Teatro: EXagerada. DT Espacio Escénico


EXagerada es un monólogo sobre el fin y la reflexiones que vienen después, pero también es sobre las cosas que todos sentimos, pero no podemos explicar, especialmente el amor y el duelo. El mensaje de whatsapp, de su ex-pareja, recibido por la actriz es un disparate para grandes discusiones a respecto del ser humano, su necesidad afectiva y la precariedad de algunas estructuras amorosas.



Cuando DT Espacio Escénico nos dice que son una sala hospitalaria y muy sugestiva en la que los espectadores trascienden su función de simples observadores para volverse cómplices de una extraña y pintoresca experiencia teatral, no mienten.

Fui el viernes a ver esta obra que cuando la vi me recordó al amor líquido del sociólogo polaco Zygmunt Bauman. Este término alude a un concepto para describir las relaciones interpersonales que se desarrollan en la posmodernidad. Éstas, según el autor, están caracterizadas por la falta de solidez, calidez y por una tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales, etéreas y con menor compromiso, como la que le pasó a nuestra protagonista.


 

Natasha Padilha nos sitúa en un Seminario donde los que estamos allí hemos sido elegidos, por méritos propios, para asistir. El Seminario que se denomina Fenomenología del Fin trae textos para su análisis.

En esta ocasión es un texto moderno y actual. El mensaje de ruptura que le deja su ex en su móvil, al que ya no vuelve a ver nunca más.

Pero toda historia tiene un principio y Natasha nos sumerge de una manera natural y muy cómica el principio de la historia. Tinder, salidas, lo que los lleva a convivir y el punto de inflexión que paró el mundo, la Covid.

Nos explica el proceso de la relación, las invitaciones a conocer a la familia, navidades. Todo muy convencional y típico de las parejas.



Pero llega la pandemia y a nuestro novio le pilla fuera. A partir de allí notamos el principio del fin y el mensaje que le manda a Natasha como colofón de la historia.

Cada uno vive los desamores a su manera, pero lo que ha hecho Natasha durante estos tres años es una maravilla. Ha convertido todo ese dolor y decepción en una pieza cercana, divertidísima y con un personaje más, que es un colchón.

A través del mensaje de ruptura analiza las construcciones del otro en las relaciones amorosas y nos introduce, con múltiples referentes, en el amor y el desamor.

Utiliza una metáfora con una piruleta, que es muy acertada y un golpe con la realidad. La dureza y la dulzura se van diluyendo poco a poco hasta que al final te quedas con el palo.



Lo que puede parecer un drama, que lo es, se convierte en una pieza tragicómica donde la conciencia colectiva de haber transitado alguna vez por ese terreno te acerca a la obra de manera personal. Con un formato escénico y conferencista nos muestra el deseo del ser humano de relacionarse y la vez “la atracción por la individualidad egocéntrica revela una paradoja actual del amor.”

Como ya he comentado, el colchón, como metáfora se muestra como el objeto perdido, que se echa tanto en falta que hasta le dedica un poema. El colchón como figura de descanso, de estabilidad y deseo. Era un colchón Hovag, de Ikea.

Una escena de la película protagonizada pora Sir Laurence Olivier y Jean Simmons en  Hamlet y Ofelia, nos lleva a través de subtítulos al encuentro que tendría que haber sido con su ex, una interpretación de la ruptura Un diálogo inteligente, cómico  que sirve a la autora para mostrar la toxicidad masculina a través de un antihéroe masculino.



Pero la última parte cuando Nastasha quiere hacernos entender el significado de esa pérdida nos hace una performance con un colchón hinchable. Allí nos explica cómo está él (las redes sociales tienen parte de culpa) y nos deja una última joya; la teoría del Mitsein, explicada en un video por la psicoanalista Maria Homem.

Con ayuda de imágenes proyectadas, videos y performance con el colchón hinchable esta pieza es una sorpresa y un descubrimiento a todos los niveles.

Sólo ha estado programada este finde semana, pero ojalá puedan ir a verla para ver cómo estamos cambiando las reglas del amor romántico. Para bien y para mal. Dando más importancia al concepto de individualismo sin compromiso, cuando en realidad toda persona es una construcción de las relaciones que va teniendo, amorosas y de otra índole. Vamos tomando rasgos del otro que nos van transformando y cuando lo perdemos nos quedamos con esos rasgos, sin poder poner fin de una manera total. Tenemos que aprender a vivir con nosotros y con los otros.


Porque nos recuerda la autora en una imagen con el poema de Hilda Doolittle  “Pero para cantar el amor, el amor debe primero destruirnos”

Natasha Padilha es una storyteller multidisciplinar, actriz y agente cultural con base en Barcelona. Vino a España en 2015 a estudiar el Máster en Prácticas Escénicas y Cultura Visual de ARTEA, UCLM y Museo Reina Sofía y tiene Diploma en Escritura Performativa y Perspectiva de Género por la UCM - Universidad Complutense de Madrid. Co-fundadora del @projectduna - plataforma para compartir prácticas y poéticas apoyado por el Centro de Derechos Humanos Aplicados de la Universidad de York (CAHR - UoY) y miembro del dúo Rayo Tropical (Bra/Esp/Alemania). 

La obra me ha encantado, me he reído y he aprendido sin darme cuenta ¿Qué más se le puede pedir al teatro?


RESEÑA ESCRITA POR GEMA COLADO

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Teatro: DT Espacio Escénico
Dirección: Calle de la Reina 9.
Fechas: Del 25 al 27 de Mayo. De Jueves a Sábado a las 20:30.
Entradas: Desde 14€ en DT Espacio Escénico.


Ficha Artística

Idea original, interpretación y dramaturgia: Natasha Padilha
Acompañamiento artístico: 
Mariona Naudin, Mónica Muntaner y Bea Fernández
Asistente general y técnica: Natalia Soldera
Incubación y apoyo: 
La Poderosa y Fabra i Coats
Fotos: Álvaro Valdecantos y Pedro Braga


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