Nos adentramos en la sala Lola Membrives del Teatro Lara en este caluroso miércoles de Julio para asistir a esta comedia negra que nos ha atrapado y de la que salimos encantados. La crueldad de la vida, la lucha por la supervivencia, los límites de una persona para conseguir avanzar en la vida. Todo esto cabe en este texto de Fran Nortes que consigue jugar con destreza todos los elementos de la trama para que todos los personajes parezcan odiosos y nos den lástima a partes iguales. Una ingeniosa propuesta que vuelve para hacer las delicias de los que nos quedamos en verano en Madrid.

Estamos ante una historia cruda, que nos pone al borde del abismo de la vida de su protagonista. En un mundo en crisis, cada uno de los personajes vive su particular vía crucis, al que tendrá que hacer frente para intentar avanzar y salir del pozo en el que se encuentran. Un potente análisis del mundo en el que vivimos, en el que todo está en venta por un módico precio. Un mundo deshumanizado, corrupto y cruel, en el que las buenas personas, trabajadoras y con valores, parecen abocadas, como los dinosaurios, a la extinción.

Esta producción del Teatro Lara es de una contundencia apabullante, que dispara a los cimientos mismos de una sociedad que se ahoga en sus propios vicios, que tiene que huir de su lado más oscuro adentrándose aún más en una cueva de la que es difícil salir. Una historia dura, con tintes de comedia, que esconde una punzante crítica al capitalismo, a la precariedad, a los abusos de poder, a las ideas que nos imponemos como mínimos para poder ser felices, muchas veces por encima de nuestras posibilidades. Una obra mordaz, llena de ironía y humor negro, que sirve para tratar temas que de otro modo sería mucho más difícil. La complejidad del ser humano, que en un mundo que siempre exige más, se acaba estrellando contra el muro de sus propios límites, o saltando al vacío sin pensar detenidamente en las consecuencias.

La obra ha sido escrita por
Fran Nortes, uno de los nombres propios del
Lara en los últimos tiempos. Suyos son éxitos como "
Cádiz" y "
El secuestro" (que también protagoniza estos días en la sala grande). Este texto se estrenó hace más de una década en el hall del teatro, con dirección de
Gabriel Olivares. El pasado año
Nortes la recuperó, actualizándola e incorporando la trama de suspense y crimen, uno de los ejes principales de esta versión. Un texto que se mantiene tan actual como en su estreno, con una sociedad que, lejos de dejar de lado sus vicios, los han acrecentado. Temas que sobrevuelan la obra, como es el problema de la vivienda, la desigualdad, la lucha de clases, la precariedad laboral o la desmesurada ambición por abarcar más de lo que podemos, por la imposición de nuestro entorno, todos ellos problemas que acucian en estos tiempos más incluso que en su estreno.
Fran Nortes se encarga también de la dirección, junto a Diana Lázaro. Una dupla que encaja a la perfección, realizando un trabajo impecable, con situaciones incómodas para el espectador por la tensión que se transmite en la escena, pero sabiendo en todo momento tensar lo justo para aplicarle la dosis justa de comedia para que el espectador lo aprecie y a la vez le deje poso. La obra gana con ese ritmo que le imponen con cada giro, con cada nueva situación incómoda, con situaciones de lo más surrealista que saben plantear desde el naturalismo más cotidiano, con lo que los espectadores no vemos venir todos los envites que nos van zarandeando en cada escena. Los directores juegan con la historia para plantearnos cuestiones que nos duelen y nos afectan, pero desde un lugar en el que lo analizamos con reposo de las cosas bien contadas, esas que pese a su gravedad asumimos con la trascendencia debida, pero que analizamos desde la relajación de la comedia. 
La historia comienza con una conversación, cuanto menos inusual, entre un jefe y uno de sus empleados (un limpiador con un gran curriculum, un potencial desaprovechado). Lo que parece una charla casi de cortesía va adquiriendo el tono de interrogatorio, va desembocar en una propuesta que deja absolutamente descolocado al protagonista. Un dilema moral, y legal, que le pone en una tesitura cuanto menos incómoda. Toda su vida puede dar un giro radical, conseguir todo aquello que soñó, pero el peaje a pagar parece demasiado alto. Su vida dirigida por su entorno, por una sociedad que solo concibe el crecer de una forma desmedida, que empuja para que siempre queramos más, para que cada vez nuestras expectativas sean más altas. Casa nueva, coche de alta gama, todo parece merecido por el esfuerzo realizado. Pero la ambición de su jefe también puede devolverle al lugar del que partió. Una ingeniosa historia que nos habla de valores, de resiliencia, de la lucha de clases, de la precariedad laboral, de justicia social, para preguntarnos ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar por mejorar tu vida? ¿Por sentirte querido? ¿Por dinero, al fin y al cabo? ¿Por ser aceptado y respetado?

