Llega
al Teatro María Guerrero una de las obras más vanguardistas y sorprendentes que
hayamos podido o podamos ver en la escena teatral de los últimos años. Se trata
de Lexikon, la última creación de El Conde de Torrefiel.
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He de
confesar que, por regla general, me doy un poco de tiempo antes de escribir las
reseñas que hago, intento dejar pasar unas horas, a veces incluso algún día,
para reflexionar sobre lo que he visto, que hay más allá del espectáculo, que
sensaciones me produce…..
Sólo
recuerdo un par de veces que escribí nada más llegar a casa el mismo día que
había visto la obra. Una vez dicho todo esto he de decir que después de más de
250 reseñas sin lugar a dudas ésta es la que más tiempo me ha llevado, y no me
refiero a la hora de escribirla si no de llegar el momento de ponerme frente al
ordenador y empezar a escribir. Han sido varios los días que han pasado desde
que fui al Maria Guerrero y he tenido que dejar que la obra repose antes de
ponerme frente a la pantalla.
Cuando
voy al teatro tengo por costumbre no leer ni documentarme sobre lo que voy a
ver, creyendo acertadamente o no que eso pueda influirme a la hora de ver la
obra. No sé si les pasará, pero después de tantos años de ir al teatro,
normalmente en función del teatro al que voy a ir voy con una ligera idea tanto
del tipo de obra que voy a ver, como del tipo de público que me voy a
encontrar.
Sin
lugar a dudas, ésta ha sido la primera vez que me ha sorprendido lo que he
visto. Lexikon me ha dado la sensación que si la hubiera visto sin saber en que
teatro se estaba representando, probablemente el María Guerrero sería el último
en el que pensaría. Quizás la veía más propia de Nave 10 en Matadero.
La
compañía el Conde de Torrefiel parte de la pregunta ¿Qué nos define como
humanos?. Para intentar dar respuesta a dicha pregunta pone la palabra en el
centro de la representación. De ahí el propio título de la obra, Lexikon que
significa colección de palabras. Se trata de una creación que pone en diálogo
distintas formas de expresión escénica y sonora para plantear una mirada
crítica sobre cómo afrontamos la diversidad y la complejidad humanas en una
sociedad que busca constantemente hacerlas encajar en esquemas simples.
La obra
está compuesta por siete historias muy distintas entre sí que como decíamos
tienen su génesis y su razón de ser en la palabra. Una palabra que se convierte
en el eje central, cuestión que se manifiesta en casi todas las intervenciones
de sus protagonistas que sorprendentemente se producen dando la espalda a los
espectadores.
Las
distintas narraciones se conciben y desarrollan desde contextos y espacios
diversos. Sin embargo, el conjunto logra una coherencia que, observando cada una
de las historias individualmente resultaría complicado, pero ahí se encuentra
el gran acierto de la obra en su conjunto. Esa unidad no responde a un elemento
concreto o argumental, sino a una identidad compartida que se manifiesta en la
forma, la atmósfera y la mirada creativa.
La
primera de estas historias nos presenta a todos los protagonistas participando
en la recreación de una pieza de Basquiat, una participación en permanente
silencio que nos hace entender, sin decirlo directamente, que se trata de un
trabajo hecho en conjunto, donde lo más importante no es el resultado final,
sino todo el recorrido compartido para llegar hasta él.
La
segunda es una performance en la que a través de una gran cabeza se cuenta el
discurso de acceso de Enrique Vila-Matas a la Real Academia Española de la
Lengua y las reacciones que dicho discurso produjo en otros académicos. La tercera
historia es La vida es sueño, donde los artistas caminan por el escenario
mientras no dejan de cruzarse con repartidores de Glovo.
La
cuarta es una de las más surrealistas y nos muestra a dos turistas españolas
que van a ver la Documenta de Kassel, donde un hombre se desnuda y posa con una
barra de pan.
Lo que
en un principio podría ser una mirada crítica hacia el vacío conceptual que a
menudo se atribuye a las expresiones artísticas actuales, pero sin renunciar al
poder de seducción ni a la intensidad afectiva que despliegan a través de la
variedad de sus formas y recursos expresivos; acaba convertido en un intenso e
inmenso manifiesto político.
La
quinta historia es Paradise, que es el paso previo a la sexta, los conversadores
galácticos donde nos presentan a modo de filmoteca un curioso video documental.
Finalmente, el broche lo ponen 5 cabezas robóticas en el capítulo titulado
Guerra y paz.
La obra
podrá gustar más o menos, o podrá no gustar nada pero desde luego esta vez sí
que viene al pelo que no dejará indiferente absolutamente a nadie.
Y digo esto
por que se trata de una forma de teatro pensada para provocar inquietud o
romper las expectativas de quienes acuden a la sala esperando algo
convencional. Se trata de una propuesta escénica que busca sacudir al
espectador y obligarlo a replantearse lo que ve y escucha. Un teatro tan innovador
como combativo que utiliza el escenario como un espacio desde el que lanzar
mensajes claros, tanto en el plano de las ideas como en el político. Mensajes
de denuncia que irremediablemente nos llevan a la reflexión.
