Teatro: Negra Sombra. Teatro de las aguas.

Las relaciones personales pueden tener ciertos lugares oscuros que por circunstancias es difícil mostrar. Las amistades cimentadas durante años en una serie de cimientos sólidos pueden tambalearse cuando algo inesperado irrumpe con fuerza. Hay momentos en que sabemos que debemos tomar una decisión que cambiará para siempre nuestras vidas. Después de ese instante nada volverá a ser lo mismo, pero sientes la necesidad de arriesgarlo todo, de saltar al vacío, de ser sincero contigo mismo.




Siempre me ha parecido un interesante punto de partida hablar de la vida desde el prisma del teatro. La vida y el teatro entremezclados en una extraña figura que por momentos nos impide diferenciar realidad y ficción. El teatro dentro del teatro, la vida contada desde la trinchera de un espacio en el que todo se puede decir, en el que es más fácil la sinceridad. Esta ingeniosa y delicada propuesta nos habla de la vida, de los miedos propios, de las relaciones personales, todo ello enmarcado en un contexto metateatral que ayuda a llevarlo todo de otra manera, que parece quitarle importancia a lo que se cuenta, al difuminarse la delgada línea que separa realidad y ficción.


La compañía Que ¡Arte! nos trae esta deliciosa historia cargada de intenciones, que nos pone en un lugar diferente, en el que la propia historia nos hace partícipes de todo lo que allí ocurre, como si formásemos parte de esa reunión en la que los personajes van a dar un cambio drástico a sus vidas. Una pieza plagada de color en lo visual y de sombras en lo conceptual. Con una delicada pátina de comedia, la obra esconde una oscura y dolorosa historia, a la que viene muy bien esta dualidad entre la realidad y la ficción que plantea el montaje. Poderosa y fresca, nos pone frente a una realidad que podría tocarnos de cerca, con potentes alusiones a temas de máxima actualidad como la situación política, la autocensura o las dificultades del colectivo LGTBIQ.


La dirección y dramaturgia corren a cargo de Paco Rodríguez, que nos propone una experiencia de "teatro dentro del teatro, una comedia dramática donde la realidad y la ficción enfrentan a todos nuestros personajes a una decisión vital". El texto de Rodríguez está plagado de matices, de finas capas que se superponen para crear una compleja trama que sorprenderá al espectador con cada nueva idea. Una historia que nos habla del dolor y el miedo con una luminosidad apabullantes. El autor indaga sobre un tema tan de actualidad como la muerte digna sin miramientos, sin reusar a nada, hablándonos sin tapujos y con la libertad que le da ese juego de solapar dos historias dentro de la obra. 

En estas dos "realidades paralelas" nos muestra la realidad y lo onírico. En la primera nos habla de la pérdida, del dolor, del miedo, de la culpabilidad. En esta línea argumental también nos plantea esa eterna dualidad entre los deseos y la realidad, el miedo en apostar por lo que deseamos, la difícil apuesta por lo que queremos frente a la lánguida apuesta que finalmente llevamos a cabo. La parte onírica nos pone en contacto con nuestros deseos y con los sentimientos más íntimos, una especie de realidad deseada a la que aspiramos llegar en algún momento. Una potente dualidad que nos hará reflexionar, que nos retrata y nos emociona.




La historia de esta "Negra sombra" nos presenta a un director y autor de teatro, Lorenzo, que se reúne con su gran amigo Jaime, productor habitual de sus obras, para proponerle un nuevo proyecto. Una obra que lleva tiendo instalada en su cabeza, basada en su propia vida. Acude a ver su amigo con la idea de que sea Jaime quien produzca su nueva idea. En este paralelismo entre realidad y ficción conoceremos a los personajes de la obra. Tres amigos de toda la vida que cada año vuelven a encontrarse en la vieja fábrica que hay a las afueras del pueblo en el que pasan los veranos. Este reencuentro será diferente al de otros años, ya que uno de ellos tiene un secreto que necesita contar. Esta confesión cambiará la vida de los tres para siempre. Como se puede leer en la sinopsis, estamos ante "una obra que habla de la libertad, del amor, de la amistad, de la familia. Una comedia para llorar. Una oda a la vida".


