LA MALDICIÓN DE LOS HOMBRES MALBORO

La bendición de los hombres blandengues. La imagen del hombre Marlboro, usada como campaña publicitaria entre 1954 y 1999, implica a un vaquero en la naturaleza con sólo un cigarrillo. Los anuncios al principio fueron concebidos como un modo de popularizar cigarrillos con filtro, que en aquel tiempo fueron considerados femeninos. Esto transformó una campaña femenina, con el lema Mild as May (Suave como Puede), en uno que era masculino, en cuestión de meses. 


El sumamente masculino "Marlboro Man" apareció en 1949 en una publicación de la revista LIFE, donde la fotografía y la historia del vaquero Clarence Hailey Long llamaron la atención para dar lugar a esta campaña internacional publicitaria. Estos hombres robustos, de mirada recia, solitarios, masculinos a más no poder, con sus sombreros tejanos y sus caballos salvajes, libres, nos traslada a ese ideal americano de la libertad dando caladas a un cigarrillo que nos traslada al mundo Marlboro, donde el macho es más macho que nadie. 


Y esa musiquilla… todos la recordamos. Y con la testosterona a tope nos acercamos a La Latina para ver este espectáculo, tan necesario, tan revelador… Nada de sentimientos. Los hombres no lloran. “Solo lloro cuando pierde el Betis”. Este montaje no trata de lo masculino como algo malo, dañino, sí de un modelo aprendido de esa masculinidad metida en vena que aún hoy en día es vigente, una masculinidad sin sentimientos, individualista, con los huevos sobre la mesa, donde al ser implantado sobre los hombres, influye como no en las mujeres, que lo viven, lo sufren y también lo transmiten. 


Tal como reivindica el programa, este montaje nos invita a reflexionar sobre “la responsabilidad que tenemos como sociedad a la hora de educar a nuestros hijos e hijas. Una invitación a despojar a los hombres de tantas capas de prejuicios sociales y dejar aparecer sus sentimientos sin miedo a perder su masculinidad”. Y a golpe de macho macho men, Mambrú, morenas y rubias, violines deliciosos, encierros, chaquetas dobles, Kosturika , clowns y espermas varios, “tuve que aprender a ser un hombre y a no ser una mujer”, este espectáculo coral, dirigido a todos y todas, lleva ya cuatro años danzando por esos escenarios de nuestros queridos teatros. 


Estas delicadas y bruscas danzas son una crítica real, desnuda a cómo nos han educado, a cómo nos han transmitido una serie de valores carentes de expresividad, que la hemos ido adquiriendo a golpes por nosotros mismos, a ver, oír y escuchar hoy en día esos clichés tan denostados y tan dentro de nuestra cultura, donde un abrazo o un beso a un amigo se ha visto y se sigue viendo como algo femenino, como lo débil, como esos hombres blandengues. El Fary en estado puro, con su torito bravo. “Siempre he detestado al hombre blandengue”. Parece que un mundo masculino íntimo, de afecto entre hombres, sigue siendo tabú en esta nuestra sociedad, a veces tan rancia, tan berlanguiana, tan de Semana Santa, tan de mentira


David Barrera, David Novoa, Arturo Parrilla, Javier Pérez, Baldo Ruiz e Indalecio Seura abren la lata. Descorchan el cava. Nos muestran las entrañas en la semana del orgullo. Han dado la vuelta a esos aspectos donde los hombres se tocan, muestran sus sentimientos, sus gatillazos, sus mediocridades, sus lágrimas. Tal como somos. Entre baile y salto, el hombre se desnuda en esta obra, como se desnuda el escenario. La otra manada, la buena, la cómica, la fresca, la desvergonzada, nos abre los ojos y el corazón entre coreografías trepidantes, sin pausa. Lo necesario. 



Isabel Vázquez, bailarina y coreógrafa pone los puntos sobre las íes, coloca a cada uno en su lugar, en ese al que debemos tender, y no al chiste del globo y de quién sube o no a tender. Ha dotado al espectáculo de un dinamismo que estos seis chicos desarrollan a la perfección. Seis danzantes que nos abren los ojos, como seis buenos amigos y amigas que han ayudado a elaborar esta reseña. Si cuatro ojos ven más que dos, imagínense doce. 


 

¿Para cuándo la revolución del hombre? Las tablas hablan, nos muestran el camino. Vengan a La Latina, esquiven el calor y déjense llevar. Y sobre todo reflexionen. Quizá esta maldición nos ayude a saltar la hoguera. Vengan al teatro. Vivan la cultura. Seguro y segura.

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Teatro: Teatro Latina
Dirección: Plaza de la Cebada 2.
Fechas: Del 29 de Junio al 4 de Julio. Martes a Viernes 20:00. Sábados 19:00 y 21:30. Domingo 19:00.
Entradas: Desde 17€, disponibles en LaLatina.

Reparto

Intérpretes y Coreografía
David Barrera
David Novoa
Arturo Parrilla
Javier Pérez
Baldo Ruiz
Indalecio Seura

Participan también:
Álvaro Copado
Maximiliano Sanford

Ficha artística

Idea Original, Dirección Artística y Coreografía: Isabel Vázquez
Dramaturgia: Gregor Acuña-Pohl
Diseño Iluminación: Carmen Mori
Espacio Sonoro: Santi Martínez
Textos: Max Arel Rafael e Isabel Vázquez
Fotografía: Luis Castilla
Distribución: Elena Carrascal I*D (Impulso*Distribución)
Producción Ejecutiva: Elena Carrascal

Una producción de ELENA CARRASCAL SLU, con la colaboración de ITÁLICA. Festival Internacional de Danza.

Colabora:
INAEM. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Ministerio de Cultura y Deporte).
AAIICC. Agencia Andaluza de Instituciones Culturales (Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía).
Área de Cultura del Ayuntamiento de La Rinconada.



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