Leía “Aunque todo arda” de Juan Carlos Galdo, cuando recibí un mensaje, quizá desde la Costa Amalfitana.
Los prejuicios entre clases sociales, la justicia, la dignidad como mujer para enfrentar y enfrentarse a situaciones y personajes de todo pelaje para defenderse en una sociedad de valores aciagos. Todo aquello de lo que hablaba Lope de Vega en La Villana de Getafe, que permanece vigente e indefectiblemente inmóvil.

