Teatro: Yerma. Teatros del Canal

Estamos ante un proyecto que ha sido clave en el devenir de uno de los espacios más singulares de la escena madrileña en los últimos tiempos. Esta versión de la obra de Lorca puso el punto y final a la vinculación de la compañía con el que fue su espacio de residencia durante los últimos quince años. En el 2019, y tras un Taller de investigación en torno a Yerma, la Compañía Guindalera abordó el que montaje que cierra el ciclo como compañía de repertorio en el Espacio Guindalera, para desvincular sus caminos y dar espacio a nuevos creadores.




Esta pequeña gran propuesta quiere echar la vista atrás, mirar al pasado, para intentar entender mejor nuestro presente. Esta versión saca la esencia de la obra de Lorca para descontextualizarla y hacerla aún más universal. La obra respeta el texto original desde una mirada actual, que permite al espectador reflexionar sobre los conflictos que plantea el libreto, sobre la manera en que las mujeres de hoy se enfrentan a los conflictos que planteaba Lorca. El arquitecto alemán Mies Van Der Rohe decía que "menos es más", y eso es exactamente lo que consigue esta propuesta, sacar lo esencial y plasmarlo de forma clara, directa, sin ningún tipo de elemento superfluo. 


El Estudio de actores Guindalera, centro de creación, formación y plataforma de proyectos, fue creado por Juan Pastor y Teresa Valentín-Gamazo en el año 1998 como un vivero de proyectos propios y ajenos. En el año 2003 se trasladan a su ubicación actual para abrir como sala de teatro y seguir manteniendo todas las señas de identidad que les han convertido en un espacio referente. Durante estos más de quince años han consolidado un estilo interpretativo propio, se han convertido en un referente profesional y de gestión independiente. Desde 2017 María Pastor asume la dirección y entra a formar parte de Creadores Asociados. En 2020, se toma la decisión de compartir la experiencia adquirida y buscar "nuevos compañeros de viaje", conscientes de que este paso dará lugar a una nueva Guindalera. María Pastor, responsable de la Compañía Guindalera, permanecerá vinculada a la que ha sido su casa para seguir produciendo un montaje al año. Vienen tiempos de cambio, nuevas ideas, esperemos que mantengan el nivel mantenido hasta ahora por sus predecesores.


La dirección de este emblemático montaje corre a cargo de Juan Pastor, apoyado en la música y canciones de Pedro Ojesto. Aún resuena en la cabeza de todos los amantes del teatro la exquisita versión que la Compañía Guindalera hizo de "Bodas de sangre" allá por el 2001. Por lo tanto no era descabellado pensar que quisieran cerrar el círculo con otra de las piezas emblemáticas del autor granadino, coincidiendo además con el cierre del año dedicado a Lorca. Pastor quiere con esta versión hablar de la universalidad del texto, por ello cuenta que "en nuestra propuesta hemos querido incidir en que el pasado condiciona los cambios necesarios del presente". En esta original propuesta "un coro de personajes actuales comenta los hechos del pasado y subrayan la acción de los protagonistas de la obra sin argumento aparente".



El minimalismo de la dirección artística no desmerece para nada la puesta en escena, al revés, le da mayor énfasis a la interpretación de los actores y permite que vuele la imaginación del espectador. El ritmo es alto y hace que quedes atrapado desde el principio hasta el fin con la atención siempre puesta en cada escena. En ocasiones se rompe la tensión de las escenas con algunos cantos que siempre acompañan la acción y nunca están de más. Es el director de la obra el que cede todo el protagonismo a la interpretación. Una interpretación por otra parte magistral de todos los actores, especial mención para la protagonista, que llena el escenario con su actuación, evolucionando el personaje con perfección, variando desde su gesticulación, hasta el tono y énfasis en la voz, bravo por ella.



La hora y media de teatro se hace corta y no permite al espectador amodorrarse en su sillón, sino que le mantiene totalmente dentro de la magistral obra escrita por Federico García Lorca. Una nueva dirección muy acertada a mi parecer, la sobriedad del decorado permite acentuar la interpretación de unos actores que rebosan talento e ilusión en su actuación, llenando el escenario con su presencia y sublime interpretación. Interesante también es el peso que el director le da a la música "como impulso expresivo de las sensaciones y emociones que nacen del texto. El espacio escénico es el marco para un texto riquísimo en metáforas poéticas que hablan del eterno misterio de la vida".

