La séptima promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico debuta con una comedia de Calderón de la Barca, El escondido y la tapada, recuperando un clásico del Siglo de Oro donde el enredo, las idas y venidas, los escondites, los amores y los desencuentros toman la escena, generando un juego teatral enérgico e hilarante.
Carolina África versiona este texto de enredo dando protagonismo al papel de la mujer, haciéndola autora de las tramas y otorgándole una merecida luz que el Siglo de Oro, a menudo, se ha encargado de teñir de gris. Beatriz Argüello, en la dirección, dota a la pieza de un ritmo fresco y joven, con toques actuales y cercanos que acercan el clásico al público más joven.
Una casa que gira, que se mueve, con estructuras móviles que descubren y esconden rincones, se convierte en el eje del montaje. Un trabajo de escenografía original, firmado por Alessio Meloni, junto al destacable diseño de iluminación de David Picazo, contribuye a ese juego constante de apariencias, entradas y salidas. Ayuda también a situar el contexto el vestuario de Ikerne Giménez.
En este espacio, casi como un microcosmos de la sociedad madrileña, llena de rumores, cruces de caminos, valores encorsetados y apariencias, se despliega la acción. Un lugar que, en definitiva, refleja estructuras que limitan y condicionan, especialmente, a la mujer.
César (Sam Arribas), enamorado de Lisarda, la ve conversando con otro hombre y, cegado por los celos, le reta en duelo y le da muerte. Lo que sigue es una cadena de huidas, equívocos y escondites: el hombre al que mata es hermano de Celia (Zoe da Fonte), quien, lejos de denunciarle, decide ocultarlo en su casa. A partir de ahí, el enredo se multiplica: familiares que llegan, identidades que se ocultan, venganzas que se juran y una red de relaciones que no deja de tensarse.
Julio Montañana Hidalgo, en la piel de Mosquito, el criado, siempre tras César, aporta ironía, lucidez y un contrapunto certero, casi como un Pepito Grillo que observa y comenta la acción.
El elenco se mueve con energía y entrega. En ocasiones desborda, y esa energía deviene en cierto ruido escénico, pero son muchos más los aciertos. Hay ritmo, hay juego y hay un claro trabajo de conjunto en la ocupación del espacio y en las constantes idas y venidas que exige la propuesta.
Completan el reparto; César (Sam Arribas), Jordan Blasco (Don Diego), Luis Espacio (Don Félix), Laura Ferrer (Beatriz), Zoe da Fonte (Celia), Diego Garisa (Castaño), Belén Landaluce (Lisarda), Julio Montañana Hidalgo (Mosquito), Gabriel de Mulder (Don Juan), Anna Nácher (Octavia), Andrea Real (Inés, Lavinia) y Andrea Santos (Otáñez).
Como siempre no desvelaremos el final, yo esperaba uno distinto, por el tono de Carolina África, pero sí podemos decir que, finalmente, el honor quedará restituido.
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Teatro: Teatro de la Comedia
Dirección: Calle Principe , 4
Fechas: 12 de marzo al 26 de abril.
De martes a domingo a las 20:00.
Encuentro con el público: Miércoles 1 de abril.
Duración: 1h 45 minutos.
Reparto
Sam Arribas
Jordan Blasco
Luis Espacio
Laura Ferrer
Zoe da Fonte
Diego Garisa
Belén Landaluce
Julio Montañana Hidalgo
Gabriel de Mulder
Anna Nácher
Andrea Real
Andrea Santos
Jordan Blasco
Luis Espacio
Laura Ferrer
Zoe da Fonte
Diego Garisa
Belén Landaluce
Julio Montañana Hidalgo
Gabriel de Mulder
Anna Nácher
Andrea Real
Andrea Santos
Equipo
Escenografía: Alessio Meloni (AAPEE)
Composición original y diseño de sonido: Yaiza Varona
Ayudante de dirección: David Roldán Oru
Vestuario: Ikerne Giménez
Movimiento escénico: Andoni Larrabeiti
Ayudante de escenografía: Mauro Coll
Ayudante de vestuario: Lua Quiroga Paúl
Iluminación: David Picazo
Asesor de verso: Ernesto Arias
Ayudante de Iluminación: Marina Cabrero
Versión: Carolina África
Dirección: Beatriz Argüello
Producción
Compañía Nacional de Teatro Clásico


