Teatro: Otro Quijote +? Corral Cervantes

Los personajes de Don Quijote y Sancho Panza nos representan en mayor o menor medida a todos nosotros. La locura del hidalgo mezclado con la lealtad de Sancho. Esta inteligente propuesta sobre el clásico cervantino nos muestra a la perfección todas las aristas de estos dos personajes. Un montaje ingenioso y original, en el que recorremos algunos de los momentos más emblemáticos de la novela para conocer las entrañas de la obra. Una pieza llena de momentos oníricos, visualmente muy impactante, que nos traslada a la esencia misma del Quijote.




Tenemos que reconocer que la pasada semana ha sido, a nuestro parecer, la mejor del verano en el Corral Cervantes. A la divertida "Burlas de amor de Doña Barroco" hay que sumar la impecable obra que hoy nos ocupa, en la que se nos hace una pormenorizada y precisa radiografía del clásico de "Don Quijote de la Mancha". Una obra valiente, como el propio hidalgo, impactante como el filo de su espada, imprevisible como su locura. Todo en esta historia está plagado de momentos imborrables, de una organicidad admirable, de una complejidad que nos deja atónitos. La historia que nos ocupa es de sobra conocida por todos, por eso conseguir hacer una pieza que sorprenda tiene un mérito aún mayor.


Esta producción de Nacho Vilar Producciones es poderosa visualmente, inteligente formalmente, pero sobre todo impactante en la visión que nos da de los personajes. Quijote y Sancho son dos personajes vulnerables, superados por la situación, pero que mantienen en todo momento sus personalidades intactas. El dramaturgo Juan Montoro Lara ("La aventura de Tarik y Salah", "Un racimo de pícaros", "Curriculum Inmaculata", "Chocando contra árboles sagrados") ha creado una historia a mitad de camino entre los sueños y la realidad, con escenas de lo más surrealistas entrelazadas con momentos más íntimos en los que se nos muestra la vulnerabilidad del personaje del hidalgo.


Un texto complejo y poderoso que dirige con precisión e ingenio Jorge Fullana ("Curriculum Inmaculata", "Un racimo de pícaros", "De mutuo acuerdo", "Pedro Cano, pintar el viaje"). El montaje de Fullana es pura poesía, nos traslada a lugares insólitos, que nace de la nada ante nuestros ojos, en una sucesión de juegos escénicos que nos sorprenden tanto como a los protagonistas. La obra, pese a su singularidad, respeta en todo momento el lenguaje y el texto originales, pero "lo hace ameno, accesible y divertido, a la vez que emotivo y desgarrador por momentos". Uno de los puntos fuertes de este genuino trabajo es la vistosidad de cada escena, sobre todo por los movimientos tan precisos de los actores (impresionante como "montan a caballo"). El artífice de todo esto es David Terol, encargado de la dirección de actores y que "ha trabajado con ellos la humanización de los arquetípicos personajes y la confección de una línea emocional armoniosa".



Esta pieza se centra en la segunda parte del clásico de Miguel de Cervantes. En ella, Don Quijote vive en primera persona el éxito de la primera novela, ya publicada, teniendo que hacer frente a la fama y la gloria que eso conlleva. Una de las particularidades de esta obra reside en la aparición del propio Cervantes como parte de la trama. El autor teme que otros escritores "profanen" las aventuras del ilustre hidalgo, por lo que decide intervenir en la trama de su propia novela para vencer a Don Quijote y convencerle de que vuelva a casa. La aparición del autor como un personaje dentro de su propia novela es un elemento de gran originalidad que aporta una novedosa visión de todo el conjunto.



"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encumbre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida..."

"Sancho amigo, has de saber que yo nací por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse. Yo soy aquel para quien están guardados los peligros, las grandes hazañas, los valerosos hechos".

Estos dos pasajes de "Don Quijote de la Mancha" son el resumen perfecto del corazón de la obra. La continua búsqueda de la libertad se convierte casi en una obsesión para el "caballero de la triste figura", manteniéndose siempre fiel a sus principios e intentando instruir en ellos a Sancho. En la segunda cita se muestra a la perfección la personalidad de Don Quijote, convencido de ser una especie de mesías encargado de devolver el prestigio a unos tiempos oscuros.