Es evidente el peso de la parte musical en el espectáculo, intentando que "tenga un relieve especial, y de una forma u otra marque el estilo escénico acentuando esa cualidad poética. Además, los personajes que componen el coro son como el enlace o puente entre la realidad de la obra escrita por Lorca, en una época determinada, y nuestra sociedad actual. El coro nos ayuda a ver que de una forma u otra el pasado está condicionando nuestro comportamiento actual. Nuestro proceder, aunque se supone que está ajustado por nuevas normas en lo referente al rol asignado a los diferentes géneros, en muchas ocasiones nos sorprende y nos alarma".


Este montaje nos propone una mirada al pasado para entender nuestro presente. Nos muestra como los comportamientos de nuestros abuelos (la sociedad plasmada en la obra de Lorca) estaba marcado por las imposiciones de la sociedad en la que vivían, llevándoles a conflictos traumáticos y a un destino frágil. Todo ese peso de lo vivido por las generaciones que nos precedieron nos ha marcado, nos ha señalado el camino, y hoy puede ser un lastre que impida avanzar a nuestra generación, especialmente en lo referente a la relación entre géneros y en los roles que la mujer puede y debe asaltar en este mundo tan volátil. La obligación que ha tenido la mujer de procrear para sentirse realizada es uno de los yugos que atenaza al personaje de Yerma, "esa responsabilidad o exigencia genera en Yerma una gran contradicción entre la tarea impuesta de procrear y la inmensa humillación de no poder hacerlo. Unas normas sociales estrictas le impedían hacerlo fuera del matrimonio, la honra se lo impedía".



El delicioso elenco de este montaje utilizan la palabra con gran empaque pero de forma liviana, sin dejarse atrapar por la profundidad y belleza de las palabras. La poesía utilizaba como "arma" para educar y enseñar las causas de lo ocurrido. María Pastor está simplemente descomunal en su papel de Yerma, poniéndonos la piel de gallina cantando alguno de los poemas. Junto a ella, veremos en escena a Alicia Rodríguez, Raquel Pardos y Marina Andina, dando vida al resto de personajes femeninos de la obra. Junto a ellas, Juan Carrasco y Antonio Lafuente (alternando con José Bustos) darán vida a Juan (el marido) y a Víctor, respectivamente. Todos ellos forman ese portentoso coro que nos agarrota y nos sacude, que nos zarandea para ponerlos la realidad frente a nosotros sin ningún miramiento.



Juan Pastor quiso rodearse para este proyecto de grandes nombres, para dar un mayor empaque a un proyecto ya de por si poderoso. Ya hemos comentado la poderosa presencia de la música creada por Pedro Ojesto (músico especialista en la fusión de flamenco y jazz), pero debemos destacar también la participación de Miguel Tubía (director de canto de la RESAD) como asesor de canto, de Arnold Taraborrelli y Carmen Vélez como asesores de movimiento, María D. Alba y Tony Salmón como colaboradores del propio Pastor en la creación del decorado, y de José Bustos como ayudante de dirección y espacio sonoro. Por último hay que destacar a Teresa Valentín-Gamazo como creadora del vestuario y a Sergio Balsera al frente de la iluminación.


Estamos ante una obra que nos lleva a la esencia de nosotros mismos, a revisar lo que fuimos para intentar entender lo que somos. Pero también estamos ante una obra primorosa por su sencillez y eficacia, porque sabe diseccionar todo lo que quiere ser desde el minimalismo más absoluto, creando una pieza absolutamente apabullante. Hay que agradecer a los Teatros del Canal que hayan recuperado esta obra y que a lo largo de la temporada rindan su pequeño (y merecidísimo homenaje) a la Compañía Guindalera, ejemplo del trabajo bien hecho. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatros del Canal
Dirección: Calle Cea Bermúdez 1.
Fechas: Del 3 al 7 de Febrero. Miércoles y Jueves a las 19:00. Viernes a Domingo a las 17:30.
Entradas: Desde 15€ en teatroscanal

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