Teatro: El fuego amigo. Nave 73

Uno de los sucesos más lamentables que han azotado a nuestra sociedad en los últimos tiempos. El caso del asesinato de José Couso tantos años después sigue tan vigente que debería avergonzarnos como sociedad. Este montaje nos habla de cómo fue el suceso, de cómo actuó el cámara en aquellos días, de un suceso que nunca debió ocurrir. Un grupo de periodistas intentan hacer su trabajo en medio de la guerra de Irak. La excusa del "fuego amigo", tan recurrente en tiempos de guerra, fue la que acabó con su vida, cuando un proyectil impactó en la azotea del hotel Palestina, disparado desde un tanque americano. 




Han pasado ya dieciocho años, pero la rabia y la impotencia nos agarrota cada vez que recordamos el suceso. Porque hay que recordar lo impunes que salieron los culpables, lo lamentable que fue todo el proceso de investigación. Este montaje es un pequeño homenaje a José Couso, pero también un alegato en contra de las guerras, para que recordemos a todos los civiles inocentes, a los periodistas, a todos aquellos que han sufrido una guerra sin tener ninguna culpa, más que vivir en un lugar determinado cuando los misiles no devastan todo. Un grito en el desierto como homenaje a todos los asesinados impunemente en cada guerra.


Esta producción de la Compañía Vuelta de Tuerca, a mitad de camino entre el teatro documental y la performance, nos hiela la sangre desde el primer momento. No es para menos cuando se trata un tema que a todos nos duele y nos enfurece tanto. Lo ocurrido en aquella azotea de Irak parece un suceso muy lejano, pero cabe recordar que siguen ocurriendo barbaries similares en Siria, Palestina, Libia... Este montaje nos cuenta casi en primera persona lo que ocurrió aquella lejana noche del 8 de Abril de 2003, en la azotea del hotel Palestina, durante la guerra de Irak. Un proyectil de un tanque norteamericano impacta en el piso 15 del edificio. Allí se encontraba José Couso, cámara de televisión, haciendo su trabajo. Las desgarradoras voces que nos cuentan lo ocurrido nos sumergen de lleno en el horror de la guerra.


La compañía Vuelta de Tuerca inicia su andadura hace casi veinte años, con una apuesta clara por una forma diferente de hacer las cosas, una "apuesta por la dramaturgia contemporánea, con la libertad, el desafío, la exploración y la incertidumbre como parte fundamental del proceso". Claros ejemplos de este lenguaje singular, en el que se busca la investigación del actor y la fuerza de la palabra, fueron "Báthory contra la 613" y "Prisioneros de Mayo". Con sus posteriores trabajos, la performance "Residual" y "Esto es una silla", la compañía toma nuevos caminos, "creciendo en número, creatividad y entusiasmo". En los años siguientes colaboran con otros artistas y organizaciones, creando producciones como "Aquí hay una mano", "Siete niños judíos" o el infantil "Moby Dick".

En 2015 estrenan "La Venus abierta" una obra "donde identidad, feminismo y arte se entremezclan con el inquietante cuadro de Velázquez". Ya en 2019 estrenan "El fuego amigo", obra que ha sido seleccionada en la Muestra de Autores Contemporáneos de Alicante, y también ha participado en el programa Ventana de la AECID. Ya en 2020, la compañía se adhiere a ARTEMAD, asociación de empresas de Teatro de Madrid.



Juanma Romero Gárriz (que además de sus textos con Vuelta de Tuerca ha firmado textos como "Nada que perder", "Instrucciones para caminar sobre el alambre", "Árbol adentro") ha sido el encargado de escribir y dirigir (con Ricardo Galiano como ayudante) esta desgarradora historia, fiel a ese lenguaje tan particular que ha servido a la Vuelta de Tuerca para crear su propia seña de identidad. Tras casi dos décadas de lucha por conocer la verdad, esta pieza sirve para conservar a José Couso en la memoria, pero también para reflexionar sobre el horror de la guerra, el trabajo tan arriesgado de los reporteros de guerra, y sobre todo de la cantidad de inocentes que mueren en cada contienda. Este impactante monólogo teatral navega por aquel suceso con la vehemencia de quien ha reflexionado sobre lo acaecido, sobre quien sabe de la injusticia y el dolor de aquellas personas que lo vivieron de cerca o lo sufrieron desde la distancia.


