Lehman trilogy balada para sexteto en tres acto en Teatros del Canal

 
Desde una madrugada de un mes de septiembre de un año a mediados de un siglo ( el XIX) hasta una mañana de un día de un mes, también de septiembre , de un año a principios de otro siglo ( el XXI, el nuestro, pandemias aparte ) este montaje nos cuenta la historia de una familia , y a través de ella, la historia económica, moral y social de un país, léase los States, y por ende, del mundo capitalista (muy recomendable para cualquier profesor de Historia Contemporánea).
Así es Lehman Trilogy, que a golpe de tic tac, y tras una introducción simbólicamente muda y original, nos presentan a unos hermanos que tras salir de su Alemania natal llegan a la tierra de las oportunidades, del dólar, DEL SUEÑO AMERICANO. (Wellcome to America) “No se tira nada. Todo se vende “. Henry, Emanuel y Mayer no embarcan en un torbellino histórico en tres actos, con un trasfondo judío presente a cada momento (demasiado presente quizá) donde a ritmo de carrusel, Peris Mencheta nos invita a subirnos a ese tren, a su peculiar barco pirata, que nos irá llevando al corazón de la gran manzana, gusano incluido. Another day, another dollar”.
Una narración actuada, un teatro narrado, una historia detallada donde lo trascendente no es el que, quien o quienes, ni siquiera el cuándo ni el donde, lo que nos llega es el cómo. Brazo, cerebro y patata se convierten en los grandes intermediarios reconocidos de la historia, la adecuación y la búsqueda de dinero con dinero y sin escrúpulos, de la importancia de lo que no se ve en un mundo cada vez mas carente de humanidad. Algodón, café, petróleo, ferrocarriles, matrimonios, rivales anulados, aviones, dinero, dinero, mas dinero. Y todo comienza con un cartel en un viejo almacén de Montgomery, Alabama. Lehman Brothers, con letras amarillas, sí, que destaque. Los tres hermanos. Los Lehman, o Liiman, como se dice por allá. Judíos, si, son judíos. Nos lo recalcan una y otra vez con sus bailes, expresiones y tradiciones. Que lejano nos queda, ¿o no?
Un montaje lleno de velocidad, de energía, cargada a pulso en los hombros de estos seis actores, que, en una sincronización maravillosa nos envuelven en un parque de atracciones donde es difícil bajarse, con decenas y decenas de personajes, sin un Gregorio Samsa definido. Cerca y lejos de Kafka. Los tres actos de la obra nos van enganchando, nos van metiendo en esa rueda que gira y gira sin parar , a golpe de dólar, a ritmo de subidas y bajadas, de equilibristas, columpios, coches , barcos, engranajes , maletas viajeras con cajones que simbolizan el levantarse una y otra vez. Buscamos la mujer perfecta, el dinero perfecto.
El poder. La Bolsa (de la que nunca he entendido nada) cobra protagonismo junto a los sueños de estas generaciones que nunca se rinden , que siempre renacen cual Ave Fénix Yanki, crisis, epidemias y guerras aparte. A golpe de musical, estos seis cantores, narradores, truhanes, relatores, juglares, farsantes, judíos, hermanos, primos, sobrinos, esposas, políticos, monstruos, trileros, proxenetas del poder, nos conducen en su ruleta por las sensaciones que nos transmiten. Y todo ello con un trabajo físico y de presencia en escena admirable. 
En perfecta comunión con lo que van construyendo, con verdad. Hacen de estos personajes crueles y despiadados, unos seres amables, con sus idas y venidas. Con sus miserias también. De carne y hueso. Si bien resaltaría un personaje inmortal. Bobby, a lo Kennedy, que nos da el equilibrio final de construcción de un personaje entre tanto deambular, y en él fijamos la atención, en una sobriedad que destila poder por los cuatro poros. Seguridad. Válido para esta nuestra sociedad, tan dominada y necesitada de Bobbys que nos marquen y nos hagan ser y sentirnos valorados (tanto vales tanto tienes ).
Un trabajo de solidaridad, esfuerzo, humildad y confianza. Gracias a todos y cada uno de los actores ,que con un trabajo admirable nos introducen en los entresijos comerciales y deshumanizados de esta historia. Con unas transiciones espectaculares, unas creaciones en escenas acertadas, estos seis personajes en busca del poder, que no de autor, nos transportan en su tren, en el ferrocarril del dólar, donde todo vale . Personajes que van creciendo, los Lehman , rodeados de tantos y tantos secundarios de lujo en una sociedad embrutecida. Hijos, nietos, primos, hermanos… Lehman todos ellos. Esta adaptación de Peris Mencheta exprime el texto de Stefano Massini, y nos ofrece un formato distinto de teatro, ágil, dinámico, vivo.

Y todo apoyado en una iluminación, escenografía y vestuario que envuelven este devenir familiar a lo largo de sus vidas con una ambientación maravillosa y cambiante, que va sacando partido de cualquier clavo, de cualquier nota, de cualquier caja o sombrero. Luces de candilejas en el carrusel. Un idioma para todo el mundo. Un montaje también para todo el mundo. Para disfrutar en los teatros del Canal, con o sin dinero en el bolsillo. Siempre nos quedará la Bolsa. Thank you, Mr Lheman.

 
Lehman trilogy
Teatro: Teatros del Canal
Dirección: Calle de Cea Bermúdez 1
Fechas: Desde el 23 de Septiembre hasta el 18 de Octubre
Entradas: Desde 14,30€. De martes a sábados 20.00h Domingos 18.00 h 
 

 
 
 

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