Uno de los puntos fuertes de esta propuesta es el maravilloso trabajo del reparto, formado por
Jorge Monje ("Yo, Capote", "La pasión de Yerma", "Katana", "Roto"), que interpreta a nuestro sufrido protagonista, Iván Villanueva ("Bajo tu piel", "Otro gran teatro del mundo", "La visita", "Iván-Off") en el papel del jefe sin escrúpulos, Ruth Núñez ("Dos más dos", "Uz: el pueblo", "Padres", "Burundanga") dando vida a la ambiciosa esposa del protagonista, Arturo Venegas ("Cádiz", "Pijamas", "El aguafiestas", "La lista de Génova
") interpretando al comercial de la inmobiliaria que les vende el piso tras su ascenso laboral.
Jorge Monje ha creado un personaje vulnerable, acosado por su situación laboral y personal, que vive resignado hasta que se le abre una pequeña grieta por la que huir de su propia vida. Una interpretación sublime desde la contención, desde la intimidad de un personaje que sufre en silencio los golpes de la vida. En el lado opuesto tenemos a la brillante creación del jefe por parte de
Iván Villanueva, un personaje odioso, prepotente, que vive sumergido en su burbuja de opulencia, de la que no quiere salir. La relación de estos dos personajes antagónicos está tratada de manera sublime en la obra.
Ruth Núñez interpreta a una mujer déspota, enfadada con el mundo y con su matrimonio, que ve en los "encargos" a su marido una vía de escape. La evolución de este personaje es fabulosa y la interpretación de Ruth todo un acierto. Por último,
Arturo Venegas pone un punto de humor con ese comercial ahogado por la vida, pero que asume con naturalidad todo lo malo que le rodea.

Toda la historia transcurre en un coqueto espacio, diseñado por Asier Sancho, que con un sencillo movimiento de los elementos escénicos pasa de la oficina a la casa del protagonista. En muchas ocasiones (y más en espacios reducidos como la sala Lola Membrives del Lara) la sencillez del espacio escénico ayuda a poner el foco en la historia. En esta ocasión, el cambio de escena no molestaba, resultaba sencillo (incluso necesario en alguna escena para "asimilar lo que acababa de ocurrir) y con un par de cambios nos trasladábamos de un lugar a otro. Sencillo y efectivo, un acierto absoluto que nos permite poner toda nuestra atención en esta huida hacia adelante de los personajes a lo largo de toda la obra. Esta apuesta por la sencillez se potencia con una impecable iluminación, diseñada por Pau Duvide, que consigue dar el tono correcto a cada momento de la historia. Por último, no podemos dejar de hablar del vestuario, diseñado por Diana Lázaro, perfectamente elegido para cada personaje.

En definitiva, estamos ante una gran comedia negra, tan excesiva como genial, tan surrealista en sus giros como cercanos los problemas que se plantean. Con una dirección impecable y unas interpretaciones soberbias, la obra nos habla de nosotros mismos, de los problemas que más preocupan en nuestros tiempos, planteándonos la eterna cuestión de hasta donde estaríamos dispuestos a llegar para conseguir nuestros sueños. El debate sobre el precio que tiene una persona, la lucha de clases que obliga a los de abajo a someterse a los caprichos de los de arriba. Todos nos podemos ver reflejados en el personaje protagonista, que se ve arrinconado por su propia vida y a la vez empujado a emprender caminos que no quiere, por el simple hecho de contentar a su entorno y obtener los logros a los que se supone que debe aspirar. Brillante desde la crudeza, con un humor negro que nos hace pasar una gran tarde de teatro y llevarnos muchas reflexiones para casa. Una obra necesaria por lo que cuenta y por la manera en que aborda temas de gran calado. Vayan a verla, no se arrepentirán.
------------------------------------------------------------------------------------
Teatro: Teatro Lara. Sala Lola Membrives
Dirección: Corredera baja de San Pablo 15.
Fechas: Del 15 de Julio al 30 de Septiembre. Miércoles a las 19:30.
Duración: 80 minutos.
EQUIPO ARTÍSTICO
Jorge Monje
Iván Villanueva
Ruth Núñez
Arturo Venegas
EQUIPO TÉCNICO
Producción: Teatro Lara
Productor: Antonio Fuentes
Director: Fran Nortes y Diana Lázaro
Producción ejecutiva: Clara Ortega Bosch
Vestuario: Diana Lázaro
Escenografía: Asier Sancho
Diseño de iluminación: Pau Duvide
Técnico y regidor: Jesús Redondo
Imagen y fotografía: Nani y Hawork
Administración: Laura Rodriguez
Marketing y ventas: Angy Abalo y Clara Ortega