La obra, como ya hemos comentado previamente, está basada en el asesinato del cámara y reportero gráfico José Couso, el 8 de Abril de 2003. Es este un caso que nos impacta especialmente, que nos lleva a lugares oscuros de nuestro propio raciocinio. La tragedia nos une por lo vergonzoso y lamentable que fue todo el suceso. La exposición y el riesgo de los reporteros de guerra que ejercen su trabajo, con el peligro que eso supone, frente al despotismo de quienes intentaron tapar el hecho y buscar excusas. El dolor de la familia que vivió desde la distancia el horror, la imagen de la cámara Betacam cuando el tanque les apuntaba, en el instante previo al disparo letal.

Lo explican los propios creadores del montaje: "aquel 8 de Abril de 2003 nadie exigió explicaciones al país aliado. Aún hoy, los responsables desean que recordemos, no un asesinato sin condena o la muerte de un compatriota, sino la relevancia de la foto de las Azores. "El fuego amigo" desea explorar en profundidad lo que implica el asesinato de un ser humano en estas circunstancias. Llevarlo al pensamiento y a la emoción como sólo el arte puede hacerlo, para compartirlo de nuevo con una ciudadanía que en 2003 apretó con fuerza las mandíbulas (sin comprender, sin tolerar); para mantener a José Couso en la memoria y, con él, a todos los periodistas y civiles ejecutados impunemente en la guerra".


Un proyecto que nos ayuda a revisar el hecho desde la independencia y la originalidad con la que se plantea el montaje. Una obra que nos deja espacio para un pensamiento crítico y la libre expresión. Se busca contar la historia de una forma singular, atractiva y a la vez contundente, que provoque sensaciones encontradas en el espectador. Por un lado tenemos la impactante propuesta visual y casi sensorial, que nos estimula. Pero por otro lado tenemos en desgarrador testimonio de lo que fueron los momentos previos al asesinato, que nos estremece. Los propios creadores comentan como buscan "a través de la experimentación, nuevos lenguajes que nos permitan llegar al corazón de un relato así: con una palabra que esté tan cerca de la lírica como del drama, y con una propuesta escénica que beba igualmente del teatro, el cine y la música en directo".



Y en esta búsqueda de la experimentación y la creación multidisciplinar, la obra nos coloca en escena a la actriz Marta Alonso ("Tres días sin Charlie", "La venus abierta", "Prisionero en Mayo"), encargada de la parte puramente dramática, y la músico Beatriz Vaca (Narcoléptica) encargada de toda la parte tecnológica, audiovisual y musical. Ambas realizan un trabajo meticuloso, cargado de intención en cada momento. Marta Alonso hace un trabajo preciso con cada palabra, con cada frase, con cada gesto. Todo discurre en un tono lánguido, mesurado, que nos ayuda a saborear cada uno de los momentos, a vivir cada una de sus intenciones.



Todo ello se apoya con la escenografía diseñada por Laura Ordás y Vanessa Actif, que la actriz se encarga de desplegando conforme avanza la obra. Un espacio aparentemente vacío, en penumbra, que se va resquebrajando para mostrarnos en esas grietas los pequeños recuerdos de aquel fatídico instante. Brillante iluminación, creada por Enrique Muñoz, que ayuda a potenciar ese tono depresivo, oscuro, que le viene tan bien a la obra. Un juego de luces y sombras, de penumbras y de claroscuros, que nos hace sumergirnos en el tenebroso mundo del corresponsal de guerra. 


En definitiva, estamos ante un montaje valiente y necesario. Buscando un lenguaje propio, se consigue que entremos de lleno en la propuesta, por su singularidad y misterio. Una obra que debería permanecer, por la importancia de no olvidar los hechos de los que habla, por la valentía de seguir manteniendo viva la imagen de José Couso, una persona que muchos se ha convertido en referente. Esperemos que algún día montajes como este no sean necesarios porque se haya esclarecido lo que ocurrió realmente y los culpables hayan sido condenados. Aunque eso no ayude a recuperar a José, al menos sabremos que se hace justicia. Mientras eso ocurre, habrá que seguir recordándole cada 8 de Abril. VOLVAMOS AL TEATRO. LA CULTURA ES SEGURA.
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Teatro: Nave 73
Dirección: Calle Palos de la Frontera 5.
Fechas: Del 3 al 25 de Abril. Sábado y Domingo a las 18:30.
Entradas: Desde 14€ en nave73.

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