La
puesta en escena no es un mero acompañamiento del contenido, sino que actúa
como una extensión directa de su identidad artística. Cada fragmento del
espectáculo se plantea como una creación con vida propia, con un enfoque
estético particular que puede moverse entre lo exagerado, lo sorprendente o
incluso lo aparentemente caótico, hasta llegar a soluciones mucho más sobrias y
contenidas. A pesar de esa variedad de enfoques, todas las partes comparten una
misma sensibilidad visual.
La gran
cantidad de ideas, técnicas y recursos que se reúnen en esta propuesta hacen
imprescindible la participación de un equipo artístico amplio y bien preparado.
No se trata de un trabajo sencillo, ya que cada elemento debe encajar con los
demás para que el resultado final funcione de manera coherente y eficaz.
La
iluminación, diseñada por Andrea Forlenza, tiene un papel clave, ya que
ayuda a crear los distintos ambientes de la obra y a resaltar los momentos más
importantes sobre el escenario. El espacio sonoro, desarrollado por Rebecca
Praga, contribuye a envolver al espectador y a reforzar las sensaciones que
transmite cada escena. A esto se suma el trabajo de sonido y vídeo realizado
por Uriel Ireland, que integra imágenes y efectos sonoros para ampliar
el impacto visual y auditivo del espectáculo.
La
parte de videoescena, creada por María Antón Cabot, Teo Guillem y Carlos
Pardo, añade una dimensión visual que se combina con la acción en directo y
transforma el espacio escénico. La robótica, a cargo de José Brotons Pla,
introduce elementos tecnológicos que aportan movimiento y reflejan una relación
directa con los avances actuales. Las máscaras y el atrezo, diseñados por Mireia
Donat Melús, ayudan a construir los personajes y a dar mayor fuerza visual
a la puesta en escena. Por último, el vestuario diseñado por Javier Muñoz
completa la imagen de los intérpretes y contribuye a definir el estilo y la
personalidad de la obra.
En
conjunto, este trabajo demuestra que una creación tan compleja solo es posible
gracias a la colaboración de un equipo artístico sólido, en el que cada
especialista aporta su conocimiento y su creatividad para dar forma a una
propuesta rica, cuidada y bien construida.
En
cuanto al elenco lo forman Tanya Beyeler, Carmen Collado, Amalia Fernández,
Ion Iraizoz y Mauro Molina. No se
puede analizar el trabajo interpretativo de manera individual, ya que la
propuesta escénica no está planteada desde el lucimiento personal de cada
intérprete, sino desde una concepción claramente colectiva. La escena se
construye a partir de la interacción constante entre los distintos cuerpos,
voces y presencias, de modo que el sentido de cada acción solo adquiere pleno
significado en relación con el conjunto.
Este
enfoque implica una forma distinta de entender el trabajo actoral. Los
intérpretes no se sitúan en primer plano como protagonistas individuales, sino
como piezas de un engranaje mayor, al servicio de una idea escénica compartida.
Para
finalizar añadiría una pega, su duración que me parece excesiva. Algunas de las
historias me parece que se extienden demasiado sin excesiva justificación,
particularmente Paradise y las dos últimas.
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Teatro: Teatro María Guerrero. Sala principal.
Dirección: Calle Tamayo y Baus 4.
Fechas: Del 24 de Abril al 24 de Mayo. De Martes a Domingo a las 20:00.
Duración: 2 horas aprox.
Encuentro con el equipo artístico: Martes 5 de Mayo
Funciones accesibles: 14 y 15 de Mayo SUB+AD+AA
Ficha
artística
Creado por: El Conde de Torrefiel.
Guionista y director: Tanya Beyeler y Pablo Gisbert.
Reparto y colaboración en la creación:
Tanya Beyeler, Carmen Collado, Amalia Fernández, Ion
Iraizoz y Mauro Molina.
Escenografía: Isaac Torres y El Conde de Torrefiel.
Iluminación: Andrea Forlenza.
Diseñador de vestuario: Javier Muñoz.
Diseño y accesorios: Mireia Donat Melús.
Composición sonora: Rebecca Praga.
Diseñador de sonido y vídeo: Uriel Ireland.
Escena de vídeo: María Antón Cabot, Teo Guillem y Carlos Pardo.
Robótica: José Brotons Pla.
Asistente de dirección: Roberto Baldinelli.
Diseño del cartel: Emilio Lorente.
Remolque: Macarena Díaz y Bárbara Sánchez Palomero.
Foto: Ricardo Cases y Bárbara Sánchez Palomero.
Construcción del decorado: Isaac Torres, Artefacto Escenografía SL, Decohogar Ontinyent, Soldaduras
Planells, Modacolor Estampados Ontinyent y Los Reyes del Mambo.
Producción ejecutiva: Cielo Drive.
Productor: Centro Dramático Nacional, Odeón Théâtre de l'Europe, Festival d'Automne y
Teatre Lliure.
Con el apoyo de la producción de ICEC – Generalitat de
Catalunya, y el apoyo de El Canal y el Centro de Creación de Artes Escénicas,
Salt.