia, de arte, de vida.





Pero nada de esto se sostendría, nada sería verosímil ni nos atraparía desde el primer momento, sin las fantásticas interpretaciones de Lorién Sauret, en el papel de Frida Kahlo, y Tiffani Guarch / Cristina Irala interpretando a Remedios Varo. Dos personajes casi antagónicos que las actrices consiguen ir acercando poco a poco, hasta el brindis final (con tequila, como no podía ser de otro modo). Lorién Sauret nos regala una Frida como todos la imaginamos, rebosante de alegría, sin miedo a los golpes de la vida, siempre positiva ante una vida que le dio muchos golpes. Lorién es una Frida luminosa, alegre, socarrona, que consigue ir templando la rudeza de su compañera a base de sarcasmo, humor y mucha verdad. En la función a la que asistimos, el papel de Remedios lo interpretaba una fabulosa Cristina Irala (a la que también podemos ver en la sala grande del Lara con "Por mis muertos"), que consigue transitar muchas emociones para ir acercándose a Frida. La pintora española está dolida y eso lo plasma con elegante sencillez Cristina, que construye una Remedios elegante, educada, altiva por momentos, pero que poco a poco se va haciendo más accesible y vulnerable, conforme nos va contando su vida.


Como ya dijimos antes, uno de los mayores aciertos es el ambiente de la obra, que transita entre lo real y lo onírico. La sencilla escenografía diseñada por Lorna deja todo abierto a las interpretaciones que queramos darle, un limbo en el que todo es posible. Fundamental en este aspecto es la cuidada iluminación de Teresa Carrillo Agúndez que juega con las tonalidades para mantener siempre ese halo de misterio que convierte cada plano en un cuadro, pura belleza. A esto hay que sumar las animaciones diseñadas por Raquel Puche, que van apoyando la historia en determinados momentos. Un gran acierto para los que no somos expertos en la obra de las artistas. Todo esto se completa con un cuidado diseño de sonido a cargo y la composición musical de Sara Álvarez. Terminamos con el excepcional diseño de vestuario de Cristina Irala y Pisando Escenario, que nos muestra la realidad de cada una de las artistas desde su aparición en escena. El color y la tradición de Frida frente a la sobriedad y elegancia de Remedios.



En definitiva, estamos ante una preciosidad de obra, un delicioso juego en el que aprender sobre arte, en el que podremos conocer a dos figuras irrepetibles, y que nos dejará con ganas de saber más sobre Remedios Varo (tengo que reconocer que no la conocía). Todo es belleza y emoción en esta historia, pese a que la vida de las dos protagonistas fue todo un calvario. En el caso de Frida la vida la golpeó en repetidas ocasiones, y ella siguió luchando hasta el final como una energía y una alegría increíbles. Remedios fue golpeada por la historia, por la realidad de su país primero (la guerra civil) y la de toda Europa después. En una continua huida hacia adelante fue forjando su carácter y su estilo. Dos mujeres valientes, guerreras, irrepetibles, que coincidieron en este mundo pero que dejaron su conversación más sincera para después de muertas. Una maravilla que esperemos tenga un largo recorrido.
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 Teatro: Teatro Lara. Sala Lola Membrives
Dirección: Corredera baja de San Pablo 15.
Fechas: Del 28 de Julio al 15 de Septiembre. Martes a las 22:00.
Duración: 75 minutos.
Entradas: Desde 16€ en Teatro Lara.


EQUIPO ARTÍSTICO

Tiffani Guarch / Cristina Irala
Lorién Sauret


EQUIPO TÉCNICO

Producción: Pisando Escenario
Producción Ejecutiva: Pisando Escenario
Dirección: Carmen Nieves
Dramaturgia: Olga Mínguez Pastor
Ayudante de dirección: Tiffani Guarch
Composición Musical: Sarai Ávarez
Escenografía: Lorna
Iluminación: Teresa Carrillo Agúndez
Diseño de sonido: Pisando Escenario - Sarai Ávarez
Vestuario: Cristina Irala y Pisando Escenario
Gerencia y regiduría: Pisando Escenario
Diseño de animaciones: Raquel Puche
Técnico de iluminación y sonido: Teresa Carrillo Agúndez
Fotografía: Cristina de Pedro
Road Manager: Carmen Nieves
Dirección Creativa: Nela Linares
Prensa y comunicación: Pisando Escenario (pisandoescenario@gmail.com)


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