Cuando el teatro decide cruzar la puerta del aula
El Teatro María Guerrero acoge
Grito, boda y sangre, un espectáculo que no se limita a revisitar el universo
de Bodas de sangre, sino que se atreve a algo más ambicioso: pensar el teatro
como un espacio verdaderamente compartido. No como un lugar al que “se accede”
con adaptaciones puntuales, sino como un territorio común donde todas las
personas —sordas y oyentes— pueden encontrarse en igualdad de condiciones.
