El teatro Tribueñe asume el gran reto de representar una de las obras más interpretadas por uno de los principales autores del teatro contemporáneo. Decir "La Gaviota" es decir Chéjov, y decir Chéjov es decir teatro.
Este último acercamiento al teatro tiene una doble característica, por un lado disfrutar de "La Gaviota", una de las primeras obras de teatro que recuerdo haber visto hace ya muchos años. Unos años en los que todo lo que sonara a autor ruso irremediablemente nos atraía; y por otro lado es la primera vez que visitaba el teatro Tribueñe (y ya puedo afirmar que no será la última).
La
gaviota
se estrenó el 17 de octubre de 1896 en el Teatro
Aleksandrinski de San Petersburgo, siendo acogida con bastante frialdad y muchas
protestas por el público. De hecho, en un principio se consideró un gran
fracaso, motivo por el que Chéjov se replanteó no volver a escribir obras
dramáticas.
Su
opinión cambió cuando apareció Konstantin Stanislavski, que dirigió la obra
dos años más tarde, en el Teatro del Arte de Moscú, consiguiendo
un clamoroso éxito. En dicho estreno aparecieron conceptos desconocidos
hasta entonces como la ‘cuarta pared’, el subtexto o el realismo
psicológico, conceptos que revolucionaron por completo el teatro moderno.
La
gaviota está escrita en cuatro actos y se desarrolla en una finca en el campo
de la Rusia rural. La trama gira alrededor de cuatro personajes Irina una famosa
actriz ya en decadencia y profundamente egocéntrica que está enamorada de Boris
Trigorin un escritor de éxito que es bastante odiado por Konstantín -hijo de
Irina- un joven dramaturgo que busca nuevas formas de arte y de romper con las
viejas estructuras del teatro que vive con desesperación, esperando el
reconocimiento de su madre. Junto a ellos Nina una joven inocente cuyo sueño es
ser actriz.
Una
Nina que vive bajo el feroz yugo de sus padres que para cumplir su sueño de ser
actriz huye a Moscú siguiendo a Boris con quien tiene un hijo que muere siendo
muy pequeño.
A estos
cuatro personajes les acompañan el médico Evgueni Sergueievich, Polina que
huyendo del desprecio de su marido idealiza al médico, el cruel y despota
marido de Polina y los criados.
La gaviota ahonda en los conflictos artísticos y románticos,
teatrales y personales de sus protagonistas que viven a caballo de la
insatisfacción e intentando buscar un sentido a sus vidas. Una vida que por un
lado culmina con un golpe de realidad, la destrucción de las ilusiones de Nina
tanto por ser actriz como por tener un futuro con Trigolin y por otro con el
suicido de Kostia.
El montaje que ha hecho Irina Kouberskaya refleja a la perfección
los principales temas que Chéjov quiso mostrar cuando escribió la gaviota, la
irremediable decadencia de la aristocracia y la burguesía rusa, la pugna entre
el teatro tradicional y las nuevas formas que irremediablemente iban surgiendo
en la época y desde la perspectiva de los protagonistas, la constante búsqueda
del éxito para darle un sentido a sus vidas con la consiguiente desilusión y
pesimismo ante el fracaso cosechado.
En cuanto a la escenografía es obra de los Talleres de la propia
sala. Una escenografía que destaca por su sencillez, donde menos es más y que
ineludiblemente está condicionada por lo extenso del elenco. Destaca también el
excelente trabajo de vestuario de los mismos talleres. En cuanto a la cuidada
iluminación es obra de Nicolás Orduna y Miguel Pérez-Muñoz.
Irina Kouberskaya es la responsable de la
dirección y adaptación del texto (en colaboración con Candelaria de la Serena).
Un auténtico reto del que sale muy airosa a la vista del resultado obtenido.
Tanto la dramaturgia como la puesta en escena es impecable, un trabajo
complejo tanto por la densidad y la profundidad de la obra como por el hecho de
tener que trabajar con un reparto tan extenso.
En relación al proceso creativo Irina cuenta que “Ha sido una
oportunidad de unión y entrega hacia un tercero: Chéjov. Candela tiene una
sólida preparación filosófica, sentido del humor y paciencia; yo la rodeé de la
cultura rusa lo mejor que pude”.
Por lo que respecta al amplio elenco está formado por Catarina
de Azcárate, Kike Lafuente, Miguel Ribagorda, Candelaria de la Serena/Virginia
Hernández, Rafael Usaola, Alejandra Navarro/Inma Barrionuevo, Matilde
Juárez/Virginia Hernández, Zalo Calero/Marco Vittorio, David García, Juan
Matute, José Manuel Ramos, Sylvia Richter, María Paula Montoya; Santiago López.
A pesar del número (catorce actores y actrices). Un elenco
muy coral que transmite a la perfección la tensión latente en las distintas
relaciones existentes entre los diferentes protagonistas. Destacan las
magníficas interpretaciones de los cuatro protagonistas principales. Catarina
de Azcárate que interpreta a Irina Kike Lafuente que
da vida a Kostia, Candelaria de la Serena en el papel de Nina y Marco
Vittorio como Trigorin dan muestra de la enorme sintonía y complicidad
fruto de haber coincidido ya en otros trabajos previos.
Inmejorable oportunidad para ver una vez más o en su caso por
primera vez, una de las obras que supuso el punto de inflexión en el tránsito
al teatro moderno.
Elenco: Catarina de Azcárate, Kike
Lafuente, Miguel Ribagorda, Candelaria de la Serena/Virginia Hernández, Rafael
Usaola, Alejandra Navarro/Inma Barrionuevo, Matilde Juárez/Virginia Hernández, Zalo
Calero/Marco Vittorio, David García, Juan Matute, José Manuel Ramos, Sylvia
Richter, María Paula Montoya; Santiago López.