Como podemos leer en la sinopsis de la obra, "nuestro ilustre hidalgo será preso de su propia imagen, de su fama, de su gloria, de su ficción. Su inseparable Sancho soñará junto a él y creerá incluso que vuela por los aires camino al reino de Candaya, o que los azotes desharán aquello que él mismo ha provocado. Sancho o Quijote, Quijote o Sancho, cabalgarán rocín y jumento, jumento y rocín, entre golpes, risas y encantamientos, hacia una Ítaca distante e inasible. 
Lo importante es el camino, la aventura. Todo es camino hacia la utopía, hacia la belleza pura sin mácula, hacia su sin par Dulcinea. Los avatares de la ficción y el enredo han convertido a la princesa de la Mancha en una vulgar labradora, El caballero de la Triste Figura, junto a su crédulo escudero, Sancho, no pararán hasta vencer a los malignos encantadores del amor más perfecto jamás imaginado. La realidad les golpeará una y otra vez pues este mundo no está hecho para los soñadores, los idealistas no tienen cabida entre la gente burlona y cruel que puebla las páginas de nuestra tierra. Sin embargo, Quijote sigue soñando con caballeros andantes y princesas en apuros, con honor y caridad, porque la realidad no se puede transformar si no imaginamos otra posible".


Como hemos dicho anteriormente, uno de los puntos fuertes de este maravilloso montaje es su elenco, formado por Sergio Alarcón ("Glubs", "Typical", "Pedro Cano, pintar el viaje") como Don Quijote, Emmanuel Vizcaíno ("Glubs", "El mensaje de Gabriel", "75 puñaladas, el caso de un misterioso suicidio") en el papel de su fiel escudero Sancho Panza, y Jacobo Espinosa ("El flautista de Hamelin", "Las bodas de Fígaro", "Game over") metido en la piel del autor Miguel de Cervantes. Los tres se compenetran a la perfección, haciendo un coreografías muy plásticas y visuales que potencian mucho las escenas conjuntas. Escenas a cámara lenta, molinos "humanos", paseos a caballo por la escena, todo está perfectamente sincronizado y los actores lo llevan a cabo con absoluta precisión, sin perder por ello un ápice de la interpretación. Tres actores que nos conmueven y nos enternecen, cada uno en un registro muy definido y muy bien diseccionado.


Siempre suelo decir, al hablar de los montajes del Corral de Cervantes, la dificultad de crear una escenografía propia ajena al lugar ya construido. En este montaje se utiliza poco ese espacio y se crea la escena con elementos que se van modificando a lo largo de la historia para albergar las distintas escenas. La escenografía y el atrezzo creados por José Ruiz Saura son impecables, ingeniosos, originales, impactantes. El espacio escénico diseñado por Jorge Fullana es una deliciosa locura, un amalgama de elementos ambiguos que van adquiriendo formas diversas de lo más dispar, desde una cueva a un caballo. Dentro de este universo tan particular en el que nos vemos inmersos, destaca también el vestuario de Pedro Lobo, capaz de buscar aparatosas vestimentas para Cervantes, cada una más divertida y esperpéntica. La iluminación, a cargo del propio Jorge Fullana, da el tono justo a las escenas, mientras que el espacio sonoro diseñado por David Terol nos hace meternos de lleno en esos lugares tan particulares por los que transitan los protagonistas. No queremos dejar de nombrar en este apartado al asesor de canto Adrián Quiñones y al traductor de árabe Yunes Demnati, que suman para que la obra sea aún más redonda.


Poco más queda por decir. Es un placer asistir a obras tan originales, divertidas, ingeniosas, diferentes. El texto nos conduce desde el primer momento por lugares distintos, por caminos paralelos a los de la obra original, pero siempre fieles al clásico. Estamos ante una pieza muy interesante, tanto por la visión diferente que nos muestra de una obra tan conocida por todos, como la forma de representar cada una de las escenas. Visualmente, la obra es muy poderosa. Es una pena que haya estado tan pocos días en el Corral y que al leer estas líneas no puedas correr a coger la entrada. Esperemos que pronto podamos volver a disfrutarlo, ya que es una obra que merece tener un largo recorrido. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Corral de Cervantes
Dirección: Parque Madrid Río, Palacio de Cristal, frente al Paseo de la Chopera.
Fechas: Del 17 al 21 de Agosto. De Martes a Sábado a las 19:00.
Entradas: Desde 10€ en CorralCervantes.

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