A lo largo de la obra conoceremos a seis personajes (tres reales, tres personajes de la ficción que propone Lorenzo) que articulan esas dos "realidades" que discurren en paralelo por el montaje. En este continuo viaje de ida y vuelta por ambas historias, iremos conociendo sus intimidades, sus miedos, sus anhelos y sus deseos más ocultos. El texto va encajando los distintos temas que propone en un contexto de comedia aparentemente ligera, que nos va minando poco a poco con sus demoledores argumentos. Temas de mayor o menor calado que van posándose en nosotros, dejando ese regusto amargo de los temas importantes, mezclado con el sabor dulce de la comedia amena y agradable. Un ejercicio muy interesante de aproximación a la propia intimidad de los personajes (y del propio autor) cargado de sinceridad, con una gran sensibilidad tanto por lo que cuenta como por el modo en el que lo hace. 



Y todo esto lo llevan a cabo tres fantásticos actores que transmiten una gran compenetración en escena. Ellos son Jaime de Malvar (dando vida a Jaime y al personaje de Nacho), Bernardo Rivera (en el papel de Alejandro) y el propio autor Paco Rodríguez (interpretando a Lorenzo y a Mario). La complicidad que transmiten ayuda a que el espectador se involucre desde el inicio en la historia. Tres actores que destilan naturalidad y verdad, esenciales para tratar de forma directa temas tan importantes y que resulten veraces. Tanto Malvar como Rodríguez nos regalan unas interpretaciones marcadas por sus continuos cambios de registro, a la hora de tener que abordar a cada uno de sus personajes. Paco Rodríguez esta inmenso tanto en su personaje más exagerado y extremo como al meterse en la piel de Lorenzo, mucho más mesurado. Impecable sus cambios de registro, dejando dos personajes cargados de matices.


Junto a él tenemos a Jaime De Malvar que se mueve entre un personaje muy reconocible por lo cercano a nosotros mismos, con otro mucho más teatral y exagerado. Lo curioso en este caso es que los papeles están cambiados. Su personaje "real" es un tipo peculiar, curioso, algo estrambótico, con un lenguaje muy particular. Por contra, su personaje "teatral" es más tranquilo, sosegado, aportando a la escena el punto de tranquilidad que no tienen sus compañeros. El tercero de los actores, Bernardo Rivera, es el nexo de unión entre los dos, un personaje muy expresivo que transmite la unión de los otros dos, aportando cosas de cada uno de ellos.


Toda esta historia se enmarca en una escenografía muy pintoresca y colorida, diseñada por Natxo Castro. Una escena sencilla pero muy visual, que nos sorprende desde la misma entrada en la sala. Elementos en tono rosado que "alegran" la historia y se contraponen con las indumentarias de los tres actores. El vestuario, creado por Javier Morales, también acompaña el tono pop del montaje, con trajes coloridos muy distintos para cada personaje. El diseño de la iluminación, obra de María José Juárez, potencia todo lo anterior, marcando con distintas tonalidades cada uno de los momentos de la historia. Por último debemos hablar de la deliciosa música original de María José Juárez, que ayuda a crear este universo tan particular en el que transcurre la obra.


En definitiva, estamos ante una interesante pieza, que nos sorprenderá por lo que cuenta, pero sobre todo por la forma en la que se desarrolla el montaje. Una obra emocionante y muy atractiva en lo visual, que esconde unos temas muy delicados y de gran actualidad. Enmarcada en un tono de comedia que relaja el tono general de la historia, ahonda en temas muy diversos y de gran calado. Una ingeniosa propuesta que sorprenderá a todos los que se acerquen a verla. Una historia cercana como la vida misma, con momentos dolorosos con otros de gran comedia. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatro de las aguas
Dirección: Calle de las aguas 8.
Fechas: Del 18 al 30 de Abril. Viernes a las 21:00, Domingos a las 20:00.
Entradas: Desde 12€ en teatrodelasaguas.

1 comentario:

  1. Muy buena: un drama metido en una forma cómica de contarlo.
    Extraordinaria.
    El personaje de Mario me ha encantado.
    Recomendable total!!!
    No os la perdáis.

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