Emilia en Teatro del Barrio

En las próximas líneas vamos a hablar de nosotras, porque hablar de Emilia Pardo Bazán es hablar de todas. De la lucha consciente por ser autosuficiente y ante todo del reconocimiento propio.

Textos, conceptos y discursos hasta la extenuación sobre nosotras, escritos por hombres en muchos casos. Todos saben lo que sentimos y así seguimos. Un totum revolutum de ideas, que nublan el camino que comenzaron las pioneras, el camino por el que lucharon a veces se torna pedregoso porque la brújula parece perder el norte, nuestro reloj parece haberse parado, se hace de noche y no nos damos cuenta.

Esta obra es una suerte de maestra relojera que meticulosamente pone cada pieza en su lugar para que todo, vuelva a funcionar y si se cuida bien no vuelva a estropearse, a pararse el tiempo en este caso de lucha, que sigan contando los minutos y las horas y que tenga sentido el paso del tiempo. Que no constate un paroxismo existencial, por respeto a ellas y a nosotras.

Proclamamos que juntas somos mas, que somos mas fuertes y es algo con lo que estoy incuestionablemente de acuerdo, pero ellas, a las que tanto debemos utilizaron su ingenio, su inteligencia y nada, absolutamente nada, las frenó en su empeño por ser ellas mismas. Lucharon por ellas, por todas.

Emilia supone la claridad necesaria, para entender, para volver a colocar el foco. Una obra que  se convierte en imprescindible por su lucidez. Una obra que todo colectivo social, que toda persona debiera interiozar y hacer suya.

Porque hay algo clave en esta obra y de estricta actualidad. Continuamos necesitando el reconocimiento del otro para sentirnos inteligentes, ingeniosas, fuertes, vivas. Emilia lo define a la perfección, es el reconocimiento propio el primero e inexorablemente el mas importante de todos. El reconocimiento a nuestro talento mismo, a nosotras mismas será el que nos impulse en la lucha, el que nos empuje a enfrentarnos con aquel que ponga en cuestión nuestra valía. Si no conseguimos está máxima el reconocimiento social, nunca será suficiente, siempre fallará algo.

Emilia se convierte en una joya, hecha teatro. Una obra sobresaliente que abre los ojos, desempaña las gafas moradas y pone en hora el reloj parado.

Noelia Adánez y Anna R. Costa construyen un texto en el que nada sobra, fuerza, delicadeza, elementos biográficos engarzados a la perfección que hablan de la historia, pero no “historian”. Un texto que yo voy a intentar conseguir y que recomiendo hagan lo propio después de ver la función, para de vez en cuando ubicar, si notamos que la brújula pierde su norte.

Un lenguaje tan rico y a la vez tan cercano que embauca a todo un patio de butacas, que llega desde la elegancia y la hilaridad. Nos habla de la mujer, de la escritora, de la madre, de la amante, de conceptos universales y de una lucha, la lucha por la igualdad de oportunidades independiente del género pero también de la clase social. Porque Emilia no se olvida, que siendo ella de clase acomodada hay otras que no tuvieron ese azar.

Emilia, mucho mas que un monólogo, mucho más que un soliloquio de sesenta minutos. Es esta, una intervención en la Real Academia de la lengua aquella que le negó su ingreso hasta en tres ocasiones, intentando encontrar entre los académicos las respuestas al porqué de dicha negación. Nosotras, nosotros convertidos en todos aquellos hombres a los que interpelaba, buscando respuestas. Cuando vayan a verla, ustedes podrán ser Juan Valera, Leopoldo Alas Clarín, o Benito Pérez Galdós. ¡Ay Benito! Porque ella también era amante, y a Galdós “te ponía un monumento y vaya si te lo pongo, eh ”.

Pilar Gómez, Emilia. Es la actriz que transforma en magia todo esto que les contamos en tiempos de ruido. Una interpretación como pocas, una actriz que de sobra transmite el conocimiento del oficio, pero cualquier cosa grandilocuente quedaría estridente porque su trabajo desde lo pequeño y lo más íntimo, es el teatro como herramienta para la transformación social en palabras mayúsculas.

Hay algo que ha quedado en nosotros tras los sesenta minutos y ya no hay vuelta atrás, Gómez invita de manera invisible a continuar conociendo la vida y obra de la escritora. A transitar por el mundo con humildad pero con firmeza. Perfecta dicción, gesto y movimiento en escena. Su mirada chispeante como una daga de conciencia directa al corazón.

De la mano, fuimos con ella a Valencia, conocimos el lugar en el que se encerraba a escribir, Galicia, Madrid. Conocimos a sus hijos...y a Piña. Una delicia haber transitado este camino con Pilar Gómez.

Ana Labrador en un impecable trabajo de vestuario, que nos sitúa en la época y contexto sin necesidad de escenografía. Una mujer elegante y del todo imponente, con el detallista sombrero trabajo de Biliana Borissova junto a Montse Ortega en el trabajo de peluquería. Raúl Baena en iluminación e Iñaki Rubio en espacio sonoro completan una ficha artística a la altura de la interpretación y el texto.

Un texto absolutamente lucido, una delicada dirección y una mágica interpretación componen una de las obras que podríamos catalogar como cum laude.

Poderosamente Imprescindible.

                                                      ---------------------------------------------------

Emilia

Teatro: Teatro del Barrio.

Dirección: Calle Zurita,20

Fechas: Hasta el 26 de Noviembre

Entradas:  Desde 16€


   


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Critica, Blog de critica teatral, Critica teatral. Teatro. Reseñas. Cartelera. Programación, Crítica teatral, critica teatral Madrid, crítica teatro, crítica teatro Madrid, crítica, críticas, Madrid