A la
hora de seleccionar que obra de teatro ir a ver, son varios los criterios que
se pueden tener en cuenta. El autor, la obra, el reparto, la dirección….Por lo
que a mi respecta, esta vez sin duda ha sido el elenco y la dirección de este
Nudo gordiano que llega a la sala pequeña del Teatro Español.
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El
título de la obra nos lleva a una expresión muy utilizada, pero no sé si tan
conocida. La historia del nudo gordiano parte de un mito que
sucedió en Frigia (lo que hoy es Turquía). Los frigios buscaban rey y para ello
acudieron al oráculo, quien les vaticinó que lo sería la primera persona que
entrase en la ciudad montado en un carro con un cuervo posado en él. Y esta no fue
otra que Gordio, un humilde campesino. Fundó la ciudad de Gordio y, en agradecimiento,
ofreció su carro al dios Zeus atando la lanza del carro al yugo con una cuerda
de corteza de cornejo. El nudo era de una enorme complejidad pues los extremos
estaban escondidos en su interior y era imposible ver dónde empezaba o dónde
terminaba.
