PLAY (del inglés play, sig. reproducir
audio/video, juego, jugar, obra de teatro, interpretar, tocar música, acción,
simulación) es una investigación escénica, creada e interpretada por Matías Umpierrez,
sobre los discursos de odio, los modos de habitar el poder, el infierno y el
paraíso de la conciencia. Todo ello en el espacio de Contemporánea Conde Duque.
PLAY, Atlas del odio no se vive
como una obra de teatro convencional. Desde el primer momento, el espectador no
se sienta a mirar, sino que entra en un territorio activo. No hay una
transición suave ni un inicio claro: el espacio ya está funcionando, y quien
entra queda inmediatamente inmerso en él.
Lo que propone Matías Umpierrez
no es un relato para seguir, sino una experiencia para habitar. La obra
envuelve al público con palabras, imágenes, sonidos y cuerpos que no se
presentan a distancia, sino que se sienten de forma directa. El odio —tan
repetido y banalizado en la vida cotidiana— deja de ser una idea abstracta y se
convierte en atmósfera, en algo físico que se respira.
PLAY parte de una intuición
inquietante: estamos rodeados de discursos de odio que consumimos de manera
casi automática, sobre todo a través de las pantallas. Nos adentramos en varias
partes del mundo, en un espacio temporal, donde las palabras, los diálogos y
los hechos nos llevan al peligro de las ideas mal enfocadas.
La obra rompe esa distancia
digital y trae esas palabras al espacio compartido. Aquí no se puede pasar de
largo ni hacer “scroll”: las frases se escuchan, se leen en las pantallas y resuenan en el mismo aire que comparten
intérprete y espectadores.
Las preguntas no se formulan en
voz alta. Emergen en silencio.
La escena funciona más como una
instalación viva que como un escenario tradicional. Pantallas, textos
proyectados, zonas de sombra y música electrónica construyen un dispositivo en
constante movimiento. Nada está quieto. Todo respira. La luz, el sonido y las
imágenes no acompañan la acción: la crean.
En el centro está Umpierrez, no
como personaje, sino como presencia. Su cuerpo no representa una historia ni
una psicología concreta, sino que actúa como un canal por el que circulan
voces, fragmentos y discursos. Esa exposición corporal introduce vulnerabilidad
y evita que la obra quede atrapada en lo puramente conceptual: frente a palabras
abstractas, hay un cuerpo real que las sostiene.
La estructura es fragmentaria,
como la experiencia contemporánea. No hay una historia que avance hacia un
final ni un sentido único que descifrar. Al principio, el espectador puede
sentirse desorientado, pero esa incomodidad forma parte de la propuesta. Poco a
poco, las palabras que aparecen resultan inquietantemente familiares: podrían
haber sido leídas ese mismo día en redes sociales o en comentarios anónimos. El
impacto no es inmediato, sino acumulativo.
PLAY no acusa ni ofrece
respuestas morales tranquilizadoras. Expone. Coloca al público dentro del mapa
del odio, no como observador externo, sino como parte del mismo paisaje social.
Ese desplazamiento es una de sus operaciones más potentes: no se mira un problema
ajeno, se lo habita.
El verdadero protagonista de la
obra es el lenguaje. Las palabras adquieren peso, textura y volumen. La
tecnología no aparece como un adorno futurista, sino como el entorno cotidiano
en el que hoy se construye la experiencia del mundo. La escena funciona como
una interfaz donde todo sucede a la vez, sin jerarquías claras.
Al obligar a permanecer, el
teatro transforma la velocidad digital en densidad. Lo que en la red se consume
en segundos aquí pesa, dura y cansa. La obra no solo muestra discursos de odio:
reproduce la experiencia de vivir inmerso en ellos, con su confusión, su
saturación y su desgaste.
No hay clímax ni cierre liberador. Al terminar, queda un tiempo suspendido, una sensación de desplazamiento. Las palabras ya no pasan tan fácilmente de largo. PLAY no se recuerda como una historia, sino como una experiencia que reaparece después, en la vida cotidiana.
Performer, Dramaturgia, Dirección: Matías Umpierrez
Producción ejecutiva: Elena Martínez - ElenArtesescénicas
Diseño de iluminación: Matías Sendón
Diseño de sonido y audiovisual: Daniel Jumillas
Diseño de Vestuario: It Spain
Coordinación técnica: Bela Nagy y Juan Miguel Alcarria
Ayudante de dirección: Lionel Braverman
Asistencia investigación: Carla R. Cabané
Asistencia artística: Josefina Gorostiza
Fotos: Dominik Valvo
Maquillaje y peluquería: Jasoartist
Acompañamiento de realización atrezo: Barbara Walmart
Sastrería marionetas: Maribel Chamborro
Diseño 3D: Eber Riera
Impresión 3D: Skynet
Prensa: DYP Comunicación
Residencia artística y técnica: Contemporánea Conde Duque
PLAY, una producción de Estudio Matías Umpierrez, en coproducción con ArtHaus Centro de Creación Contemporánea, con el apoyo de con Contemporánea Conde Duque y co-presentado por UNAM.
Agradecimientos: Jorge Volpi, Andrés Buhar, Felicitas Luna, Mónica Paixao, Cristian Alarcón, Micaela Cuesta, Taller Bárbara Almart, Chema Tena, Tencha de Sagastizabal, Alicia Romero, David Benito, Laura G. Cortón, Berta de la Dehesa Amo & María Peñalosa Mendez (Mundo en Movimiento ), Jeremiah "Dingles " Adam, Eulogia Huenchuñir, Onesima Lienqueo, Chema Noci, Elena González, Greta, Gorka, y todo el equipo de Contemporánea Conde Duque.






