Teatro: La ridícula idea de no volver a verte teatro. Teatro Fígaro

Las relaciones personales son universales, la pérdida de un ser querido duele igual a día de hoy que a principios del pasado siglo (o de hace veinte). La relación de compañerismo que se puede llegar a crear entre la pareja debe ir más allá que lo que "impone" la sociedad, llegando a lugares de igualdad que como colectivo nos queda mucho para llegar. Las parejas se componen de infinidad de pequeñas complicidades, elementos que cimientan lo creado y que hace de esa unión algo más sólido que la propia sociedad en la que viven. La pérdida de una de las partes puede hacer tambalear, no solo los sentimientos de la otra parte, sino toda su existencia.



Venimos con el alma encogida, ya que sabemos lo que venimos a ver. Una de las novelas más deliciosas y a la vez más tristes de los últimos tiempos es el punto de partida para crear esta obra. A mitad de camino entre una biografía y un ensayo sobre las relaciones entre las parejas, la novela entrecruza la biografía de la científica Marie Curie y la relación con su marido, y los pensamientos de la escritora en torno a la muerte de su pareja.



"A mi me sucedió que tomé mi duelo como una enfermedad de la que había que curarse cuanto antes. En nuestra sociedad la muerte es vista como una anomalía y el duelo, como una patología. Yo no quería sentirme avergonzada por mi dolor. Así que procuré plegarme a lo que creía que la sociedad esperaba de mi tras la muerte de Carlos. En los primeros días la gente te dice: "llora, llora, es muy bueno", y es como si te dijesen "es absceso hay que rajarlo y apretarlo para que salga el pus". Y precisamente en los primeros momentos es cuando menos ganas tenía de llorar, porque estás en shock, extenuada y fuera del mundo" palabras que salen de las entrañas para intentar comprender lo que se siente ante la pérdida de la pareja. Mitad terapia, mitad exabrupto para conseguir recomponer el alma y volver a situarse en un universo al que ahora parece no pertenecer.  




Esta obra es una versión de la novela homónima de la escritora Rosa Montero, autora siempre muy concienciada con la figura de la mujer, tanto en la actualidad como a lo largo de la Historia. Escritora de gran éxito, siempre ha plasmado en sus libros todas sus inquietudes, realzando siempre la figura de la mujer como figura esencial en sus novelas. En este caso el texto gira en torno a la figura de Marie Curie y el suyo propio, mostrando un paralelismo entre la actitud de ambas frente a la pérdida de su pareja. Montero es una periodista, entrevistadora, columnista, pero sobre una de las novelistas con más popularidad y prestigio de nuestro país. Obras tan destacadas como "La hija del caníbal" (por la que obtuvo el Premio Primavera), "La loca de la casa" (premio Grinzane Cavoir), "El corazón del Tártaro", "La carne" o su reciente trilogía de ciencia ficción "Lágrimas en la lluvia", "El peso del corazón" y "Los tiempos del odio". En todas ellas es preponderante la figura de la mujer y el tratamiento tan profundo que le da estos personajes femeninos.


Este precioso proyecto ha sido llevado a cabo por la Compañía Arán Dramática, fundada en 1990 por María Luisa Borruel (actriz protagonista de la obra) y Eugenio Amaya (director de la obra). La obra es fiel a la novela, intentando mantener toda su contundencia, basada en la figura de la mujer. Para esta compañía extremeña la novela es "una oportunidad para explorar la relación entre literatura y teatro". Una novela que tenía esencia teatral, por la lucidez con la que llega a hablar de un tema tan difícil como la pérdida de la persona amada.

Arán Dramática debutaron con "Estrellas en la madrugada" y tras una larga carrera tienen más de veinte montajes a sus espaldas. Candidatos a los premios Max en 2014 por su obra "Anomia" (autoría teatral) y en 2015 por "Coriolano" (mejor actriz de reparto, mejor actor de reparto y versión teatral). Entre su larga trayectoria destacan además títulos como "La Torre", "En familia", "Mujer rota" o "La serva padrona".


Eugenio Amaya ha sido el encargado de la dirección y la dramaturgia, intentando en todo momento mantenerse fiel a la novela original. Un montaje elegante que nos llena de dolor y de esperanza, con momentos demoledores que se entrelazan con preciosas escenas que no enternecen, todo ello con un ritmo pausado, que nos permite no perdernos un solo detalle de un texto tan duro como sincero. Este es el tercer monólogo en que trabajan mano a mano Eugenio AmayaMaría Luisa Borruel, tras "Mujer rota" y "Tejas verdes".



La escritora consigue una historia que se mueve "entre el recuerdo personal y la memoria de todos, el análisis de nuestra época y la evocación íntima, habla de la superación del dolor, de las relaciones entre hombres y mujeres, del esplendor del sexo, de la ciencia y de la ignorancia, de la fuerza salvadora de la literatura y la sabiduría, de quienes aprenden a vivir con plenitud". Una historia que nos hace viajar de lo general a lo particular, de lo más íntimo a lo más común, de las vivencias propias de la escritora a la vida de Marie Curie como ejemplo de mujer que sufrió una pérdida de manera similar a la de la protagonista. La autora nos muestra sus recuerdos más íntimos, sus dudas y sus temores, a la vez que nos voltea hacia la vida de científica, para ver como muchas de las cosas que le suceden son de carácter universal.


En todo este baile emocional todo gira en torno a la figura de la artista, interpretada de forma fantástica por María Luisa Borruel. Una actriz acostumbrada a enfrentarse a textos contundentes en "primera persona" afronta este tour de force desde la seguridad de quien se ve capacitada, de quien transita terrenos conocidos. Ha sabido transmitir todos los matices que la escritora mostraba en la novela, una angustia por la pérdida que se sopesa con unas ganas por continuar con la vida. Una difícil propuesta que solventa con maestría, acercándonos aún más a los personajes de los que habla, mostrando cada nuevo recuerdo como algo mágico, cada experiencia como algo inolvidable.


La escenografía nos sumerge en el lugar de trabajo de la escritora, un lugar acogedor e íntimo que ha sido diseñado por Claudio Martín, se acompaña por diversas proyecciones de fotografías de la científica que corren a cargo de Álex Pachón. Esta calidez que transmite el espacio escénico se debe en gran parte a la iluminación creada por Xavi Mata. La música que nos acompaña a lo largo del relato de la protagonista ha sido creada por Óscar López Plaza, arropándonos en los momentos más duros de la obra y guiándonos como si fuese la banda sonora de sus vidas.

Impactante era la novela por la sinceridad y la forma en la que transmite los sentimientos más profundos y dolorosos de una persona. La obra de teatro se mantiene fiel al texto original y consigue llegar a la esencia del mismo, sin perder ni un ápice de su fuerza y su dureza. Un montaje diferente que nos adentra en lo más profundo de nuestros miedos, pero también reivindica la figura de la mujer y su indefensión ante muchos tópicos de nuestra sociedad. Es increíble como muchas de las cosas que sufrió Curie, pese al apoyo de su marido, siguen ocurriendo en nuestros días. 
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La ridícula idea de no volver a verte teatro
Teatro: Teatro Fígaro
Dirección: Calle Dr. Cortezo 5
Fechas: Lunes a las 20:30.
Entradas: Desde 15€ en gruposmedia. Del 7 de Mayo al 29 de Julio.


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