Malquerida. Teatro Español

Suenan los grillos en la noche, suena la quietud en el Teatro Español, plagado de talento en sus butacas. Avisa la naturaleza al alma, al cuerpo, a la muerte. Avisa al querer, al dolor, a la malquerida. “Con las lluvias de estos días pasaós están los caminos que es una perdición…” Y es que ya ha llovido, más de un siglo, concretamente en 1913, cuando se estrenó esta malquerida en estas mismas tablas, con la compañía María Guerrero, y cuatro décadas ya hacía que no se representaba este montaje jacintesco, donde Aitana la grande, era la hija. Hoy la madre. Hoy Raimunda. 





Este dramón algo lorquiano nos lleva a dos familias, la de Raimunda y la de tío Eusebio, que van a celebrar una boda. La Acacia y el Faustino. Hete aquí que aparece la tragedia, matan a Faustino la noche de la pedida, y ya se enzarzan las familias, ya se oye la copla… “El que quiera a la del Soto… tiene pena de la vida. Por quererla quien la quiere le dicen… la Malquerida”. Y ya se ensombra la hacienda, ya se encienden los rencores, ya aparece el costumbrismo en una noche sin estrellas. En la noche sin luna, con Federico en el recuerdo, donde “una mujer sola no es nada en el mundo”. 




El rosario, la luz, la sombra, la madre, esa madre, los bandos, el tuyo y el mío, teñidos de sangre de rencor, del ayer, las miradas, los silencios, las puertas, fuera, dentro, la justicia humana, la divina, lo roto, lo que no se recompone. España, nuestra España, reflejada una vez más en sus campos, en sus gentes, en sus rubios y caballos, el luto, la resignación, la intención, el señalar, la familia, el honor, la tragedia, la poesía. La sangre, el que dirán. “Pues sí que anda la casa en república…”. La tierra, el deseo, el impulso, el pulso, las pulsiones, el grito, la noche. La luna, la copla, la culpa. La vida en la raíz. En el querer. 




La palabra. Palabra de Jacinto, del tío Jacinto, utilizando un lenguaje armonioso, bello, costumbrista, terrenal, que nos lleva a esa noche trágica, que nos recuerda ese pedazo de historia y su folklore, su pasado, su luz y su sombra, siempre presente en el texto. Grande en su centenario, grande en su elaboración, grande en el Teatro Español. Natalia Menéndez, a las riendas, y Juan Carlos Rubio, han adaptado el texto manteniendo su esencia, su rigor, su dolor, dándole dinamismo y frescura en esa noche negra donde “nadie está libre de un mal pensamiento”.




Y aparece Raimunda, La Acacia, La Juliana, el Esteban, El tío Eusebio, El Rubio, Norberto, el Faustino, aparece la profesión, los personajes, el conflicto. Y por encima de todo y de todos, de ese triángulo que no vemos, que a veces nos engaña Acacia en su relación con su padrastro, aparece Raimunda, la tierra, aparece Aitana, la gran Aitana Sánchez Gijón. Con un registro sobrio, con matices, con poder, con ternura, con pasión, con miedo, con firmeza, con teatro. Aparece Aitana para dejarnos mudos, sordos , ciegos, llenos. Aparece Raimunda para acercarnos a esa hacienda maldita, a ese baúl que esconde el pasado, el deseo, el futuro en cierto modo. Con su voz, su mirada y su presencia Aitana transmite, llena la escena, la conquista, nos conquista. Nos ha conquistado ya. 




Aparece también Juliana, Goizalde Núñez, la sabia, sin pelos en la lengua, la voz del pueblo, la que nos cuida, la que teme, la que padece, la que se divierte, la que nos da matices y matices en un personaje arquetípico tan querido y necesario. La que intuye y calla, la que se engaña y no calla, la que mira y analiza. La sierva total, fiel a su ama, y al licor. Aparece también la Acacia, Lucía Juárez, con carácter, con talento, con presencia también , con voz, con firmeza, quizá con algún elemento exagerado en su cuerpo, movimiento que no necesita para transmitir el engaño permanente del montaje, ese que nos sorprende, que no nos esperamos. 


Y aparecen los hombres. Aparece Esteban, Juan Carlos Vellido, atrapado por lo que siente y lo que debe, incapaz de dominar su obsesión. El Nabokov de los Berrocales, secundado por El Rubio, Dani Pérez Prada, su mano derecha, su brazo ejecutor, su frialdad, su odio, su visión del mundo a través de lo que uno tiene, hace o persigue. Y que bien nos lo transmite Dani Pérez, que frialdad. Que gran trabajo. El tío Eusebio, José Luis Alcobendas, con talento, con firmeza donde la familia lo es todo. Y le han arrebatado a su hijo, a Faustino, Antonio Hernández, el elemento entusiasta, el enamorado, al que la noche lo atrapa . De la que ya no podrá salir. Completa el elenco Norberto, Álex Mola, el primo del que se sospecha por su antigua relación con Acacia. Al final el pueblo dicta sentencia, él no es culpable. “Solo llamando a las cosas por su nombre, pueden volver a sus centros”. 




La dirección de Natalia Menéndez es sobria, equilibrada, con reflexión en los personajes, movidos por impulsos comedidos, por emociones mundanas que todos conocemos, sentimos y padecemos. Natalia dice que la obra "surge como un grito seco y brutal que nos ata sin remedio a nuestra esencia menos racional. Una historia en la que el amor, el poder, la ambición, el deseo y la violencia se unen irremediablemente, como caras de una misma moneda que, lanzada al aire, puede sorprendernos con su implacable veredicto".




La malquerida nos ha querido bien, nos ha presentado la tragedia, nos ha llevado a esa casa, a ese patio oscuro como la noche, como el deseo, como la vida. Nos ha conquistado, nos ha estremecido y nos han abierto esa ventana para que no dejemos de mirar. Vengan al Español, sean la malquerida, entiendan la copla, entiendan la vida, la de ayer, la de hoy, la nuestra…Y vayan con Dios, con Dios, tío Eusebio.



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Teatro: Teatro Español. Sala principal.
DirecciónPlaza de Santa Ana. Calle Príncipe 25.
Fechas: Del 13 de Marzo al 26 de Abril. De Martes a Domingos a las 19:00.
Función accesible: Viernes 17 de Abril.
Duración100 minutos.
EntradasDesde 6€ en Teatro Español


Ficha artística

De: Jacinto Benavente

Dirección y adaptación: Natalia Menéndez

Adaptación: Juan Carlos Rubio

 

Reparto:

Raimunda: Aitana Sánchez-Gijón 

Esteban: Juan Carlos Vellido 

Acacia: Lucía Juárez 

Juliana: Goizalde Núñez 

Eusebio: José Luis Alcobendas 

El Rubio: Dani Pérez Prada 

Norberto: Alex Mola 

Faustino: Antonio Hernández Fimia


Escenografía: Alfonso Barajas 

Vestuario: Rafael Garrigós

Iluminación: Juan Gómez Cornejo

Música y espacio sonoro: Mariano Marín

Cante: Marcos León

Violoncello: Clara Rivière

Dirección de producción: Ana Guarnizo

Producción ejecutiva: Mónica Regueiro

Ayudante de dirección: Majo Moreno

Ayudante de escenografía: Andrea Merchán

Producción: Producciones Off

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