El método Grönholm en Teatro Cofidis Alcazar



Pruebas psicotécnicas, test, entrevistas en grupo, entrevistas personales. Todos hemos pasado por alguna de estas pruebas alguna vez, en las que los equipos de recursos humanos de cada empresa, analizan al milímetro nuestras actitudes y aptitudes. Desde la capacidad de liderazgo hasta la capacidad de proponer y convencer al resto. Recursos humanos decidirá si eres el candidato elegido o serás víctima del tan temido “ya le llamaremos”. 


Pero el método Grömholm, señores, resulta que existe en realidad, que no es una invención del dramaturgo. No serán otros los que decidan quien es eliminado, seremos nosotros mismos junto al grupo, los que decidamos quien se queda fuera de la entrevista. Mientras tanto, coach, psicólogos, todo un equipo que no se entromete, solo observa.  
Si eres el último en ser eliminado, tendrás mas posibilidades de ser contratado. Todo un dislate, donde la competitividad y la ley del mas fuerte serán los protagonistas y el hilo conductor de un juego muy serio.


Hacer una entrevista de trabajo es sin duda un trabajo en sí mismo, la solución no es tomarse la entrevista a broma, sin duda, pero quizá sí sea tomarse una entrevista como un juego. Un juego de roles en el que tu objetivo es ganar al otro, como cuando juegas al Monopoli, amasar dinero y hacerte con todos los inmuebles de la ciudad, aunque tu realmente vives de alquiler y tu objetivo sea llegar a fin de mes.  Perder el pudor, y no mentir, sino jugar al “Entrevista de trabajo”. 


Jordi Galcerán convierte en éxito de taquilla todo lo que toca, así fue con “El crédito” o “Burundanga”, obras ligeras, entendibles por el público, rozando la irrealidad desde el humor, en las que todos nos podemos sentir identificados. Sin duda el estilo como guionista le acompaña en todas sus obras, con un lenguaje muy particular. Obras en las que nos reiremos de los personajes, sonrojándonos por tanto de nuestras propias actitudes.
Galcerán en El método Grönholm toma la realidad como punto de partida, pero no se acerca a situaciones mucho mas rocambolescas que se están produciendo en el mercado laboral actualmente. Serán pinceladas de hasta donde somos capaces de llegar por un puesto de trabajo.  En definitiva la realidad supera siempre la ficción.


Se lo contamos:
“...Los últimos aspirantes a conseguir un cargo ejecutivo en la multinacional Dekia se someten a la prueba final del proceso de selección. Una prueba conjunta en la que el procedimiento propuesto por la empresa se convierte en un combate donde la astucia, la crueldad y la falta de escrúpulos parecen no tener límites. ¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar para conseguir lo que siempre habían soñado?”.

Una propuesta, dinámica, divertida en la que el patio de butacas no parará de reír a lo largo de la función. Tamzin Towsend toma las riendas en la dirección de un formato ágil, con diálogos picados acompañándose de un elenco que ha sabido hacer fácil, lo mas difícil, generar verdad en personajes que podrían ser reales. Un elenco que se mueve cómodo en escena,  entre astucias y mentiras, para no ser eliminados, para dar su mejor cara a aquellos que les observan. 


Será Luis Merlo en el papel de Fernando, sin duda quien tenga menos pudor a la hora batirse con el resto, en esto que parece como les dijimos sea un juego de roles y es que quizá no tenga nada que perder y sea por eso, por lo que muestra sus cartas con mas estulticia. Serán ustedes los que tengan que descubrirlo, ya que como siempre, preferimos no contarles los tejemanejes de la entrevista. Destaca en Merlo carisma y conocimiento del hecho teatral, convirtiéndose en protagonista de la trama, con un compañerismo sobresaliente con el resto del elenco. Vimos a un Jorge Bosch como Carlos, desenfadado e inteligente en sus entradas, sabiendo aprovechar los momentos mas altos de energía y texto para hacer reír a carcajadas a todo un público de butacas.   Vicente Romero  en el papel de Enrique, aquel entrevistado, que  aunque intente evitarlo,  muestra toda su inseguridad, todas sus carencias y todo su desconocimiento. Marta Belenguer interpretando a Mercedes, tiene todas las papeletas para ganar al resto. Un público ya parte del equipo de recursos humanos, yo por ejemplo, entendíamos que era la candidata perfecta, avispada, estratega, competitiva, viendo los puntos débiles del resto de compañeros, su imagen de ejecutiva agresiva la acompañaban... el desenlace parece estar claro. Pero no seremos nosotros los que decidamos, sino el propio grupo, recuérdenlo.  Un enredo sin duda de lo mas entretenido, que hará que los noventa minutos que dura la función se pasen volando. 
Y todo esto tiene un motivo, siempre hay un motivo por el que actuamos de una u otra manera. Fue divertidísimo y sorprendente irlo descubriendo. 


Anna Tusell en el diseño y Mambo decorados en la construcción de escenografía,  nos sitúan en la que pudiera ser una sala de reuniones de cualquier gran empresa, fría sin demasiados artificios, únicamente los sofás necesarios y el logotipo de la empresa.  Un cajón que se abre y cierra y del que saldrán las temidas pruebas, junto al diseño de iluminación por parte de Felipe Ramos, que nos muestra en que tipo de empresa vamos a pasar los próximos noventa minutos. El diseño de vestuario por parte de Gabriela Salaverri nos indica ya, los tipos de perfil que veremos en cada aspirante.



Vente al Teatro Cofidis Alcazar y decide cuál es el candidato perfecto, quizás aciertes, quizás no. Yo, ¡ no acerté !

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El método Grönholm
Teatro: Teatro Cofidis Alcazar
Dirección: Calle Alcalá 20
Fechas:  Del 10 de enero al 28 de junio de 2020. Miércoles, jueves y viernes: 20:30 h. Sábados: 19:00 h. y 21:00 h. Domingos: 19:00 h.
Entradas: Desde 16€ en gruposmediaticketeaatrapalotaquilla 

         

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