LA GRAN CENOBIA. Teatro de la Comedia.

TIENE SENTIDO


Permítanme que les confiese algo que es, por supuesto, muy discutible. Para mí Calderón es el mejor, y lo digo con mucho pudor sabiendo la banda en la que estaba metido este buen hombre (Lope, Tirso, Cervantes, Quevedo…). La riqueza absoluta de su texto, la caricia de un castellano por el que sólo se puede sentir reverencia me estremece, en Calderón, igual que en todos ellos... me vuelve contemplativo, más aún si cabe. ¿Qué idioma es el nuestro que parece palabra de Dios, incluso cuando no todo se entiende?


Cuando escucho a estos clásicos, a los que hablan en español, comprendo mejor eso que fue un Imperio, una decadencia y hasta una misión. Guerras y excesos aparte, nuestro Imperio, igual que Roma, fue la palabra y no pudo ser sin la palabra. Da mucho gusto oírsela decir a este grupo de jóvenes dirigidos por David Boceta que han acariciado la voz de ese castellano que hizo de la lengua un río de ambrosía, una cuna de oro para la lírica, el teatro y la sabiduría. Voz fuerte, declamada con perfección coral, como si fueran una orquesta. En realidad, llevaban una orquesta también, aunque roquera, de las de ahora, pero con la partitura del siglo XVII. Sólo por escucharles, aunque no hubiéramos entendido nada, habría merecido la pena. Pero, además, se entiende.




Hay que ir a ver siempre a los clásicos y a Calderón más. Es una terapia del alma.
Pero acudir a los clásicos es, también, un ejercicio de humildad donde descubrimos que todo fue dicho ya desde hace mucho, y que nosotros sólo podemos jugar a volverlo a escuchar de otra manera.



Una Mujer, Cenobia, (Isabel Rodes), derrota a un general, a un general romano, Decio (Mikel Arostegui). Y un emperador, Aureliano (José Juan Rodríguez), no puede permitirlo. Ese es el argumento. Una mujer contra un imperio. Muy simbólico en estos tiempos ¿nos les parece?



La Gran Cenobia nos habla sobre el poder y poder es todo y del poder se ha dicho casi todo, pero Calderón (brillante y potente versión de Luis Sorolla) va dibujando los rasgos de ese dominio enfermo, ciego, sin medida... totalitario. Y lo hace como si fuera un filósofo de nuestra época, pero con el trazo suelto y seguro del retrato de un Velázquez. Bravo.

La Gran Cenobia habla sobre la guerra, sobre la ira y la ceguera, sobre como mudan los hombres en la victoria y la derrota, sobre el honor y su perdida, sobre una mujer que se le plantó a la misma Roma.


El texto habla sobre un "feminismo" inverso y prematuro, de mucho antes del feminismo, que deja en evidencia a los hombres. Una mujer que los derrota a todos cuando quedaba mucho para que se celebrase cualquier ocho de marzo. Los derrota a todos y los avergüenza por ser mujer, los derrota sin necesidad de cambiarles sus principios masculinos ni sacarles de su época, o precisamente por eso. Los derrota como un hombre, como mucho más que un hombre. Como una mujer.


La Gran Cenobia nos muestra la verdad, habla de la verdad, de todas las verdades, las que se muestran retorcidas, las que se esconden...la verdad de cada uno, las de dentro. Y viene desde entonces hasta hoy para darnos otra lección. No es sólo que Calderón sea muy actual, es que parece que no se hubiera muerto y siguiera de clérigo por la Colegiata o alguna Iglesia del Barrio de las letras...


La Compañía de Teatro Clásico, nos trae esta versión magnifica y atrevida de La Gran Cenobia, pocas ha habido, incorporando una puesta en escena y atrezo contemporáneos. Pueden gustar más o menos las innovaciones, las nuevas tecnologías, llevan implícito un riesgo, pero la garantía consiste en cuidar dos cosas: El texto y la interpretación. Y lo hacen, vaya si lo hacen. Los actores despiden una fuerza y una intensidad que redondea una actuación excelente de todos ellos. Nadie desentona.

Vestidos de nuestra época, porque el poder no ha cambiado a lo largo de los siglos, pero haciendo que la palabra de Calderón se imponga. Que retumbe en el espacio y se queden colgadas sus letras en el aire siempre como un desafío:
"Fundo que en ser señor de mí, lo soy del mundo"-  se dice a sí mismo Aureliano...
“¿Tiene sentido?”- acaba preguntándonos Cenobia.

Sí. Tiene sentido, me atrevo a decirles yo.
Y una moraleja.
No se la pierdan.



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Teatro: Teatro de la Comedia
Dirección: Calle Príncipe 14
Fechas: Del 13 de Enero al 6 de Marzo. De Martes a Domingo a las 18:00.
Entradas: Desde 12.50€ en entradasinaemPrograma de mano



EQUIPO


Versión

Luis Sorolla

Dirección

David Boceta

Producción

Compañía Nacional de Teatro Clásico

Escenografía

Almudena Bautista

Iluminación

Víctor Longás

Vestuario

Paola de Diego

Coreografía

Edu Cárcamo

Dirección musical, música original y espacio sonoro

Antonio de Cos

Videoescena

Álvaro Luna

Asesor de verso

Alejandro Saá

Ayudante de dirección

Vanessa Espín

Ayudante de escenografía

Igone Teso Bravo

Ayudante de iluminación

Marina Palazuelos Soto

Ayudante de vestuario

Guillermo Felipe Señaris

Ayudante de videoescena

Elvira Ruiz Zurita


REPARTO


Cristina Arias

Mikel Arostegui

Mariano Estudillo

Marta Guerras

Alejandro Pau

Isabel Rodes

José Juan Rodríguez

Víctor Sáinz

Irene Serrano

José Luis Verguizas




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