La Cuarta Pared celebra sus cuarenta años con un ciclo de creadores vinculados con la sala y con su escuela y lo inician con Todas las casas, la primera entrega de lo que será Tríptico de la vida.
La Cuarta Pared celebra sus cuarenta años con un ciclo de creadores vinculados con la sala y con su escuela y lo inician con Todas las casas, la primera entrega de lo que será Tríptico de la vida.
Incluso en los momentos más crudos y desoladores hay gente que intenta aprovecharse de la situación y hacer negocio. Temática de rabiosa actualidad la que nos plantea esta función aparentemente inventada pero que por lo conocido en las últimas semanas parece no distar mucho de lo ocurrido en los meses más crudos de la pandemia. Y es que hay veces que la realidad supera a la ficción. Una ficción en la que conoceremos a políticos corruptos, periodistas sin escrúpulos, millonarios que se saltan las medidas del estado de alarma, expertos en comunicación ansiosos por vender su realidad, mangantes capaces de todo por trepar en el caos.
En estos oscuros tiempos de manifestaciones nazis y agresiones homófobas, cobra más interés si cabe este montaje, centrado en la persecución a la que fue sometido Oscar Wilde por su condición sexual, con el consiguiente juicio por sodomita. Unas acusaciones vergonzosas, pero que con los últimos acontecimientos vemos que no han sido extirpadas de este mundo. La persecución a una persona por su condición sexual, reflejado de manera directa y sin tapujos en esta obra, es uno de los males de nuestro mundo, tan dado a señalar al diferente, tanto sea por su condición, sexual, su raza o su aspecto físico.
Blog de crítica teatral. Entre todos difundimos cultura, porque solo no puedes pero con amigos y amigas sí.